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Juselyn Molina, especialista en pastelería francesa recibe distinción Mara de Oro
Juselyn Molina recibe Mara de Oro Internacional. La venezolana, esposa y madre de dos hijos, ingeniero químico de profesión pero dedicada a la pastelería francesa, desde hace poco más de 10 años fu distinguida por su trayectoria.
La Fundación Mara de Oro Internacional le otorga este distinguido galardón; con la mención de Chef Venezolana Especialista En Pastelería Francesa De Gran Proyección Internacional.
Juselyn Cristal Molina de Atencio estudió la carrera Universitaria en la Universidad de los Andes (ULA), donde también comenzó una Maestría en Ingeniería Química; faltando solo culminar la tesis ya había sido contratada para trabajar en INTEVEP (Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo); en 2011 se mudó a Maracaibo, donde siguió laborando en PDVSA, hasta finales del 2014 que decidió renunciar.
Juselyn Molina recibe Mara de Oro Internacional
Ingeniero químico de profesión y pastelera empírica por convicción, como ella se define; queriendo innovar en el mundo de la pastelería decidió entrar en la cocina y dedicarse a los postres para así crear algo que no se pareciera a las tradicionales torta de chocolate, vainilla, zanahoria o red velvet; que llenaban constantemente la vitrina de su cafetería AtteCafé y que se repiten en los mostradores de la competencia.
Fue aprendiendo el arte de la pastelería a través de mucho estudio usando diferentes plataformas como google, youtube, libros, programas de televisión, academias online por las que siente una profunda admiración como lo son Savour y Kica Academy; Molina considera que lo más importante de esta disciplina es la práctica y de esta manera pone a prueba lo aprendido en cada preparación.

Se certifica como pastelera
En el 2019, Juselyn decide certificarse como pastelera profesional en la Escuela de Gastronomía Dr. Cristóbal Mendoza (IUTCM).
“La pastelería francesa se relaciona mucho con mi carrera de ingeniero químico, ya que hay que ser muy meticuloso con las formulaciones, texturas de las mezclas y temperaturas de las preparaciones”; afirmó la exitosa pastelera quien debutó en este mundo preparando un suculento postre llamado “Triple Limón” que es a base de bizcocho de limón aireado, bañado en almíbar de limón y glaseado con crema de limón.
Juselyn es dueña junto a su esposo de una reconocida pastelería en Maracaibo estado Zulia; que en sus inicios llevaba el nombre de AtteCafé y en la actualidad se le conoce como Attepastelería.
A lo largo de 8 años, ha crecido como marca; logrando transformarse exclusivamente en la casa de postres más reconocida no solo en Maracaibo sino también en Venezuela.
Reconocimientos
En la actualidad Juselyn Molina y AttePastelería son un gran referente de la pastelería en Venezuela y fuera de nuestras fronteras; se ha adjudicado un segundo y tercer lugar en el concurso pastelero internacional organizado vía online por la prestigiosa Kika Academy con dos de sus postres: Macarons de café y praliné y Cheescake de mojito.
Molina, gracias a su dedicación y crecimiento en el mundo de la pastelería francesa fue incluida en la Asociación de Pasteleros y Panaderos de Panamá; quienes reconocieron su talento y crecimiento como chef pastelera.
De igual manera la Fundación Mara de Oro Internacional 2021 reconoce su gran trayectoria y desempeño en esta disciplina; le otorga este reconocido galardón con la mención de Chef Venezolana Especialista en Pastelería Francesa de Gran Proyección Internacional.
“Juselyn Molina, una mujer de orgullo zuliano, dedicada al arte de la pastelería francesa logrando formar su marca personal luego del éxito de Atte Café, permitiendo ahora ser referencia internacional gracias a su impecable labor”; afirma la Licenciada Olga Lira, Vicepresidenta Corporativa de tan respetada organización.
ACN/MAS
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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