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¿Se te antoja una pizza? Aprende a preparar la masa con avena

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Masa de pizza de avena - ACN
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La pizza es un delicioso plato que tiene un origen incierto pero se asocia a Italia y a todas sus costumbres y consiste en un pan plano elaborado de harina y acompañada de una rica salsa de tomate con un sin número de ingredientes.


Esta receta es saludable y deliciosa, una pizza de avena no tiene nada que envidiarle a la tradicional pizza de harina de trigo.

Remplazando la harina por avena, el resultado es mucho más nutritivo y no se pierde nada del sabor original. Queda una masa crujiente y especial para cubrirla con cualquier ingrediente que apetezca.

Ingredientes: 

300 gr. de avena molida

2 cucharaditas de levadura

15 gr de aceite de oliva

200 gr de agua tibia

Sal al gusto

Cómo preparar masa de pizza de avena:

Si la avena no viene molida, se debe triturar bien hasta formar con ella una harina.

En un bol del tamaño adecuado para los ingredientes, echar la avena previamente molida con la levadura. Añadir el agua tibia, el aceite y la pizca de sal. Hay que cuidar que la sal no entre en contacto directo con la levadura para que el resultado sea mejor.

Unir los ingredientes hasta formar una masa uniforme y que pueda moldearse.

En un molde para pizza, estirar la masa con un grosor de medio centímetro y hornearla durante cinco minutos para que tome consistencia.

Retirar la masa del horno y cubrirla con los ingredientes que más apetezcan.

Por último, hornear a 180° durante 15 minutos, hasta que la masa quede crujiente y el queso se derrita y gratine un poco.

Servir caliente y disfrutar esta delicia.

ACN/ 800 Noticias

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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