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Llevó a su amante a un hotel lujoso, sin imaginar que allí trabajaba la suegra

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Un joven jamás se imaginó que la felicidad que vivía junto a su amante le duraría poco; y es que el sujeto presumiendo de su astucia y romanticismo prohibido , llevó a la querida a un hotel de lujo, cuatro estrellas; y por poco se desmaya al entrar y tropezarse de frente con la suegra.

El curioso caso ha ocurrido en la ciudad argentina de Salta; donde la infidelidad del hombre quedó al descubierto de una manera inusual.

El fulano saltó del susto, tratando de explicarle a la suegra que era una equivocación; que no pensara mal de él según cuentan testigos de la escena.

Según la prensa local, el individuo fue con su amante a un hotel, pero en ese establecimiento, desafortunadamente para él, estaba trabajando en esos momentos la madre de su novia, y lo reconoció.

Se precisa que el joven sabía que la mujer normalmente realizaba tareas de limpieza en otro albergue, pero desconocía que su propietario también tenía ese hotel y que precisamente allí la madre de su novia estaba sustituyendo a una empleada ese día, según informa rt.

La mujer reconoció al novio infiel por su automóvil y lo enfrento e insultó sin dudarlo.

Representantes de la hostería, indicaron que no tienen nada que ver con el hecho.

Agencia Carabobeña de Noticias

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El pesebre y su leyenda

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El Pesebre y su leyenda: Por Francisco Mayorga.- El pesebre lo inventó San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza;  en la Navidad de 1223, hace casi 800 años, en el pueblecito de Greccio, en Italia.

El santo estaba débil y enfermo, y pensando que tal vez aquella sería su última Navidad en la tierra;  quiso celebrarla de una manera distinta y muy especial. Un amigo de nombre Juan Velita, era dueño de un pequeño bosque en las montañas de Greccio;  y en el bosque había una gruta que a Francisco se le parecía mucho;  a la cuevita donde nació Jesús, en los campos de Belén;  y que él había conocido hacía poco en su viaje a Tierra Santa.

Francisco habló con su amigo, le contó su idea de hacer allí un “pesebre vivo”;  y juntos lo prepararon todo, en secreto, para que fuera una sorpresa;  para los habitantes del pueblo, niños y grandes.

Entre la gente del pueblo, Francisco y Juan escogieron algunas personas;  para que representaran a María, a José, y a los pastores; les hicieron prometer que no dirían nada a nadie antes de la Navidad;  y, siguiendo el relato del Evangelio de San Lucas, prepararon la escena del nacimiento. ¡Hasta consiguieron un hermoso bebé para que representara a Jesús!

La sorpresa de Navidad

La noche de Navidad, cuando todas las familias estaban reunidas en sus casas, las campanas de la iglesia empezaron a tocar solas…  ¡Tocaban y tocaban como si hubiera una celebración especial!… Pero nadie sabía qué estaba pasando… El Párroco del pueblo no había dicho que fuera a celebrar la  Misa del Gallo… la Misa de Medianoche….

Sorprendidos y asustados a la vez, todos los habitantes de Greccio salieron de sus casas para ver qué estaba sucediendo… Entonces vieron a Francisco que desde la montaña los llamaba, y les indicaba que subieran donde él estaba.

Alumbrándose con antorchas, porque la noche estaba muy oscura y hacía mucho frío, todos se dirigieron al lugar indicado, y cuando llegaron quedaron tan admirados, que cayeron de rodillas, porque estaban viendo algo que nunca habían pensado poder ver. Era como si el tiempo hubiera retrocedido muchos, muchos años, y se encontraran en Belén, celebrando la primera Navidad de la historia: María tenía a Jesús en sus brazos, y José, muy entusiasmado, conversaba con un grupo de pastores y pastoras, que no se cansaban de admirar al niño que había acabado de nacer…

Después, cuando todos se calmaron, el sacerdote, que había sido cómplice de Francisco y de Juan Velita en aquel secreto, celebró la Santa Misa, y Jesús se hizo presente en el Pan y el Vino consagrados, como pasa siempre que se celebra una Misa en cualquier lugar del mundo.

Terminada la Eucaristía, Francisco, lleno de amor y de alegría, les contó a todos los presentes, con lujo de detalles, la hermosa historia de la Navidad, y Jesús, “luz del mundo”, llenó sus corazones de paz y de amor.

Tres años más tarde, Francisco de Asís murió, dejándonos esta hermosa costumbre de hacer el pesebre todos los años, que a todos nos gusta tanto.

ACN/fm

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