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Este viernes expiró licencia que permitía a petroleras operar en Venezuela

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Golpe a la industria petrolera venezolana - Agencia Carabobeña de Noticias
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Este viernes 9 de mayo expiró la Licencia General 80, la cual permitía a contratistas petroleras operar en Venezuela pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Así lo informó el Departamento del Tesoro de Estados Unidos a través de su Oficina de Activos Extranjeros (OFAC). De acuerdo al comunicado de la OFAC, todas las transacciones cubiertas por esta licencia quedaron autorizadas únicamente hasta las 12:01 a. m. del 9 de mayo de 2025, es decir, quedó sin efecto.

Expira licencia

La licencia autorizaba transacciones necesarias para el mantenimiento limitado de operaciones esenciales o para el cierre ordenado de actividades en Venezuela por parte de ciertas entidades.

Las operaciones autorizadas estaban limitadas a actividades que garantizaran la seguridad del personal, la preservación de activos o el cierre responsable de contratos, siempre que hubiesen estado vigentes antes del 26 de julio de 2019.

Entre las empresas amparadas por esta medida estaban Halliburton, Schlumberger Limited, Baker Hughes Holdings LLC y Weatherford International, Public Limited Company.

La licencia se emitió el 7 de noviembre de 2024 durante el gobierno de Joe Biden, tuvo vigencia de seis meses.

Tras la llegada de Donald Trump al poder, Estados Unidos suspendió casi todas las licencias que permitían a contratistas relacionadas con el negocio de hidrocarburos operar en Venezuela.

Con información de: El Universal

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Economía

Terremotos cambian el panorama económico de Venezuela: entre inflación y estancamiento

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Terremotos cambian panorama económico de Venezuela - Agencia Carabobeña de Noticias
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Terremotos cambian panorama económico de Venezuela. El doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio alteró las expectativas económicas que el país tenía para el cierre de 2026.

Antes de la emergencia, los pronósticos apuntaban a un año de mayor dinamismo, impulsado por el aumento de la producción petrolera, una mayor apertura de los mercados internacionales y la flexibilización parcial de algunas sanciones estadounidenses.

Pero el escenario cambió. Para Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la economía venezolana podría enfrentar ahora un período de estancamiento como consecuencia del esfuerzo financiero que exigirá la reconstrucción de las zonas afectadas.

“Probablemente en el año haya, en el mejor de los casos, un crecimiento cero del Producto Interno Bruto. Y en el peor, una caída que pudiera ser del dos o tres por ciento”, señala.

Terremotos cambian panorama económico de Venezuela: Del crecimiento esperado al desafío de reconstruir

Las estimaciones sobre el impacto económico de los terremotos varían considerablemente.

La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) calculó que los daños podrían alcanzar los US$37.000 millones, una cifra equivalente a cerca de un tercio del Producto Interno Bruto venezolano.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, ubicó las pérdidas económicas en alrededor de US$6.700 millones, entre 6% y 7% del PIB.

Lahoud considera que esos cálculos podrían estar sobredimensionados y estima que el costo real de la reconstrucción estaría más cerca de los US$4.000 millones.

“La cifra que estima la ONU luce exagerada. Un cálculo más honesto estaría por ese orden, que sería lo que el gobierno necesitaría para reconstruir las localidades afectadas”, afirma.

A su juicio, aunque el estado La Guaira fue una de las regiones más golpeadas, su peso económico no justificaría una pérdida equivalente a varios puntos del PIB nacional.

El petróleo evita un golpe mayor

Uno de los elementos que podría limitar el impacto económico del desastre es que la infraestructura petrolera no sufrió daños estructurales significativos.

La industria petrolera continúa siendo el principal motor de generación de ingresos externos para Venezuela y, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción venezolana cerró junio en alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, sin cambios importantes frente al mes anterior.

Para Lahoud, esta situación permite que el país mantenga una fuente de ingresos mientras enfrenta la reconstrucción.

Sin embargo, advierte que el problema estará en la distribución de esos recursos: cuánto dinero podrá dirigirse a reparar viviendas, infraestructura y servicios sin afectar otros sectores de la economía.

La reconstrucción como oportunidad económica

Aunque el terremoto representa un golpe inmediato, el economista considera que la reconstrucción podría convertirse también en un factor de dinamización económica si se gestiona adecuadamente.

La reparación de viviendas, infraestructura pública y edificios privados podría impulsar sectores como construcción, materiales y servicios asociados.

Solo en La Guaira, una de las entidades más afectadas, al menos 158 edificios resultaron destruidos o severamente afectados. Según estimaciones de Anova Policy Research, sustituir o reconstruir esas estructuras podría requerir alrededor de US$2.370 millones.

Para Lahoud, la magnitud del desafío obliga a replantear el papel del Estado y abrir mayor espacio al sector privado.

“La mejor medida sería dejar la recuperación en manos de la empresa privada, para evitar que el gasto público siga aumentando”, sostiene.

El dilema del financiamiento

El economista considera que Venezuela necesitará recurrir a financiamiento internacional para afrontar la emergencia, aunque reconoce que la situación de la deuda externa limita esa posibilidad.

Actualmente, el país permanece en mora con buena parte de sus acreedores, lo que dificulta el acceso tradicional a los mercados financieros.

Lahoud estima que la deuda externa venezolana ronda los US$170.000 millones, incluyendo bonos, deuda flotante, compromisos con organismos multilaterales y otros pasivos.

Por ello, considera que cualquier plan de reconstrucción deberá ir acompañado de una estrategia para reorganizar las obligaciones financieras del país.

“La deuda no puede ser el primer problema que se atienda. Antes están los servicios públicos, la reconstrucción y la definición de una política económica”, concluye.

ACN/MAS/Finanzas Digital/El Ucabista

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