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A los 95 años falleció el arquitecto colonial Graziano Gasparini
A los 95 años murió Graziano Gasparini un reconocido arquitecto ítalo-venezolano; e historiador de la arquitectura colonial venezolana.
Este sábado 30 de noviembre alzó su vuelo Gasparini un veneciano de origen; que llegó a Venezuela a los 24 años para aportar su conocimiento y valoración de la arquitectura colonial venezolana y más.
Graziano Gasparini fue una de esas miradas, para fortuna de los venezolanos; observó las bellezas criollas primeramente en el ámbito arquitectónico y artístico.
“Su infatigable espíritu da cuenta de más de 50 libros publicados, innumerables bienes patrimoniales restaurados, edificaciones construidas; kilómetros de país recorridos e inventariados en una labor de pionero, que este país adoptado, y la América en general; porque su pasión se ha extendido por el continente no se deben cansar de agradecer”; escribió Guadalupe Burelli en su libro Italia y Venezuela: 20 testimonios.
Graziano Gasparini tenía 24 años
Es de recordar, que el arquitecto llegó al país en agosto de 1948 con 24 años; “vine en una especie de viaje ‘premio-propaganda’, llamémoslo así”, expresó en vida.
En ese entonces, ya había culminado sus estudios en el Instituto Universitario de Arquitectura en Venecia. Desde que terminó la guerra en 1945 trabajó con uno de mis profesores.
Por otra parte, relató que cuando llegó a Venezuela aún no existía la Facultad de Arquitectura; y los pocos arquitectos que existían no llegaban a diez: Villanueva, Gustavo Wallis, Gustavo Guinand; Tomás Sanabria, Andrés Vegas, Martín Vegas y otros.
Experiencia laboral en Venezuela
En este contexto, a los 10 años de su llegada en 1958 entró en la universidad Central de Venezuela (UCV); luego de la caída de Pérez Jiménez.
En ese momento, el Rector de UCV Francisco de Venanzi lo llamó en febrero de ese año; para que comenzara a dar clases de Historia de la Arquitectura colonial venezolana.
“Volviendo a los ingenieros, regresé, efectivamente, y ellos inmediatamente me dieron trabajo en un pequeño edificio aquí; una quinta allá. De modo que trabajé bastante bien”, comentó Graziano Gasparini.
De esta manera, continuó con su vida de arquitecto ocupado e interesado mayormente en la parte de la historia.
Parte de su vida
Durante una entrevista, contó que cuando se casó en diciembre de 1951 se fue de luna de miel en carro; y el destino era cada rincón del país con el propósito de recopilar todo el material posible para escribir y publicar en esa década; su primer libro: Templos coloniales de Venezuela.
Vale destacar, que eran cuatro hermanos a quienes su padre los envió a estudiar diferentes carreras (medicina, agronomía y arquitectura) a distintas ciudades de su país de nacimiento.
De igual manera, sobre la posibilidad de modernizarse sin destruir Graziano Gasparini expresó; “sí, cómo no, y para eso se necesitan esas facultades que no se estudian, que son sensibilidad y talento”.
ACN/ Guadalupe Burelli/Prodavinci/Venezuela Unida Editores/Foto: Vasco Szinetar
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La utilidad real de los microcréditos frente a la cuesta de la vuelta al colegio
Cuando julio empieza a acabarse miles de familias venezolanas en España sienten la misma presión: uniformes, zapatos, útiles, mensualidades. En 2026 esa cuesta se ha vuelto todavía más empinada.
Qué está pasando este año con los gastos escolares
El costo de una lista escolar completa sigue subiendo por encima de los ingresos promedio de buena parte de las familias. Entre uniformes, calzado, mochilas y material didáctico, muchos padres terminan necesitando una suma que no tienen disponible de una sola vez. Ahí es donde entran los microcréditos: montos pequeños, plazos cortos y desembolsos rápidos, pensados justamente para necesidades puntuales como esta.
Cómo funcionan los microcréditos pensados para la vuelta al colegio
A diferencia de un préstamo bancario tradicional, el microcrédito no exige un historial extenso ni garantías complicadas. Muchas fintech y bancos comunales han diseñado productos específicos para este momento del año, con montos que van desde lo justo para un par de zapatos hasta lo necesario para cubrir toda la lista. El desembolso suele ser en cuestión de horas, y el pago se organiza en cuotas cortas, generalmente de cuatro a ocho semanas.
La utilidad depende del uso que se le dé
El problema aparece cuando se convierte en una costumbre, es decir, cuando cada temporada escolar termina resolviéndose a base de deuda porque el presupuesto familiar nunca logra recuperarse del año anterior. En ese escenario, la utilidad del microcrédito se diluye y el beneficio de corto plazo puede convertirse en una carga repetida.
Antes de solicitar uno, conviene hacer números
Lo más sano es comparar el costo total del microcrédito, incluyendo intereses y comisiones, contra el costo de esperar o de buscar alternativas como ropa de segunda mano en buen estado, compras compartidas entre familias o programas de donación de uniformes que varias alcaldías y fundaciones han impulsado este año. Si después de esa comparación el microcrédito sigue siendo la opción más razonable, entonces sí cumple su función.
Una herramienta, no una solución mágica
Los microcréditos pueden ser una utilidad real cuando se usan con cabeza fría, plazos claros y un propósito específico. Lo importante es que la familia mantenga el control de la deuda y no al revés.
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