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Científicos de la Universidad de Arizona creen haber descubierto una sonda extraterrestre
En la ciencia moderna, es bien sabido que los extraterrestres son siempre el último recurso. Pero esta vez, algunos investigadores serios piensan que se ha descubierto una verdadera sonda alienígena, que lleva en órbita bastante tiempo al rededor del sol.
Aunque las opiniones de los académicos no son unánimes en torno a la naturaleza del objeto cercano etiquetado como 1991 VG, las consideraciones que se desprenden de las investigaciones realizadas, inexorablemente llevan a conclusiones que podrían diverger bastante de las opiniones científicas generalmente aceptadas en torno a este tema.
En 1991, Jim Scotti, el investigador en jefe en el Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona, se encontraba trabajando en el Proyecto Spacewatch. El proyecto buscaba específicamente objetos pequeños en el sistema solar.
El 6 de noviembre de ese año, Scotti vio un objeto de entre 10 y 20 metros moverse a través del cielo nocturno de una manera que parecía indicar que estaba cerca de la Tierra.
La noche siguiente ya no estaba, pero había un objeto cercano diferente que se comportaba exactamente igual. En la tercera noche de observación, ninguno de los objetos estaba allí.
Scotti estaba confundido. Una cuarta observación finalmente encontró uno de los objetos y reveló lo que estaba sucediendo: eran el mismo objeto moviéndose en círculos a través del cielo nocturno, lo que indica una órbita alrededor del Sol casi idéntica a la de la Tierra.

El objeto 1991 VG (marcado con líneas verdes) pasó por el cielo en noviembre de 1991. Desafiando algunas explicaciones en ese momento, algunos astrónomos pensaron que podría ser una sonda alienígena. Foto: Fuentes.
¿Un asteroide o una sonda?
El giro del objeto era demasiado rápido. El tipo de velocidad de rotación que presenció en sus observaciones destrozaría un asteroide.
Scotti pensó que podría estar trabajando con una nave espacial, pero una construida por humanos. Al rastrear la órbita, infirió que la última vez que pasó por la Tierra fue alrededor de 1974.
Las sospechas se volvieron hacia las primeras misiones de Apolo o la etapa de ascenso de la sonda Helios, pero esos candidatos fueron progresivamente eliminados.
Duncan Steel, un astrónomo enfocado en pequeños cuerpos del sistema solar, propuso «muy tentativamente» que podría ser una sonda alienígena, y dijo que en ausencia de otras explicaciones, representaba un «candidato a consideración».
Según su órbita, se esperaba que el objeto bautizado como 1991 VG volviera a encontrarse con la Tierra a principios del 2017.
Los expertos aseguran que los cuerpos de los cohetes son huecos, por lo que pueden ser empujados por la radiación del Sol y en consecuencia sus órbitas cambian con el tiempo.
Sin embargo 1991 VG se encontraba exactamente donde Scotti y sus colaboradores predijeron, lo cual indica que es algún tipo de objeto masivo.
A la fecha los Científicos de la Universidad de Arizona continúan sus investigaciones a fin de resolver de forma definitiva las interrogantes que se generan en torno al caso del objeto cercano a la tierra (NEAR, por sus siglas) 1991 VG.
En la #Ciencia moderna, es bien sabido que los #Extraterrestres son siempre el #UltimoRecurso. Pero esta vez, algunos investigadores serios piensan que se ha descubierto una verdadera #Sonda #Alienigena. En minutos publicaré la reseña en: @AgenciaCN https://t.co/bFZe9TrCOQ
— Pedro «Peter» Mayorga (@357News) January 1, 2020
Con información de: ACN|Astronomy.com|DailyMail|Redes
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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