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¡Inicia la semana con energía! Prepara unas crujientes barras de granola
La Granola es un alimento propio para el desayuno o la merienda formado por copos de avena mezclados con miel y otros ingredientes naturales. La mezcla se cocina al horno hasta que esté crujiente. Más recientemente, las barras granola se han convertido en un snack de moda.
Además de ser un buen desayuno y snack, la granola se come a menudo cuando se va de excursión o se acampa; porque es un alimento poco pesado, altamente energético, y fácil de almacenar; similar a una bolsa de frutos secos.
Las primeras barras de granola eran idénticas a la granola convencional excepto por su forma. En vez de la ligera consistencia típica de los cereales para el desayuno; las barras de granola se presentan con forma de barra y cocidas con su forma ya dada, para que el resultado sea un snack más conveniente.
Hoy presentamos una forma sencilla de preparar barras de granola, de sabor delicioso, crujientes, y muy nutritivas.
Ingredientes
- 8 cucharadas de avena gruesa
- 1/2 taza de trigo sin su cáscara
- 1 cucharada de almendras partidas
- 1 cucharada de nueces partidas
- 2 cucharadas de pasas
- 2 duraznos u orejones deshidratadas bien picaditos
- ½ Taza de manzanas deshidratadas bien picaditas.
- ½ cucharadita de canela en polvo
- Pizca de nuez moscada
- ½ taza + 2 cdas de azúcar rubia
- 60 gr de miel
- 125 gr de manteca
- Jugo de un limón
Preparación de barras de granola
Precaliente el horno a 180 º. Engrase una fuente para horno.
Mezcle los ingredientes secos y las especias en un recipiente grande.
Coloque la miel, el azúcar y la manteca en una olla pequeña, caliente a fuego moderado. Vierta esta mezcla sobre la granola y mezcle bien.
Coloque la mitad de la mezcla en la fuente. Mezcle las frutas secas y el jugo de limón y vierta sobre esta. Agregue meticulosamente el resto de la mezcla.
Cocine al horno durante 25 a 30 minutos o hasta que este dorado. Deje enfriar sin retirar de la fuente.
Una vez listo corte a la mitad y divida cada una de las mitades en seis barras sustanciosas. Listo disfruta de estas ricas barras de granola.
ACN/Venezuela Tuya
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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