Opinión
La estrategia de doble poder
La estrategia de doble poder: Por Leopoldo Puchi.- En medio de una arrolladora tormenta económica signada por la hiperinflación, se ha continuado librando la lucha por el poder en este mes de inicio de 2019. La caída de la producción petrolera, por una gestión ineficiente y por la corrupción en Pdvsa, no ha sido detenida y las políticas macroeconómicas que pudieran crear las condiciones para la reactivación de la industria y la agricultura no terminan de concretarse.
Tanto el lado gubernamental como la oposición han definido las estrategias que desde los primeros días de enero se han puesto en ejecución. En el campo opositor se considera que el desmejoramiento acelerado de la situación económica crea las condiciones de un colapso inevitable que daría lugar a un cambio inevitable de gobierno.
Al mismo tiempo, se implementa la estrategia conocida como de doble poder o de poder dual, que consiste en crear una institucionalidad paralela a la oficial, dando lugar a dos poderes que se consideran con potestades y atributos semejantes y compiten por la legitimidad. En este contexto, se genera un clima de inestabilidad que pudiera ser aprovechado por el poder emergente para asumir el control completo del Estado.
En el caso venezolano, dadas las dificultades para generar un auténtico poder paralelo con capacidades reales de ejecución, se busca suscitar una percepción y crear la imagen de poderes paralelos.
Los términos en que fue elaborada la declaración del Grupo de Lima apuntan en esa dirección. Con el mismo propósito se redactaron varias piezas legislativas que luego fueron aprobadas por la Asamblea Nacional. El objetivo es reafirmar una imagen, la de doble institucionalidad, aunque no entren en vigor las leyes. También los reconocimientos que se han hecho desde el exterior se realizan para apuntalar esa sensación.
PRESIÓN A LOS MILITARES
Otro elemento constitutivo de una estrategia de doble poder, es la actuación de un factor de fuerza, que decida. Con este objetivo se han desplegado diversas líneas de trabajo dirigidas a promover y organizar una sublevación militar que deponga por medio de las armas a Nicolás Maduro. Con este propósito se hacen llamados públicos a un pronunciamiento militar. Y, por considerase un aspecto clave de la estrategia, mandatarios de algunos países también se han expresado a favor de un golpe castrense.
Por su parte, el gobierno se ha limitado a adelantar pocas acciones de contraestrategia, pero no ha desplegado políticas de largo aliento, que tendrían que atender el problema de fondo por el que atraviesa el país, el económico, por medio de la creación de las condiciones macroeconómicas que permitan el incremento de la producción nacional. Es allí, en los problemas económicos, donde pudiera encontrar asidero la estrategia de doble poder.
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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