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Telescopio espacial Hubble captura imagen de «visitante interestelar»

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Telescopio espacial Hubble captura imagen de "visitante interestelar"
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Un astrónomo capturó una de las imágenes más nítidas a la fecha del cometa Borisov, el cual proviene desde fuera de nuestro sistema solar.

David Jewitt, profesor de ciencias planetarias y astronomía de la UCLA, estudió el cometa 2I/Borisov (el «I» significa «interestelar») utilizando el telescopio espacial Hubble de la NASA, que capturó imágenes del objeto cuando estaba a unos 260 millones de millas de distancia.

El cometa viaja a aproximadamente 177.000 kilómetros por hora.

Otro objeto interestelar, denominado “Oumuanua”, fue visto por un astrónomo de la Universidad de Hawai en 2017 antes de salir de nuestro sistema solar.

«Oumuamua parecía una roca desnuda, pero Borisov es un cometa realmente activo, más que un cometa normal», dijo Jewitt, quien dirige el equipo del Hubble, en un comunicado.

«Es un enigma por qué estos dos son tan diferentes. Hay tanto polvo en esta cosa que tendremos que trabajar duro para desenterrar el núcleo», agregó.

Telescopio espacial Hubble captura la imagen del cometa 2I/Borisov el segundo "visitante interestelar". Foto: NASA.

Telescopio espacial Hubble captura la imagen del cometa 2I/Borisov el segundo «visitante interestelar». Foto: NASA.

El segundo visitante interestelar

Según los informes, el cometa 2I/Borisov y el objeto Oumuamua, son los primeros dos objetos que han viajado desde el exterior de nuestro sistema solar hacia el nuestro.

Eso es posible porque el conocimiento y el equipo de los científicos son mucho mejores que nunca.

Aparentemente, un estudio afirma que hay miles de tales cometas en nuestro sistema solar en un momento dado, pero la mayoría son demasiado débiles para ser detectados con los telescopios actuales.

Los cometas son cuerpos helados que se cree que son fragmentos que quedan cuando los planetas se forman en las regiones externas de los sistemas planetarios.

Con información de: ACN|FoxNews|Redes

No dejes de leer: El telescopio espacial James Webb se une a la exploración del universo

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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