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«Glaciar del Juicio Final» alarma a los científicos

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"Glaciar del Juicio Final" alarma a los científicos
Foto: fuentes.
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Los científicos han detectado masas de agua inusualmente cálida debajo del «Glaciar del Juicio Final» en la Antártida.

Un equipo de investigadores de Georgia Tech, pudo capturar nuevas imágenes y los primeros datos de su tipo en las profundidades del glaciar Thwaites, que se ganó su apodo de «fin del mundo» o “del juicio final”, debido a que es uno de los glaciares que se derrite mas rápido en la Antártida.

Según los científicos, las aguas en la línea de tierra, donde el glaciar se encuentra con el mar, están a más de 2 grados por encima de la temperatura de congelación normal.

«Las aguas cálidas en esta parte del mundo, tan remotas como puedan parecer, deberían servirnos como una advertencia para todos nosotros sobre los posibles cambios terribles en el planeta provocados por el cambio climático», David Holland, director de la cátedra del Medio Ambiente de la Universidad de Nueva York.

El Laboratorio de Dinámica de Fluidos y el Centro para el Cambio Global del Nivel del Mar de la NYU Abu Dhabi, que realizó la investigación, dijeron en un comunicado que: «Si estas aguas están causando el derretimiento de los glaciares en la Antártida, los cambios resultantes en el nivel del mar se sentirían en las partes más habitadas del mundo».

¿Y si el glaciar Thwaites se derritiera?

Pues si el glaciar del juicio final se derritiera, drenaría una enorme masa de agua al mar antártico, del tamaño de Gran Bretaña.

Su colapso elevaría el nivel del mar en casi un metro, lo que podría inundar los centros de población costera mas importantes del planeta.

«El hecho de que nuestro equipo haya registrado agua tan cálida en una sección del Thwaites, donde hemos sabido que el glaciar se está derritiendo, sugiere que podría estar sufriendo un retroceso imparable que tiene enormes implicaciones para el aumento global del nivel del mar», explicó Holland, profesor del Instituto Courant de Ciencias Matemáticas de la NYU.

Las mediciones se realizaron en enero después de que los científicos desplegaron un dispositivo de detección del océano para examinar las aguas que se mueven debajo de la superficie del glaciar.

Con información de: ACN|FoxNews|Redes

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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