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Estas son las posturas sexuales que más les gustan a los hombres

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Tanto los sexólogos como los psicólogos coinciden en afirmar que las relaciones íntimas mantenidas tanto en la cama como fuera de ella pueden llegar a ser muy beneficiosas. La liberación de serotonina que tiene lugar es un claro ejemplo de las ventajas que obtienen las personas que practican sexo con regularidad.

¿Sabías que los puntos positivos se acentúan en caso de disfrutar de las posturas sexuales favoritas? Así es, puesto que tanto el cuerpo como la mente pasan a gozar más si cabe del placer obtenido mediante las relaciones amorosas.

Si bien es cierto que mujeres y hombres comparten algunas posturas como favoritas, los varones presentan algunas diferencias que vamos a relatar a continuación.

Un 69 para disfrutar de buenos preliminares

Dicen los expertos que los mejores preliminares son aquellos en los que ambos reciben una elevada dosis de placer de forma simultánea. Para tal fin no hay nada mejor que practicar un 69. De todas las posturas previas a la penetración se ha acabado convirtiendo con el paso del tiempo en la preferida de los hombres.

Generalmente la mujer permanece encima de él dedicándose por completo al miembro viril. Para tal fin puede ayudarse de su propia boca, amén de las manos. En este último caso a los varones suele gustarles la introducción de un juguete erótico para recibir si cabe una mayor dosis de estimulación. La elección en este caso está clara: todos se quedan con el Roto Bator disponible en  vivesexshop .

Al mismo tiempo en que él es complacido en su partes más íntimas, procede a practicarle sexo oral a ella. La postura permite que tanto el clítoris como otras partes queden emplazadas a muy poca distancia de su boca. De hecho, colocando un cojín debajo de la cabeza pasa a no requerirse esfuerzo alguno para llegar a la vagina oralmente y acabar dando pie a que ambos se estremezcan por igual.

Sea cual sea el tipo de penetración que desee llevarse a cabo posteriormente es posible preparar el terreno a la perfección. Tanto el pene por parte del género masculino como la vagina e incluso el ano de la fémina pasan a lubricarse debidamente para proseguir con cualquiera de las posturas que serán detalladas en próximas líneas.

El clásico misionero

Anteriormente se ha mencionado que algunas posturas favoritas de los hombres también son las preferidas de las mujeres. El misionero es un claro ejemplo. De hecho, las parejas que destilan romanticismo por todos los poros suelen dar inicio a su actividad íntima, tras los preliminares, con un clásico que nunca se perderá.

Y es que el tradicional misionero da pie a unas sensaciones que no se consiguen con ninguna otra postura. La intimidad es máxima, así como la fusión de ambos cuerpos que permanecen literalmente pegados o a muy poca distancia. Lo que más gusta a los hombres es que, al mismo tiempo en que tiene lugar la penetración, pueden dar y recibir multitud de besos de lo más románticos.

Al abrazarle ella a él también se incrementa la sensación de deseo. A su vez, la chica puede ayudarse de las manos, agarrándole el trasero, para marcar el ritmo con el que desea recibir placer.

Cowgirl: cada vez más demandada por ellos

Tarde o temprano llega el momento en que el varón le pide a la fémina que se ponga ella encima. Es entonces cuando da comienzo la postura cowgirl, también conocida como ‘La vaquera’.

Consiste en que la chica se sienta literalmente encima del miembro viril y toma las riendas de la situación. En efecto, se trata de una posición en la que ella domina totalmente, siendo él un sumiso que estará a merced de lo que la chica demande en cada momento. ¿La mujer prefiere un ritmo pausado? ¿Va a llegar al clímax y prefiere acelerar? En cualquier caso va marcando los tempos, mientras que él se deja hacer.

Varios aspectos llevan a esta postura a ser otra de las preferidas por los hombres: deleitarse visual y físicamente con los movimientos de los pechos de su querida chica, posibilidad de que ésta se gire de espaldas para admirar la belleza de su trasero e incluso estimularlo con los dedos conforme tiene lugar la penetración vaginal, etcétera.

Perrito: dominación en estado puro

Si en la anterior postura es ella la que domina, ahora le toca a él con una de las posturas favoritas, sobre todo para llegar al clímax. Y es que agarrando de la cintura a la fémina en perrito, es decir, a cuatro patas, se puede llevar un buen ritmo para obtener un orgasmo inigualable.

No solo él goza al máximo dominando a la chica en esta posición, sino que ella también lo hace. Simultáneamente a la penetración puede llevarse la mano al clítoris para estimularse a un ritmo creciente, dando pie a que sea posible llegar al éxtasis a la vez y fundirse en un abrazo final reconfortante a la par que gratificante.

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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