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Los 100 días de Lacava

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Ella dice…él dice…/ Los 100 días de Lacava: Por Sandy Aveledo y  Luis Eduardo Gallo.-Contra casi todos los pronósticos Rafael Lacava, con una campaña fuera de lo común, ganó el año pasado la gobernación de Carabobo, estado que se consideraba seguro bastión de los opositores al gobierno de Nicolás Maduro. Mucho se ha escrito sobre la sorpresiva victoria del candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV,) la derrota del candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD,) y la pobre votación obtenida por otros candidatos de la oposición que no fueron seriamente considerados en una elección muy polarizada. Lo cierto es que el triunfo de Lacava generó muchas expectativas, sobre todo después que el ex alcalde de Puerto Cabello manifestara su disposición de ser el gobernador de todos los carabobeños. Pero, a poco más de 100 días de iniciado su mandato mucha gente se pregunta. ¿Qué ha hecho realmente el gobernador de Carabobo? ¿Ha cumplido o va encaminado a cumplir su oferta electoral? ¿Podemos evaluar de manera positiva los primeros 100 días de la gestión de Rafael Lacava en el gobierno?

Ella dice…

Pasados los 100 días del gobierno de Rafael Lacava son muchos los problemas de Carabobo y aunque a través del Instagram el gobernador carabobeño dijo que le gustaría tener una varita mágica para solucionarlos, la realidad es que no se han visto mejoras sustanciales en el transporte y otros servicios públicos que siguen colapsados, con racionamientos de agua y electricidad, hechos que han llevado al mandatario regional a decir que alguna mano peluda pudiera estar saboteando su gestión. Lo cierto es que la crisis en Venezuela es general, la peor de la historia de país, y se refleja tanto en Carabobo como en otras entidades federales azotadas también por la hiperinflación, la escasez y la inseguridad.

No puedo criticar la gestión del gobernador Lacava porque tiene poco tiempo en el cargo y muchos de los problemas que afectan la región son problemas nacionales que van más allá de sus competencias, sin embargo, quisiera menos show, menos redes y más contacto real con las comunidades. Rafael Lacava es un político carismático con una personalidad avasallante, -si lo sabré yo que nacimos el mismo día- pero le aconsejaría más humildad y menos sectarismo porque al final el éxito de su gobierno es el progreso de Carabobo.

Se dice que Lacava está formado un partido que se llamará “Venezuela te Quiero” para competir en las presidenciales del año 2024. Pero si quiere ser presidente tendrá primero que hacerlo muy bien en Carabobo. Si así fuere los carabobeños le estaremos agradecidos. sandyaveledo2018@gmail.com @SandyAveledoL

Él dice…

Rafael Lacava le ha impuesto a los primeros 100 días de su gestión de gobierno un estilo similar al de su pintoresca campaña electoral. Con su acostumbrada fanfarria el gobernador se aparece un día en la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera y otro en el Mercado de Mayoristas, tratando de mantener a raya a los delincuentes que revenden las medicinas enviadas al hospital y las mafias que especulan con la distribución y la venta de alimentos. Gobierno de calle, como dice Lacava, para quién debe resultar difícil tener que poner en evidencia el fracaso de su compañero del PSUV, Francisco Ameliach, considerado ahora como uno de los peores gobernadores que ha tenido el estado Carabobo.

A 100 días del gobierno de Rafael Lacava no se observan las prometidas mejoras en la prestación de los servicios transporte, agua y luz. Cierto que el gobernador ha hecho esfuerzos para resolver el asunto del transporte y no se ha quedado callado a la hora de denunciar públicamente la deficiente prestación de servicios públicos que dependen del gobierno nacional, como el agua y la energía eléctrica, pero los carabobeños necesitamos soluciones, no solamente buenas intenciones y reclamos. En cuanto a las áreas que son competencia directa del Gobierno de Carabobo, si bien resulta temprano para emitir una valoración de la gestión de Lacava el balance parece negativo. No voy a darle consejos. Presumo que tiene un programa de gobierno. Francisco Ameliach también lo tenía. En todo caso, por el bien de Carabobo espero, sin mayores esperanzas, que cuando termine su mandato Rafael Lacava no quede como su antecesor Ameliach y su compañero presidente Nicolás Maduro, en el creciente grupo de los pésimos gobernantes que  ha tenido nuestra atribulada Venezuela. @LuisEGalloG

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El que llena la barriga se olvida del que no come

