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Crean Ciudad Prohibida de Pekín con más de 700 mil piezas de Lego
Un hombre de la provincia china de Guangdong recreó la Ciudad Prohibida, el antiguo complejo de palacios situado en Pekín, en Beijing utilizando miles de bloques de Lego.
El autor de la obra, Li Zhining, tardó un año en completar su minuciosa tarea, reseña China Daily.
La réplica del complejo palaciego mide 4 metros de largo por 2,4 de ancho y guarda gran fidelidad con el original, reproduciendo desde puertas y patios hasta más de 70 palacios y 9 mil casas rodeadas por murallas.
La miniatura también incluye la muralla de la ciudad, el foso, las cuatro puertas de la ciudad y todas las torretas del complejo.
Li dijo que usó más de 700.000 piezas y accesorios de Lego para construir el modelo. Todos provienen de las partículas de píxeles existentes de los bloques de construcción de Lego. No están especialmente personalizados, dijo Li.
Li Zhining expresó la esperanza de que su obra pueda enseñar al mundo el espíritu de la nación china y su cultura.
Li comenzó a enamorarse de las obras hechas con Lego en 2008. Ahora tiene alrededor de 11 toneladas con más de 100 millones de piezas de Lego. Algunas personas lo llaman el «maníaco del Lego».
En el pasado, Li ha producido otras obras utilizando bloques de Lego, incluida la catedral de Notre Dame en París, World of Warcraft, el palacio de Westminster, la Torre de Cantón, el Puente Liede de Guangzhou y botes de dragón.
https://twitter.com/ChinaEmbEsp/status/1407986860085989378
A Lego designer in Guangzhou used 700,000 #Lego blocks to build a 4-meter x 2.4-meter Chinese-style work "I Am Chinese" based on the #ForbiddenCity, showing the world the spirit of the Chinese people and the power of Chinese originality. pic.twitter.com/osyhZAYrpV
— Global Times (@globaltimesnews) June 21, 2021
ACN/ Pd Noticias
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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