Opinión
Reconversión punitiva
Reconversión punitiva: Por José Luis Centeno S.- Así como la reconversión monetaria fue impuesta, en el campo de la administración de justicia operó un fenómeno similar, ante el cual la reacción parece ser la misma, asombro con tendencia a la indiferencia ante lo ocurrido. La exacerbación de la Potestad Punitiva del régimen se anunció, fue implementada y al día de hoy es una realidad que hace prácticamente imposible negar que en Venezuela la Justicia tenga como eje principal el castigo.
La carga punitiva se procuró tener tras bastidores, ahora se exhibe. En un poema, Miguel Otero Silva refirió que a mi primo, “el cumanés Gabriel Centeno”, preso político en la época gomecista, sus carceleros lo mataron a tiros, reflejando una clara orientación punitiva que en nuestros días cobró vigencia con refinados métodos de tortura e inducción de la destrucción o muerte de los adversarios políticos, de ex camaradas soliviantados y militares que en número creciente amplían las violaciones a los derechos humanos.
Escuchando a la ex Juez María Lourdes Afiuni, a la mamá de Rosa Virginia González y, desde España, a Aramita González, supe que en sus casos, como en el de todos los presos políticos, se trata de un castigo muy superior a cualquier “desorbitado desprecio social” que pudo ver en ellas signos de intransigencia para mandarlas tras las rejas a sufrir, además de la privación de libertad, humillaciones y tormentos inenarrables. Esa percepción fue la misma que tuvo el mundo al ver a Juan Requesens maltratado a pocas horas de su detención.
En los Policías Metropolitanos, Marco Hurtado, Héctor Rovain, Arube Pérez, Luis Molina y Erasmo Bolívar; en los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas; como en los Guevara, dicho así por cariño, Rolando, Otoniel y Juan, el daño punitivo trasciende lo ejemplarizante instaurando el exterminio de la disidencia, rodeado de circunstancias que lo hacen particularmente ultrajante, vejatorio o penoso para el procesado o condenado por motivaciones políticas. En ese sentido, casos como el de los Generales Vivas o Hernández Sánchez han adquirido connotaciones de ejecución sumaria.
La prolongación excesiva del encarcelamiento de Lorent Saleh, Kamel Salame, José Antonio Garbi, sin que le hayan hecho juicio, de los militares implicados en el mentado Golpe Azul, aunado a los casos antes referidos y muchos más, denotan la ferocidad con que se hizo dicha reconversión a la vista de todos, ya no se trata del Derecho penal del enemigo, aquí presenciamos acciones violentas y retaliativas sobre la población civil, extendidas al sector militar, pase de facturas con acciones retaliativas propias de organizaciones criminales, algo muy diferente a cualquier tendencia doctrinaria o intelectual en el campo jurídico para castigar al contrario.
Esa fuerte carga punitiva o castigos atroces agravan todas las circunstancias camino a la recuperación de la vida democrática del país, pues persigue la aniquilación de la oposición o disidencia, en contraste, los valores, ideas y sentimientos de quienes padecen sus rigores en cárceles o sometidos a medidas cautelares sustitutivas de la privación de la libertad son fuentes motivacionales para levantar el ánimo ante tanta adversidad.
[email protected] – @jolcesal
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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