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El que llena la barriga se olvida del que no come: Por Luis Fuenmayor Toro.- Es inaudito que hoy en Venezuela, quienes comen critiquen que quienes tienen hambre busquen cómo comer. Llaman a la gente a resistir, hablan de dignidad y fortaleza frente al régimen dictatorial, pero tienen el estómago lleno y sus necesidades satisfechas, por decir lo menos. Han vivido siempre de la renta petrolera, aunque no lo sepan o no quieran aceptarlo, pues ésta ha sido el exclusivo soporte de la vida nacional desde hace un siglo y no existe capital venezolano, ni grande ni pequeño, que no se haya hecho a la sombra de los negocios con el Estado. Quienes han gobernado han mantenido al pueblo, además de en la miseria, en la ignorancia, pues ésta no es producto del azar sino el resultado de un diseño social muy claro: dominarlo con la facilidad con la que lo han dominado. Cinco años promedio de educación formal teníamos en 1998, luego de 40 años de democracia representativa. Hoy, luego de 20 años adicionales de cacareo y robo revolucionario, la situación es similar aunque el gobierno se mienta a sí mismo.

Para quienes hacen política fuera de Venezuela, disfrutando de excelentes condiciones de vida, pues no han emigrado en la búsqueda de trabajo para sobrevivir, ni son como los exiliados políticos de Gómez y Pérez Jiménez, que subsistían con grandes esfuerzos y limitaciones, es extremadamente fácil proponer “salidas” que impliquen un mayor sufrimiento a los venezolanos, así como exigir “dignidad en la resistencia a la dictadura”. A quienes no comen, no tienen agua ni electricidad, caminan horas para trabajar por una remuneración miserable, sin medicinas para sus enfermos ni vacunas para sus hijos; en medio de la represión, del hostigamiento policial y las amenazas del hampa, es inhumano exigirles mayores sacrificios y que rechacen las ayudas gubernamentales con las que paliar sus infinitas necesidades.

Esas ayudas son iguales a las existentes en Venezuela desde 1958, para no ir más lejos. Al Plan de Emergencia de Larrazábal, luego del derrocamiento de Pérez Jiménez. Y para sólo referirnos al segundo gobierno de Caldera, diremos que tuvo 14 programas sociales: Programa de Alimentos Estratégicos (PROAL), Programa Alimentario Escolar (P.A.E.), de Multihogares y H.C.D., Alimentario Materno Infantil (PAMI), de Meriendas y Comedores (INN), de Dotación de Uniformes Escolares, de Capacitación y Empleo Joven, de Subsidio al Pasaje Estudiantil, de Subsidio Familiar, de Suministro de Medicamentos (SUMED), de Dotación de Ambulatorios, de Protección al Anciano, de Atención a los Pensionados y de Fortalecimiento Social.

No fue Chávez ni Maduro quienes inventaron las ayudas sociales, aunque griten que son los únicos que se han ocupado en Venezuela de los pobres y miserables. Es más, Chávez desmontó los programas sociales mencionados y dejó a la gente sin los mismos durante sus primeros 5 años. Esa es la verdad. Los retoma luego con el nombre de misiones obligado por el estancamiento político de su régimen y con un objetivo demagógico clientelar, que los anteriores programas no tenían. Tampoco es del Gobierno el dinero que se utiliza en los mismos. No es Maduro quien magnánimamente aprueba en cadena televisiva limosnas para los pobres, algo que nunca hicieron los jefes de Estado del siglo pasado. Pero allí está la maquinaria propagandística “socialista”, que más bien parece fascista, para inventar cualquier cantidad de absurdos e irrealidades.

Hoy, más del 85 por ciento de la gente es pobre. Los programas sociales deben ser extendidos a casi toda la población, y mucho más ante el paquetazo de ajustes neoliberales instrumentado por Maduro, que colocó a CAP a su izquierda. Es imprescindible la instrumentación de subsidios y quien administra los mismos decide que instrumento de control utilizará. Inaceptable y perversa es la condena hacia los pobres por utilizar el Carnet de la Patria, pues es una condición administrativa para recibir los subsidios directos que les corresponden y no son una dádiva de Maduro. Seguramente Julio Borges y otros no lo necesiten; ellos ganan en dólares y bastante y pueden pagar la gasolina de sus aviones. Pero dejen de exigirle a quienes no se han enriquecido a costillas de los demás, que no coman, que se trasladen a pie y que renuncien a lo que les corresponde.

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