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Cuatro miserables dólares

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Cuatro miserables dólares: Por José Guerra.-  La semana que está concluyendo evidenció una caída en picada del valor del bolívar con relación al dólar. El lunes 15 de julio el precio del dólar se ubicó en Bs 8.800 para luego saltar el 19 de julio hasta Bs 10.500 lo que refleja un aumento de aproximadamente 20%. Esta pérdida del valor del bolívar se expresa en una depauperación de las condiciones de vida de los venezolanos. De esta manera, actualmente el salario mínimo equivale a menos de cuatro dólares, el más bajo del planeta. Para alguien que observe este dato le resulta incomprensible que un ciudadano pueda vivir con ese ingreso.

Ello ha sido el resultado de un modelo económico disfuncional y de una política económica absurda que han destruido lo más importante para que una moneda detente el estatus de tal, la confianza. Así, cuando los venezolanos reciben bolívares por cualquier transacción en lo primero que piensan es en su conversión a dólares y ello resulta fatal para la estabilidad de la economía. Por tanto, para que el precio del dólar haya escalado como lo ha hecho recientemente ha tenido que haber los bolívares para adquirirlo. Ello parece contradictorio con el hecho que el BCV mantenga una política de encaje de 100% sobre los depósitos de la banca, lo que se traduce en una reducción de la capacidad del sistema financiero para prestar. Esta situación está creando una aparente paradoja derivada del hecho de que a pesar de la astringencia monetaria el bolívar se deprecia a un ritmo acelerado y de allí que es muy probable que en los próximos meses veamos un rebrote de la inflación.

Se configura así un cuadro terrible de severa contracción de la economía, significativa pérdida de valor del bolívar y en consecuencia una aceleración de la inflación, con lo cual las remuneraciones de los venezolanos continuarán cayendo, lamentablemente. Con un salario de apenas cuatro dólares es imposible que la economía se recupere porque la demanda agregada siempre será insuficiente. Así, estamos en un círculo vicioso que demanda un cambio de modelo económico y político de manera urgente y en eso se concentran los esfuerzos del Plan País.

El socialismo del siglo XXI ha destruido a Venezuela. Recuperar la actividad económica tiene que hacerse al unísono con la eliminación de la hiperinflación y pare ello resulta fundamental un menú de políticas que solamente un nuevo gobierno estará en condiciones de hacer ante el estado catatónico en que se encuentra el régimen de Maduro, incapaz de adoptar cualquier política sensata. Los venezolanos de hoy estamos obligados a luchar por mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas para que no sigan devengando estos miserables cuatro dólares.

ACN/@JoséAGuerra

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Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Luis vivas opinion
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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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