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¿Qué se siente tener sexo en el agua?
¿Y si hacemos el amor en el agua?». Son muchas las personas que incluyen dentro de sus fantasías sexuales tener sexo en la ducha, en un jacuzzi, en el mar, en una piscina… es decir, que les excita la idea de mantener una relación en el medio acuático.
Sin embargo, a la hora de cumplir esta fantasía sexual, a algunos les surge otras dudas como ¿qué se siente tener sexo en el agua?, ¿será muy placentero o por el contrario, puede ser una experiencia algo incómoda? Sigue leyendo y te explicamos cuáles son los pros y los contras de tener sexo en el agua.
Aspectos positivos de hacer el amor en el agua
Muchas personas fantasean con hacer el amor con su pareja mientras están sumergidos en el agua. Sin embargo, tener sexo en el agua no significa expresamente hacer el amor en el mar.
En la bañera: llénala de agua con algún aceite aromático o con una pastilla para hacer espuma, pon música relajante de fondo y algunas velas para dar un toque cálido al momento. El aspecto positivo de hacer el amor en la bañera es que te brindará comodidad y relajación. Si buscas que tu sesión de sexo sea romántica y sensual, este será el lugar más adecuado para ti y tu pareja.
En la ducha: aunque no sea igual de cómodo que en el anterior caso, la ducha es un lugar muy recomendable, sobre todo para parejas que buscan revitalizar su vida sexual, ya que te «obligará» a probar nuevas posturas, evitando así clásicos como el misionero. Date una ducha con tu pareja y disfruta de una relación sexual muy sexy y excitante.
En un jacuzzi: si dispones de uno, ya sea en la habitación de un hotel o en una sesión de spa privada, podrás disfrutar de una de las sesiones más potentes de sexo en el agua. Además de ser un lugar que da pie a un ambiente sensual, los chorros y las burbujas del jacuzzi son ideales para estimular vuestros cuerpos.
En el mar: todos hemos fantaseado alguna vez con meternos en el agua del mar y hacer travesuras con nuestra pareja. El hecho de estar rodeado de personas y el riesgo de que te puedan pillar, puede llegar a ser muy excitante para algunos. Adéntrate en el agua y ponte frente a frente con tu pareja, como si estuvierais hablando pero en realidad estas teniendo sexo.
En la piscina: los aspectos positivos de este lugar son los mismos que hacerlo en el agua del mar, es decir, sexo atrevido y muy excitante por estar en un sitio público. Sin embargo, la ventaja de la piscina es que no saldrás llenos de arena ni pegajosos. Eso sí, recuerda que el agua de la piscina es, por lo general, más transparente que la del mar, así que… ¡disimulad bien!
Conozca los riesgos de tener sexo en el agua
Aunque la idea de hacer el amor en un lugar acuático pueda resultar muy excitante, también es importante saber los aspectos negativos que debemos tener en cuenta antes de embarcarnos en esta aventura sexual. A continuación, te enumeramos algunos de los riesgos que existen en las relaciones sexuales en el agua:
Puede resultar muy irritable: al contrario de lo que se piensa, en el agua (especialmente en la de mar) las mujeres no tenemos prácticamente lubricación natural. Por ello, al tener la vagina seca, durante la fricción de la penetración en un lugar como la playa, puede resultar bastante irritante y doloroso.
Mayor riesgo de infecciones urinarias: en el agua, tanto del mar como de una piscina, existe una gran cantidad de bacterias y otros microorganismos que, al contacto con nuestras zonas íntimas, pueden provocar infecciones de orina como la cistitis.
Lesiones por caídas: existe la posibilidad, sobre todo en lugares como piscinas, duchas y/o bañeras, que al intentar ponernos en una determinada postura nos podamos resbalar y que la aventura sexual termine en un esguince. Por ello, es recomendable que cuando intentéis hacer el amor en el agua, lo hagáis en lugares donde os podáis agarrar con seguridad.
Multas por «delitos sexuales»: es recomendable que si queréis hacer el amor en agua de la playa o una piscina, intentes hacerlo en horarios nocturnos o cuando no haya mucha gente alrededor. Si te pillan «in fraganti», además de pasar una absoluta vergüenza, también os podrían poner una multa, ya que está prohibido tener sexo en las vías públicas.
Estas son las 4 mejores posturas sexuales para tener sexo en el agua. ¿Con cuál te quedas?
El flotador: esta postura solo es apta para piscinas, jacuzzis o bañeras. Para realizarla, la mujer apoyará su espalda en el respaldo de la piscina estirando su cuerpo de manera que flote. El hombre se pondrá de pie o de rodillas entre sus muslos y ya solo quedará que comience la penetración.
Frente a frente: esta pose sexual es válida para todos los lugares que hemos hablado en el apartado anterior. Tal y como dicta el nombre, el hombre estando de pie se pondrá frente a su novia, mientras que ella quedará suspendida «en el aire» rodeando a su chico con las piernas. Gracias al agua, podrás practicar una postura que en tierra se necesita fuerza y una buena condición física.
La catarata: esta posición es ideal tanto para hacerla en una piscina como en la bañera de tu casa. Para ello, el hombre deberá sentarse con las piernas estiradas mientras que la mujer se acomodará encima de su pareja de rodillas y dándole la espalda. Agárrate al respaldo de la piscina y comienza a tener una sesión de sexo fácil y divertido.
El caballito de mar: esta postura es apta tanto para la orilla de una playa (siempre y cuando no haya nadie) como para hacerlo en la bañera. Para hacerla el hombre se tumbará con las piernas estiradas mientras que la mujer se sentará de espaldas a él para dar comienzo a la penetración.
ACN/ Mundo Deportivo
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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