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Ayudemos al Dr. Boris Quiñones

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Ayudemos al @DrBorisQuinones: Por José Luis Centeno S.- La muerte, estimulada por el régimen, este martes 6 de marzo mostró una faceta que nos revela el nivel de gravedad al que puede llegar sin alterar nuestra cotidianidad, aunque los gritos ante sus secuelas sean conmovedores, como este: “Soy la esposa de Boris Quiñones. Por segunda vez intentó quitarse la vida, esta vez ahorcándose hasta casi lograrlo”, cuatro días atrás, ingirió cloro con el mismo propósito. “Esta vez lo consiguieron ya casi sin signos vitales y de color morado”, que haya preferido quitarse la vida es “un terrible trance”, reflejo de la inhumana situación de los presos políticos; no obstante, reina la indiferencia de mucha gente que no lo considera un tema prioritario, tornándose más fácil para el régimen pretender quebrarles la moral, avasallándolos con la incertidumbre implícita en las dilaciones procesales, lo que no es más que una refinada forma de tortura.

Ayudemos al Dr. Boris Quiñones, quien sólo por hacer su trabajo está preso desde el 2 de julio de 2017, cuando fue detenido junto a Alex González, Kenny Colmenares y Mitchell Sosa, desde entonces han transcurridos ocho largos e injustos meses de secuestro, sí, ¡SECUESTRO!, así lo confirma el hecho de que no hayan tenido Audiencia Preliminar hasta la presente fecha, la cual está fijada para el venidero 14 de marzo por el juez noveno de control del estado Aragua, Israel Paredes Guerrero, que dejó sin efecto la libertad condicional que les acordó un tribunal militar, demostrando a su vez la desproporcionada afectación de la libertad personal a Boris Quiñones y los demás estudiantes de la UPEL, atropello generado por disfuncionalidades y deficiencias estructurales de la administración de justicia en Venezuela, traducidas en un alto índice de suspensión de audiencias en todos los casos de los presos políticos.

Boris y los demás estudiantes de la UPEL procesados son inocentes, se les acusa de tumbar un portón que jamás existió en el Círculo Militar de Maracay, Estado Aragua, mientras dormían dentro de esa casa de estudios, donde estuvieron encerrados desde la noche de los saqueos en Maracay el año pasado. Él es médico y su pecado fue prestar asistencia a heridos en las protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, “está secuestrado por la tiranía sólo por cumplir con su juramento hipocrático. Esto es insoportable para cualquier ser”. Ahora bien, debemos estar claros, debe existir un alto nivel de tortura sobre Boris Quiñones que prefiere quitarse la vida. La tortura la constituye “el desespero de verse secuestrado y mutilados todos sus derechos”, estando latente la violación de garantías constitucionales, comenzando por su ilegal privación de libertad, sin olvidar la negación de la asistencia médica debida.

La tortura a los presos políticos es algo común, así como el maltrato a sus familias, aberraciones que el régimen profundiza ante una circunstancia reprochable y del todo lamentable, que en este caso, y en otros tan graves, no se levanten voces de protesta, por ejemplo, ¿qué ha dicho el gremio médico? ¿cuál ha sido la reacción de la Mud?, más allá de consideraciones aisladas se deja el problema al preso, a su familia y a los abogados como Martín López Ríos y Carlos Penella (@carlospenella), defensores de Boris, que gallardamente han hecho exigencias concretas a las autoridades competentes e instituciones responsables de su integridad. Una verdad incuestionable nos dejan los dos intentos fallidos de Boris por quitarse la vida: “No es nada fácil estar preso siendo inocente”.

[email protected]  – @jolcesal

No deje de leer: Gobierno de Maduro desmantela la democracia y revela su poder autoritario, afirma EE-UU.

 

Opinión

Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Luis vivas opinion
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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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