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Intensa rivalidad entre Telegram y WhatsApp

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El creador y CEO de Telegram, Pavel Durov, ha querido generar miedo, incertidumbre y dudas,en un claro ejemplo de Mensaje FUD (siglas en inglés de esas tres emociones: fear, uncertainty & doubt), tras los graves problemas de seguridad que enfrenta su rival WhatsApp, del que aseveró «nunca será seguro».

Este jueves, Durov a través de su cuenta en twitter, ha escrito en referencia a WhatsApp: «cada vez que WhatsApp tiene que solucionar una vulnerabilidad crítica en su aplicación, otra nueva parece que aparece para sustituirla», haciendo gala de la oscura estrategia de marketing digital, conocida como “Mensaje FUD”.

Los expertos en ciberseguridad, afirman que ninguno de los dos servicios de mensajería es 100% seguro. WhatsApp no se libra de esos problemas, aunque el cifrado de las conversaciones es una medida importante para proteger la privacidad, la seguridad del sistema no es perfecta.

Una vulnerabilidad preocupante

El último gran problema de seguridad de WhatsApp, se descubrió el pasado 14 de mayo. La vulnerabilidad permite instalar un software malicioso en el teléfono móvil sin dejar rastro, con tan solo recibir una llamada Voz IP realizada a través del servicio.

Se sospecha que este malware que ha atacado a WhastApp ha sido desarrollado por el grupo israelí NSO Group; aprovechando una vulnerabilidad desconocida hasta entonces de las llamadas de voz de WhatsApp.

La falla es tan peligrosa, que ni siquiera hay que contestar la llamada del software atacante, pero también los registros de las llamadas podían ser eliminados; para que el usuario nunca se diese cuenta del problema y de que estaba siendo vigilado.

Muchas son las versiones de WhatsApp afectadas por el problema; pero ya la franquicia ha distribuido actualizaciones correctivas para todas ellas.

Por ende. a fin de no estar expuesto a esta vulnerabilidad, es necesario actualizar a la última versión disponible de la aplicación. Esto una vez más demuestra lo importante que es mantener actualizadas las aplicaciones y servicios;  que utilizamos en todos nuestros dispositivos.

La intensa rivalidad entre Telegram y WhatsApp ha sido siempre muy fuerte.

La intensa rivalidad entre Telegram y WhatsApp ha sido siempre muy fuerte. Foto: Xataka.

Privacidad no es seguridad

La crítica mas importante que debe hacerse a WhatsApp, es el descuido en la gestión de la privacidad de los usuario, y es importante tener claro que privacidad y seguridad no son sinónimos en el mercado de aplicaciones tecnológicas.

Hace tres años, WhatsApp implementó el cifrado de extremo a extremo, el cual protege las comunicaciones de posibles espías que quisieran interceptarlas; una característica que otros sistemas y plataformas ya habían integrado para ese entonces.

Telegram lo implementaba, pero solo en los chats secretos: los chats normales seguían estando cifrados; pero no de extremo a extremo. Las diferencias entre los sistemas son más importantes si nos fijamos en el protocolo de cifrado: WhatsApp aprovechó el conocido protocolo de “Signal”; mientras que Telegram desarrolló el suyo independientemente “MTProto”.

Intensa rivalidad por ser el líder en mensajería

La intensa rivalidad entre Telegram y WhatsApp ha sido siempre muy fuerte, y existen diferencias  importantes entre una y otra aplicación; por lo que es importante para el usuario estar claro de lo qué ofrece cada una.

En esencia, el usuario final va a contar con una poderosa solución de comunicación, tanto de persona a persona como entre grupos, a pesar de que hay algunas características que los diferencian.

En Telegram, por ejemplo, los chats son multiplataforma; mientras que en WhatsApp es un requisito depender de un número de teléfono; a pesar de todo esto sus funciones y orientación son básicamente las mismas.

ACN/Xataka/@javipas

No dejes de leer: Descubren un software malicioso que infecta a los teléfonos con WhatsApp

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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