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Prepárate para las superlunas del 2020
Con la luna llena de febrero lista para alcanzar su punto máximo el próximo domingo 9 de febrero, los observadores del cielo tendrán la oportunidad de ver la primera superluna del año, de acuerdo al calendario oficial de la NASA, pero no todos están de acuerdo con ese término.
Aunque las superlunas son un tipo especial de luna, a simple vista “mas grande” de lo normal, hay varias características definitorias que diferencian este raro fenómeno de la tradicional y más frecuente luna llena.
El término «superluna» fue inicialmente acuñado por el astrónomo Richard Nolle en 1979. Nolle definió el término como «una luna nueva o llena que ocurre con la luna a un 90% de su aproximación más cercana a la Tierra en una órbita dada».
¿Qué es exactamente una superluna?
Cuando la órbita elíptica de la luna está en su punto más cercano a la Tierra, este momento, en términos científicos, se conoce como perigeo.
«Cuando aparece una luna llena en el perigeo, es ligeramente más brillante y más grande que una luna llena normal, y ahí es donde obtenemos lo que se conoce como “superluna”, según la NASA.
La NASA señala además que, “los perigeos y apogeos extremos, o el punto más distante de la órbita, suceden de manera predecible”.
Algo que está fuera de lo común: tener luna llena al mismo tiempo que un perigeo extremo, destaca la rareza de un suceso de una superluna.
En total, hay dos puntos principales que separan una superluna de cualquier otro fenómeno relacionado con la luna. La luna, por ejemplo, debe estar en perigeo en su órbita de 27 días y también debe ser una luna llena (o nueva), que ocurre aproximadamente cada 29.5 días.
Si bien los expertos están debatiendo la validez de la posición asumida por la NASA respecto a la superluna del domingo 9 de febrero, el astrónomo Richard Nolle enumera las fechas del 9 de marzo y el 8 de abril como las únicas superlunas completas para este año 2020.
De acuerdo con el calendario oficial de la NASA este 9 de febrero habrá una superluna.
Vea aquí todos los eventos astronómicos más esperados del 2020 ↓ https://t.co/3zrO2w6X48— NTN24 (@NTN24) February 5, 2020
Con información de: ACN|FoxNews|Redes
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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