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Coronavirus y conspiraciones

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Coronavirus y Conspiraciones: Por Luis Fuenmayor Toro.- Las enfermedades, epidemias, afectan peligrosamente a los seres humanos, y desencadenan de manera importante matrices de opinión y elucubraciones diversas. Ante la ocurrencia de hechos anormales y graves, la gente hace usualmente conjeturas que tratan de explicar sus orígenes, causas y desarrollos futuros.

En este cotidiano proceso tienen mucha influencia el nivel de conocimientos y la cultura general de las personas, su educación formal, su práctica laboral o profesional, pero también sus creencias, supersticiones y afectos y las posiciones ideológicas y políticas que se defiendan. Ni que hablar del papel de los medios de comunicación, la Internet incluida, en la transmisión de informaciones ciertas o falsificaciones desinformativas y la manipulación de voluntades, con propósitos que van desde los económico-mercantiles hasta los políticos nacionales y mundiales. Se trata de una pléyade de factores que terminan en el establecimiento de matrices generales de opinión.

Las enfermedades y las epidemias, por afectar peligrosamente a los seres humanos, son un desencadenante importante de opiniones y elucubraciones diversas. La actual pandemia por el SARS-CoV-2, no sólo no es una excepción a la regla sino que ha sido el caso más brutal que se haya visto, en relación con su gigantesca difusión informativa mundial y nacional desde sus mismos inicios en enero de este año, lo cual es un hecho que tiene que llamar la atención independientemente de que no se tenga completa ni certera explicación del mismo. Por esta razón es que luce ridícula o motivada por otras causas, la acusación de Donald Trump contra la Organización Mundial de la Salud; de que retuvo información inicial importante para el enfrentamiento de la pandemia.

Hay cuatro elucubraciones principales en relación a la existencia de conspiraciones mundiales detrás de la epidemia por el coronavirus. Ninguna tiene base científica, ni puede ser soportada en pruebas de ningún tipo. Es más, circulan como el viento en el mundo entero aun en contra de resultados, más que confirmados, de distintas investigaciones científicas realizadas en diferentes países. En el caso de Venezuela; me atrevo a afirmar que este fenómeno es incluso más intenso que en otras partes, pues se ha insertado en la confrontación política de las últimas dos décadas. Y no es sólo la gente común la que cree este tipo de fantasías, intelectuales y profesionales, muchas veces con excelente formación; nos sorprenden con gran frecuencia con una vehemente defensa de alguna de estas creaciones, cuyo origen no es tan inocente como se pudiera pensar.

Una primera elucubración, muy frecuente en Venezuela entre los opositores viscerales y extremistas del gobierno de Maduro, que odian a China porque la consideran un soporte del régimen, es que el virus es una creación científica de un laboratorio chino; para perjudicar la economía de EEUU y posicionarse como la primera potencia económica mundial actual. Algunos, los más fanáticos e ignorantes, llegan a decir que es la forma en que el comunismo chino se extenderá por el mundo. Se trata de gente muy conservadora, admiradores de Trump y de las “proezas” estadounidenses en invasiones de países atrasados. La expresión xenofóbica de Trump, cuando habló del “virus chino”, impulsó este tipo de conducta.

Para otros, adversarios ideológicos y políticos de los anteriores, pero con sus mismos prejuicios y limitaciones intelectuales, el virus es un arma biológica hecha en EEUU para detener el crecimiento económico de China; que ya los superó en valores absolutos, y que amenaza su hegemonía también en otros renglones. Con el VIH, hace muchísimos años, se dijo que era una creación estadounidense para acabar con los negros africanos. Y, así como hoy se estigmatiza la cultura alimentaria de los chinos, basados en el error de creer que el coronavirus actual es el mismo que existe en ciertos tipos de murciélagos comercializados en China; en el pasado se llegó a decir que el salto del HIV a los humanos era por la existencia de aberrantes conductas sexuales africanas.

Un tercera hipótesis, menos difundida pero más sólidamente argumentada, es que lo que actualmente ocurre es una conspiración del capitalismo mundial; que incluye a EEUU, Europa y a los tigres asiáticos, pero también a China y Rusia, que se han puesto de acuerdo en la necesidad de redefinir al mundo en sus relaciones futuras, en la necesidad de reducir la población mundial; en garantizar el total y absoluto sometimiento de los pueblos, los trabajadores incluidos; para una profundización de la explotación y una maximización de la ganancia y la acumulación. La cuarentena mundial sería el instrumento básico para la aceptación posterior de este nuevo orden. Las permanentes referencias a que luego de la pandemia “todo será distinto”, hechas por la prensa transnacionalizada y por muchísimas figuras mundiales; entre ellas Henry Kissinger, apoyan esta argumentación.

Una cuarta consideración hecha, aparentemente muy popular fuera de Venezuela, es que el virus es una invención de Bill Gates, el multimillonario dueño de Microsoft, quien en una conferencia en San Francisco en 2015; dijo que el mayor peligro para la Humanidad era la aparición de alguna enfermedad infecciosa producida por un virus. El video de esta declaración tiene millones de visitas mensuales y sobre las mismas la imaginación ha cimentado sus locuras. Existen además consideraciones diversas de carácter ético sobre la conducta de los seres humanos y el supuesto “respiro” dado a la naturaleza, con la paralización de la actividad industrial mundial; la caída en el consumo de combustibles fósiles, que deberían llamar la atención para una nueva forma de relación productiva con el planeta.

Lo cierto es que los coronavirus, incluso el actual, han estado entre nosotros desde hace décadas; han sido causantes de otras epidemias inclusive en este siglo, el Covid-19 no es una creación humana, las manipulaciones genéticas dejan huellas; que los científicos pueden identificar y que, si bien existen investigaciones en virus, que pudieran ser usados como armas biológicas; con éstas pasa lo mismo que con las armas nucleares. Su uso conlleva el grave riesgo de destruir también a quien las tiene. Si se ve lo ocurrido con el Covid-19, se comprenderá lo que afirmamos.

Luis Fuenmayor Toro es médico-cirujano, Ph. D., profesor titular y exrector de la UCV, investigador en neuroquímica, neurofisiología, educación universitaria, ciencia y tecnología. Luchador político.

ACN/@LFuenmayorToro

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Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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