Opinión
El fin del Carry Trade y su impacto a la economía de USA
Por Jorge Rodriguez
Lo que vimos el viernes en el mercado de bonos japoneses fue básicamente un “hasta aquí llegamos” a uno de los trades más populares del mundo: pedir prestado barato en yenes para invertir en activos mejor pagados, desde bonos del Tesoro de EE. UU. hasta acciones tecnológicas y crédito corporativo. Al subir fuerte los rendimientos de los bonos japoneses, sus precios se cayeron y muchos fondos que estaban metidos en esta jugada tuvieron que empezar a desarmar posiciones, porque el costo del financiamiento ya no cierra igual y el riesgo se disparó. Eso abre la puerta a margin calls: cuando el colateral pierde valor, te obligan a poner más garantías o a vender, y para muchos la única salida rápida es liquidar activos en dólares y en otros mercados grandes.
Ese proceso pega de lleno en Estados Unidos: si tienes posiciones apalancadas en Treasuries, acciones growth o crédito, y al mismo tiempo se te encarecen los préstamos en yenes y se mueve el tipo de cambio, te ves forzado a vender “lo que se puede” para sobrevivir, no necesariamente lo que te gustaría vender. Por eso puedes ver días en los que caen tanto activos claramente riesgosos como otros que, en teoría, eran defensivos. Menos liquidez y más ventas obligadas significan más volatilidad y la sensación de que el famoso “activo libre de riesgo” ya no es tan tranquilo como parecía. El efecto domino es más de mecánica financiera que de pura “psicología”: cuando muchos usan el mismo tipo de apalancamiento, el ajuste se vuelve colectivo.
¿Es esto un ataque coordinado contra América? No hay pruebas de una conspiración formal, pero sí es razonable pensar que varios jugadores grandes —incluyendo países que quieren reducir su dependencia del dólar— están aprovechando el momento para recortar exposición a deuda y activos estadounidenses. No hace falta que se sienten todos en una mesa a planearlo: basta con que vean lo mismo en sus modelos (déficits altos, polarización política, dependencia de compradores externos) y lleguen a conclusiones similares. Desde la óptica de un inversor en EE. UU., el resultado se siente igual que un ataque: suben las tasas, se encarece el financiamiento del gobierno y las valoraciones de bolsa se tienen que ajustar a un mundo donde el dinero ya no es gratis.
En paralelo, el dinero que sale de estos trades y de la deuda soberana está buscando refugio en activos que no dependan de la “palabra” de ningún banco central, y ahí el oro y la plata están volviendo a ser protagonistas. Las compras en vehículos como GLD (oro) y los fondos de plata muestran que muchos están usando los metales como nuevo estacionamiento de capital mientras el polvo se asienta. El mensaje es sencillo: si ya no confío tanto en que los gobiernos controlen su deuda y su inflación, prefiero guardar una parte importante de mi patrimonio en algo físico, limitado y difícil de manipular. En ese sentido, más que el fin del carry trade, lo que podríamos estar viendo es el principio de una nueva etapa en la que el mercado pone precio, con mucha menos paciencia, al exceso de deuda y premia más los activos reales.
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
-
Deportes19 horas agoYoneison García gana en San Cristóbal y Alejandro Pamplona con la sartén por el mango (+galería)
-
Deportes21 horas agoLilibeth Chacón repite la dosis y se acerca al cuarto título en Colombia (+ video)
-
Deportes17 horas agoCarabobo y Academia Puerto Cabello a definir mitad de la estrella (+ video)
-
Economía20 horas agoInflación de un dígito en mayo reporta Banco Central de Venezuela


