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Te presentamos el paso a paso de unos ricos besitos de coco

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Besitos de coco
Foto: Fuentes.
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Los besitos de coco forman parte de la repostería criolla venezolana; pues la receta continúa pasando de generación en generación.

Se utilizan dos ingredientes muy típicos en los dulces criollos; como son el papelón y el coco.

Los besitos de coco son unas galletas crujientes por los extremos pero con un corazón tierno y acaramelado; fáciles de hacer y muy ricas.



Si quieres aprender a hacer estos dulces típicos de Venezuela, hoy te contamos todo lo que necesitas para que sepas cómo hacer este rico postre paso a paso.

Ingredientes

  • 225 gramos de panela
  •  3 clavos de olor
  •  1 rama de canela
  •  75 mililitros de agua
  •  1 cucharadita de levadura química o polvo de hornear
  •  1 cucharadita de bicarbonato sódico
  •  225 gramos de harina
  •  75 gramos de coco rallado (¾ taza)

Preparación de lo besitos de coco

Pon la panela, ya sea molido o no, en una olla con el agua. Añade los clavos de olor y la ramita de canela.

Cocina a fuego suave hasta que la panela se disuelva bien en el agua y no queden grumos.

Puedes remover de vez en cuando para que se disuelva mejor. Retira del fuego. Reserva un poco del almíbar obtenido para pincelar los besitos de coco; una vez horneados.

Retira los clavos de olor y la canela. Separa una pequeña parte del almíbar en la que añadirás el polvo de hornear y el bicarbonato. Remueve bien para deshacer posibles grumos.

Añade dos cucharadas de harina y una de coco y mezcla bien.

Mientras agregas los ingredientes, ve alternando entre el almíbar de panela, la harina y el coco.

Sigue así y ve removiendo entre medias hasta terminar con todos los ingredientes.

Precalienta el horno a 180 ºC. Forra una bandeja con papel de horno. Con ayuda de una cuchara o espátula coge pequeños montoncitos de masa y forma los besitos de coco; aplanando un poco la masa y separándolos entre sí, pues suelen hincharse al hornear.

Cuece en el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo durante 15 minutos.

Deja enfriar en una rejilla y, mientras están aún calientes; pincélalos con el almíbar de panela que tenías reservado.

Una vez fríos los besitos de coco caseros; guarda en una lata hermética y disfrútalos cuando gustes.

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No dejes de leer: Sorprende a tu pareja con unos ricos y originales canelones

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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