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Presentación de novela histórica “Catia, el Cacique Rebelde”

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La novela histórica “Catia, el Cacique Rebelde”, escrita por Omar Barrientos Vargas será presentado en El Restorán “El Torero”, en la calle Maury, en las primeras casas de la urbanización Nueva Caracas, y a cuadra y media de la avenida Sucre de Catia, este sábado 26 de mayo, a las 5 de la tarde.

Bajo los auspicios de la Comuna El Tanque de Los Magallanes de Catia; y dentro de su programación de la Ruta de Maracapana; eventos culturales de danza, poesía, cine, conferencias con los cuales se quieren conmemorar los  450 años de la batalla de Maracapana.

La batalla de Maracapana, pretendió ser una gran alianza militar;  de las diversas etnias caraqueñas para expulsar al invasor español; pero fueron distraídas parte de las fuerzas indígenas, varias tribus se retiraron; y los combatientes de los pueblos originarios que quedaron, fueron derrotados; pero fue el mayor intento de los pueblos originarios de Caracas, por enfrentar juntos a los conquistadores.

Novela histórica “Catia, el Cacique Rebelde” 

Pero volviendo a la presentación: “Catia, el Cacique Rebelde”;  donde por cierto se narra esta batalla es una novela histórica, escrita por el periodista y optometrista Omar Barrientos; autor de otros libros como “Los Rebeldes de Catia”, “La Buena Visión: Manual de Prevención Visual”, “Historia de la Optometría en Venezuela”, entre otros.

“Catia, el Cacique Rebelde” es un modesto aporte a la divulgación del conocimiento; sobre esta etapa poco conocida de nuestra historia, dijo Omar Barrientos Vargas.

Es la historia de la invasión  y de la masacre de un imperio lejano, europeo, español; contra los caribes caraqueños, pueblos originarios que poblaban Caracas.

Una lucha sistemática

Pero también es la lucha sistemática, constante de nuestra gente; en oposición y resistencia a los  conquistadores españoles; quienes traían formas terribles de dominio, castigos y esclavitud.

Esos barbaros barbudos y malolientes conquistadores que con pelos en la cara; y montados en enormes venados que denominaban caballos, protegidos por sayos y escaupiles y portando armas de fuego y acero; acompañados de perros de presa e indios vasallos de otras tierras; fueron enfrentados por los caribes caraqueños que andaban desnudos; y con armas de madera, arcos, flechas, lanzas y macanas  y con gran valor; durante más de una década hasta que se impuso la barbarie española.

Ganarán pero no convencerán

Como lo diría en la cuarta década del siglo pasado el insigne intelectual Miguel de Unamuno; al enfrentarse a los fascistas de Francisco Franco: “Ustedes ganaran porque tienen la fuerza bruta, pero no convencerán; porque para convencer hay que tener la razón”. Si bien estas palabras fueron dichas por el rector de la Universidad de Salamanca de España, tan solo hace 80 años frente a la barbarie franquista; si nos sirven para indicar el proceder de las fuerzas invasoras de nuestra región caraqueña; a quien hubo de enfrentar el cacique Catia al frente de sus mal armadas tropas indígenas.

Los abusos, la crueldad con que actuaron los invasores conquistadores contra los pueblos originarios; causó el mayor holocausto de la historia de todos los tiempos. Aproximadamente, 90 millones de personas perecieron por obra de la espada,  que se combinaron  con enfermedades desconocidas en estas tierras, como la viruela.

Holocausto que también afectó a las costumbres, usos, religión e idioma de estas sociedades; que fueron destruidas totalmente; a tal punto que en la actualidad no se pueden hallar rastros de su cultura y civilización.

Las mujeres indígenas fueron víctimas de la lascivia de los conquistadores; quienes sin proponérselo, pusieron la simiente de una nueva raza o civilización mestiza.

Los protagonistas son los victimizados

La historia siempre la han escrito los vencedores, en esta obra se trata de hacerlo en contrario; y se narran los hechos, desde el punto de vista indígena; tanto en la interpretación de los hechos históricos como en la narrativa creadora.

En relación a estos aspectos, es indispensable aclarar, plantea  el autor Omar Barrientos; como varios personajes delincuentes y asesinos han sido coleados en nuestra época y se les ha dado la connotación de grandes prohombres y héroes de la Patria. Así, Francisco Fajardo un  mestizo convertido en conquistador y masacrador español; invadió y masacró a nuestra gente; la esclavizó, la despojo de sus objetos de oro, de sus tierras y sus mujeres.

Exaltado por la IV República como un héroe

Baste recordar el asesinato del caique Paisana, a quien hizo ahorcar; junto a los principales integrantes de su etnia  y la oprobiosa esclavitud a que sometieron a los indígenas en el territorio caraqueño; o vendiéndolos para su explotación en lejanas tierras.

Sin embargo, fue exaltado por la IV República como un héroe; a tal punto que la principal autopista de nuestra ciudad, que la cruza de oeste a este lleva su nombre; al igual que un liceo en la parroquia Caricuao.

Sobre esta materia de nomenclatura y uso de epónimos en Caracas, en la República Bolivariana de Venezuela; se hace indispensable que las alcaldías y los concejos municipales nombren comisiones; para estudiar estos hechos.

Finalmente, el escritor Barrientos Vargas propone, además de que se nombre la mencionada comisión municipal; la designación para la principal autopista de esta capital el nombre del caraqueño más ilustre de todos los tiempos: Simón Bolívar.

ACN/np/OB

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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