Política
Claudio Fermín declina su candidatura presidencial
El aspirante a la presidencia de Venezuela Claudio Fermín ya no participará en las elecciones previstas para este próximo 22 de abril. Este miércoles a través de un comunicado expuso sus motivos.
Dice que a pesar que mantenerse en la lucha por construir un mejor país el gobierno busca convocar elecciones parlamentarias desconociendo la figura actual que representa. Como se recordará en días pasados el vicepresidente del PSUV Diosdado Cabello propuso el adelanto de las elecciones en la AN y el presidente de la República Nicolás Maduro también llamó a realizarlas el 22 de abril en conjunto con consejos legislativos y municipales del país.
Dadas estas circunstancias de inviabilidad de lograr una candidatura realmente unitaria y dado que no es nuestra tesis la de presentar una candidatura simbólica ni tampoco usar esta coyuntura electoral simplemente para promover un referente opositor y ganar espacio frente a otros, he considerado que perdió sentido la presentación de mi candidatura.
Comunicado completo:
Queridos compañeros y amigos, la situación general de nuestro país va de mal en peor. Nuevas variables económicas, sociales, políticas, institucionales e internacionales obligan a actualizar el diagnóstico de carencias y conflictos que conviven como entidad inseparable.
En consecuencia, rediseñar las propuestas que hemos estado trabajando en el marco de “Soluciones para Venezuela” es también prioritario y urgente. Este mismo mes de febrero debemos reunirnos para abordar estos asuntos. Sin embargo, les presento estas breves líneas a propósito de la convocatoria que desde el poder se hizo ayer 21 de febrero a elecciones de concejales, diputados a los Consejos Legislativos y diputados a la Asamblea Nacional. Desde hace tiempo han estado abiertos dos cursos de acción política opositora. Por una parte quienes sostienen que el agravamiento de la crisis es una necesidad y por la otra quienes desde terreno más áspero y exigente hemos sostenido que los venezolanos estamos obligados a actuar de consuno para resolver la crisis.
Quienes sostienen la bandera del agravamiento de la crisis han dominado la escena en los últimos años y su llamado ha gozado de la atención de un país capturado por el lenguaje de la emergencia, de la urgencia del cambio, habida cuenta del hartazgo de la población con un desgobierno que ha destruido casi todo. Ofrecer que “todo cambiará mañana mismo” ha sido un mensaje seductor, pero falso y además inconveniente porque esa salida abrupta no es posible sin la violencia y mortandad que le acompañaría.
Los promotores del agravamiento de la crisis se han afincado en la abstención como elemento de ruptura y con ello no sólo han puesto en el otro extremo al gobierno que pretenden desbancar sino que tratan como herejes, merecedores de los más bajos epítetos, a quienes osen plantear vías electorales que desde la óptica de ellos son propias de vendidos al gobierno, colaboracionistas y traidores a la causa del cambio que sólo entienden desde sus personales parámetros. No estoy seguro de la capacidad de convocatoria de los promotores de la abstención pero su capacidad de perturbación es muy alta.
A un país hastiado del desgobierno, comiendo de la basura y muriendo en las puertas de los hospitales sin ser atendido debidamente, le plantean que nada que venga de ese gobierno es bueno, mucho menos las elecciones organizadas por este Consejo Nacional Electoral.
Nosotros, desde otro ángulo y otro lenguaje, sostenemos que el descontento ha alcanzado niveles altísimos, casi de unanimidad, al igual que la conciencia ciudadana sobre la necesidad del cambio político y por eso estamos convencidos que si todos acudimos a votar nuestra presencia será holgadamente mayor que el mercado de votos cautivos del gobierno, el cual no ha podido pasar de seis millones de votantes de un total de diecinueve millones y medio de electores registrados.
Somos mayoría y podemos ganar si acudimos a las mesas de votación, tal como ocurrió en diciembre de 2015 con motivo de las elecciones de la Asamblea Nacional. En ese contexto de defensa del voto, en contra de la inconveniente fantasía de una salida abrupta, presenté a consideración de los venezolanos mi candidatura presidencial como la búsqueda de una opción unitaria. Y por eso propuse elecciones primarias para alcanzar un candidato unitario que enfrentara los abusos ilimitados del poder que hoy nos somete.
Con el tiempo, diferentes referentes del mundo político se han plegado al llamado a no participar, formulado por los promotores de la abstención. Así lo hizo Voluntad Popular. Después Primero Justicia, aunque su líder Julio Borges fue el adalid de “resolver la crisis” mediante las sesiones de diálogo o negociación celebradas en República Dominicana. Más tarde, no obstante el compás de espera que abrieron para el análisis y una demostrada prudencia, también se sumó Acción Democrática. Un Nuevo Tiempo concluyó en la misma decisión.
A esos factores políticos siguieron la Conferencia Episcopal, los Rectores de nuestras universidades, asociaciones empresariales de mucha seriedad como Conindustria. En fin, la colcha sobre la cual hay que bordar la candidatura unitaria que habíamos planteado se fue encogiendo de manera acelerada hasta el punto que una candidatura hoy podría ser el fruto de una alianza bien intencionada pero ya no con “capacidad unitaria nacional” para generar el cambio que andamos buscando y con el que estamos comprometidos.
