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Este martes podrá ver la «Superluna» más impresionante de 2019
La Superluna más espectacular de este año llegará este martes, más luminosa y brillante que una Luna llena normal.
La Luna se encontrará en el punto de su órbita más cercano a la Tierra. «Es una cita para no perderse», dijo a la Agenzia Nazionale Stampa Associata (ANSA) el astrofísico italiano Gianluca Masi, responsable del Virtual Telescope.
Masi observó que «Superluna» no es un término científico, «pero tiene el mérito de comunicar de manera eficaz el significado de que la fase de Luna llena está muy cerca del perigeo, o sea, el punto de la órbita lunar que corresponde a la mínima distancia de la Tierra».
La «Superluna», aumentará 7 % su alrededor y se verá más luminosa «más grande que una Luna llena habitual»
Para que esto sucesa, el satélite natural recorre alrededor de la Tierra una órbita muy rápida, en la cual cada mes toca la distancia mínima (perigeo) y aquella máxima (apogeo): la Superluna aparece cada vez que la Luna llena coincide con el horario del perigeo.
Desde el continente americano, el mejor momento para observar la luna llegarán antes del amanecer del martes. Para Europa, Asia, África y Australia, las mejores vistas se darán el martes después de atardecer.
«Jamás, durante todo el 2019, tendremos una Luna llena tan cercana a nuestro planeta como ésta», observó Masi. La del 19 de febrero es incluso la segunda Superluna del 2019, después de aquella que coincidió con el eclipse de la noche entre el 20 y el 21 de enero, con el sugestivo «alba de la Luna Roja». También promete ser una apasionante tercera cita la del 21 de marzo, cerca del equinoccio de primavera (boreal).
ACN /Panorama
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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