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Joven queda condenada a silla de ruedas por colocarse un piercing en la nariz

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Una joven estudiante brasileña no pensó jamás que un piercing podría destrozarle la vida. Y es que, la chica perdió toda sensibilidad en las piernas y la capacidad de caminar por causa de una infección contraída al hacerse un piercing en la nariz.

Layane Dias, de 21 años, se hizo una perforación en julio de 2018 en la nariz. Todo iba bien, pero a finales de mes, la joven notó una burbuja roja en la punta de la nariz. Sin embargo, se creía que era solo un grano, «pero me causó fiebre. Como no pensé que fuera nada relevante, lo traté en casa, con pomadas. En una semana desapareció», ha comentado a BBC Brasil.

Cuando las altas temperaturas llegaron al país sintió un fuerte dolor en las piernas. Pronto el cuerpo comenzó a dolerle y perdió sensibilidad en el torso inferior, hasta la altura del pecho.

Decidió ir al médico y allí le detectaron la presencia de un estafilococo dorado en la sangre, una bacteria que según los médicos pudo haber entrado en su cuerpo por la perforación en la nariz.

En el hospital se le descubrió mediante una tomografía que tenía acumulados 500 mililitros de pus en su médula espinal, que presionaba tres vértebras.

La joven fue sometida de inmediato a una cirugía de urgencia para extraer el líquido acumulado, lo que logró detener la propagación de una infección que pudo resultar fatal. Sin embargo, sus piernas quedaron paralizadas.

Layane permaneció en el hospital durante dos meses sabiendo que posiblemente se quedaría postrada en una silla de ruedas por el resto de su vida.

Perforaciones en el cuerpo

Un Piercing, que se adapta por muchos al español como pirsin, es una práctica de perforar una parte del cuerpo humano para insertar aretes u otras piezas de joyería.

Fuente: notimerica

ACN

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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