Hemos puesto empeño y desprendido esfuerzo para evitarle al país salidas violentas y para amalgamar el cambio con el cemento de las voluntades de los ciudadanos expresadas en el voto de manera pacífica.
Sin embargo, las circunstancias nos han sobrepasado. A esto se agrega que el gobierno en su incurable conducta abusiva ha convocado elecciones para desconocer la legítima Asamblea Nacional y pretende que dicha convocatoria sea una condición para la celebración de la elección presidencial que creemos procedente.
Además, ante la incapacidad de convocar a los ciudadanos para respaldar a Maduro, decretan elecciones de concejales y diputados a los Consejos Legislativos tratando así de concitar las justas aspiraciones de líderes locales para darles una razón para participar que no la encuentran en la convocatoria de respaldo a Maduro. Todo es un engaño.
Dadas estas circunstancias de inviabilidad de lograr una candidatura realmente unitaria y dado que no es nuestra tesis la de presentar una candidatura simbólica ni tampoco usar esta coyuntura electoral simplemente para promover un referente opositor y ganar espacio frente a otros, he considerado que perdió sentido la presentación de mi candidatura.
Esfuerzos grandes tendremos que hacer para salvar lo que podamos de tolerancia y cohabitación políticas en esta hora cuando los extremos parecieran no tener escrúpulos para hacer de las suyas con tal de buscar adherentes en medio de la polarización. Esfuerzos por igual habrá que hacer para recuperar la institución del voto en un momento cuando se han empeñado desde diferentes tribunas en presentarlo como inútil. Día a día tendremos que seguir entregados a contribuir a la recuperación del país.
No desmayaremos en ese compromiso vital. Reciban la reiteración de mi gratitud por vuestra entrega tantas veces puesta a prueba en apartados caseríos y barriadas populares, en sindicatos y universidades, en la calle y en los medios, al igual que en el paciente y callado trabajo del día a día para contribuir con la transformación del país. Gracias siempre y fuerza para seguir labrando el camino del cambio en paz y en democracia. Un abrazo fraternal.
Claudio Fermín/ 22 de febrero de 2018.
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ACN / Nota de prensa.
Política
Roberto Marrero: “Vamos vía una posible transición, pero requiere acuerdos”
En la más reciente edición de #AbriendoPuertasPorVV, transmitida por Venevisión®, la periodista Margarita Oropeza conversó con el abogado Roberto Marrero, exdiputado a la Asamblea Nacional que regresó recientemente a Venezuela tras varios años en el exilio.
Durante la entrevista abordaron el panorama nacional y su expectativa frente a la situación económica, política y judicial del país.
Marrero, abogado y defensor de derechos humanos, recordó que estuvo preso en El Helicoide y posteriormente en el exilio por más de cinco años. Explicó que regresó al país tras acogerse al beneficio de la Ley de Amnistía y con la intención de reincorporarse a la actividad política.
“Las nuevas autoridades interinas están planteando una amnistía, una reconciliación, y yo creo que es justo entender que ese proceso debemos construirlo entre todos. No solo vengo a hacer eso, sino que creo que todos los que puedan deben tratar de venir a Venezuela, porque mientras más estemos jalando la carreta hacia una transición hacia la democracia, creo que es más fácil lograrla”, afirmó.
Sobre la necesidad de recuperar la seguridad jurídica, señaló que quienes regresan deben comprender nuevamente la dinámica del país.
“Hablar de recobrar la institucionalidad es muy fácil desde el librito, pero estamos en un país en el que hay que construir consensos que no los hay. Si las grandes empresas que invierten dicen que no tienen confianza, esa confianza solo se genera con legitimidad, y la legitimidad solo te la da un proceso electoral, y las elecciones solo se pueden lograr si nos ponemos de acuerdo”, sostuvo.
En relación con el Manifiesto de Panamá y las etapas planteadas por Estados Unidos, Marrero afirmó:
“El juego democrático se fue desgastando, las instituciones se fueron desgastando y hoy hay que rehacerlas. Nuestro problema es más de instituciones que de democracia. Hay que restablecer la república y las instituciones. Que haya un nuevo fiscal para mí es un buen símbolo, por lo menos una buena señal”.
De cara a una eventual transición, expresó que las autoridades interinas están dando pasos en esa dirección.
“Gústenos o no, las autoridades que están dirigiendo el gobierno interino, léase Delcy Rodríguez, están dando pasos hacia la transición. Creo que vamos vía una posible transición. Las transiciones no son automáticas, no son una receta de cocina. Hay gente que no quiere la transición”, señaló.
Sobre los tiempos electorales, Marrero insistió en que no es posible hablar de fechas sin acuerdos previos.
“Si no hay un acuerdo mínimo, no es ni en 12 ni en 24. El tiempo puede ser mucho antes. No me atrevo a calificar la fecha porque estoy llegando y sería una insensatez vaticinar tiempos. La gente quiere un cambio lo antes posible y la está pasando mal».
«El problema económico es muy grave. No hay inversión si no hay legitimidad de origen y de desempeño, si no hay instituciones serias y sólidas. La elección sí ayudaría mucho a mejorar el tema económico, pero hay que conversar”, afirmó.
Nota de prensa
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