Hombre & Mujer
“El cuento chino es que China no es un imperio” dice José Pulido
El escritor y periodista José Pulido, opina que el socialismo del siglo XXI es un error costoso; “porque cobra víctimas en generaciones completas”. Al periodismo en Venezuela le falta Intelectualidad; conciencia crítica y libertad, señala el autor de “Pelo Blanco”.
La entrevista conducida por el periodista Jolguer Rodríguez Costa
—¿Es Venezuela un poema?
— “Por mí se va hasta la ciudad doliente, por mí se va al eterno sufrimiento, por mí se va a la gente condenada…”. Ya sabes: La divina comedia.
—¿Qué tiene el país de oda?
—Busca algo que se le pueda elogiar sin que eso le haga daño a los inocentes.
—¿Un título?
—El desbarrancadero.
—¿Un prólogo?
—Cuando abras los ojos verás lo que te dije que ibas a ver.
—¿Un pasaje acorde con la situación?
—“Era aquella una época en que solo los muertos podían sonreír” (Anna Ajmátova).
—¿Cómo sobrevive un poeta en esta “revolución”?
—La poesía sobrevive a todo trance, a toda muerte, a toda tragedia, porque esa es su esencia. El poeta es solo su caballo.
—¿Se sintió premiado en Italia?
—No me han dado un premio en Italia. Fue algo mejor: me invitaron a leer mi poesía siete veces en el Festival Internacional de Poesía de Génova. Fue una alegría grande y única.
—¿Se siente el tacón de la bota italiana?
—No. Se siente el corazón de Fellini; se sienten los pasos de Sofía Loren y arriba, muy arriba, el esplendor de sus ojos.
—¿Goza usted de un exilio dorado inesperado e involuntario?
—En cualquier lugar donde esté disfruto igual porque en todas partes hago lo mismo: escribo. Mis hijos me mantienen.
—Hablando de la “revolución”, ¿la desgracia estimula la musa?
—La desgracia, donde aparezca, estimula la búsqueda de justicia.
—¿Su musa predilecta?
—La ilusión de decir algo valioso.
—¿Qué la cercena?
—La angustiosa ignorancia.
—¿Es una oda el periodismo venezolano de hoy?
—No sé qué estaría alabando, elogiando o celebrando el periodismo venezolano. Solo las hazañas deportivas son fáciles de alabar.
—¿Qué le falta al periodismo?
—Intelectualidad, conciencia crítica y libertad.
—¿Qué le sobra?
—Valentía, solidaridad, sensibilidad.
—¿La nueva prosa del BCV?
—Galán mata billete.
—¿Extraña el instituto emisor?
—Extraño a los amigos.
—¿Vivirá de la nostalgia el connacional?
—Es mejor vivir de la nostalgia que de la injusticia.
—¿El poeta universal?
—Rilke.
—¿El colmo de un poeta?
—Fusilar el Lorca que se lleva por dentro.
—¿El papel de los bardos en comunismo?
—El mismo que en cualquier sistema o circunstancia: decir la verdad.
—¿El cuento más cuento?
—El diente roto.
—¿El cuento que ya nadie cree?
—El mar de la felicidad.
—¿El cuento chino?
—China no es un imperio.
—¿El cuento más triste?
—La señora que vendió el Losartán para darle comida a sus nietos.
—¿Ha llorado por el país?
—No lloro, pero sufro. Solo quienes lo destruyen no sufren por el país.
—¿Un poema para el proceso?
—La poesía va por otro lado.
—¿Otro para la MUD y el Frente Amplio?
—Por otro lado va la poesía.
—¿Es un ensayo el socialismo del siglo XXI?
—Es un error costoso porque cobra victimas en generaciones completas.
—¿Qué tiene Maduro de poeta?
—Nada. Su misión no es poética.
—¿El poeta del régimen?
—No creo que el régimen tenga poetas. Solo la poesía tiene poetas.
—¿Y en la oposición?
—No creo que la oposición tenga poetas. Solo la poesía tiene poetas.
—¿El poeta referencia?
—En Venezuela Vicente Gerbasi.
—¿Una lectura oportuna para el venezolano?
—Todo lo que escribió Caupolicán Ovalles.
—¿La poesía ideológica?
—Es un suicidio. Las ideologías ignoran los derechos humanos.
—¿Imagina si también la poesía se autocensurase?
—Se convertiría en todo lo contrario de lo que debe ser.
—¿Un poeta capitalista?
—Un poeta capitalista tendría que venderse. La poesía no se vende.
—¿Cambiaría la poesía la musa de los políticos?
—Es difícil leer poesía, pero quien la lee cambia.
—¿La poesía del éxodo?
—La que habla de cosas familiares.
—¿Terminarán líricos los venezolanos?
—El venezolano es lírico por naturaleza… y lúdico.
—¿Visualiza un final épico?
—Todo final intensamente deseado tiene que ser épico.
—¿El epílogo?
—La gente cree que no le interesa la poesía. Lo mismo piensa de las matemáticas.
—¿Qué pasaría en Venezuela si fuese gobernada por una junta de poetas?
—Sería terrible porque los poetas somos intensamente civiles y detestamos los uniformes y la uniformidad.
ACN/EN/ [email protected]
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Hombre & Mujer
Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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