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Carne en vara receta sencilla con secretos del llano

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Carne en vara, receta sencilla con secretos del llano: Por Francisco Mayorga.– La carne en vara una receta sencilla y con secretos del llano. Las brasas se preparan unas horas antes de cocinar la carne para reunir una gran cantidad de brasas blancas que den una cocción no tan violenta a la carne. Las varas con la carne se colocan a una distancia de unos ochenta centímetros (80 cms), aproximadamente de las brasas.

Se usan todos los cortes de la carne

La carne en vara tiene una receta sencilla, pero con los secretos del llano. Se pueden usar casi todos los tipos de corte como pulpa negra, ganso, punta, solomo, lomo y costillas, que se condimentan sólo con sal marina, pero la madera de las varas debe ser verde para que no se queme. Es la receta más sencilla de la carne en vara, popularizada desde el llano a todo el país.

Para sazonar la “carne en vara”,  se le coloca a la carne la sal y se ensarta en una vara larga de madera, preferiblemente verde. La razón de esto es para que no se queme durante el proceso de cocción. Se suele dejar prácticamente a la intemperie de un día para otro para que se ablande, pero la mayoría de los vacacionistas lo hacen en el mismo momento.

Las brasas se preparan unas horas antes de cocinar la carne para reunir una gran cantidad de brasas blancas que den una cocción no tan violenta a la carne. Las varas con la carne se colocan a una distancia de unos 80 cms, aproximadamente de las brasas.

Madera de teca para la brasa

Añaden los parrilleros que normalmente se utiliza madera de teca, tanto para la brasa, que tiene que estar muy seca, como para la vara, que debe estar verde, pero que en realidad se pueden usar varios tipos de maderas como el cedro, el roble o, como suele suceder en buena parte de nuestros llanos, que utilizan la madera que consigan con más facilidad.

Cuando la carne se va dorando por su exterior se le van haciendo cortes leves en su superficie y se puede comenzar a servir.

Generalmente se acompañada con casabe, yuca, guasacaca casera, topochos, arepas y un buen ajicero de leche, y, por supuesto “las friitas”.

ACN/parrilleros

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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