Economía
España estudia la posibilidad de volver a importar petróleo de Venezuela
Debido a las sanciones a Rusia, España estudia la posibilidad de retomar relaciones con Venezuela para la importación de petróleo.
Esto s lo plantearía el gobierno español como una de las formas de enfrentar una potencial crisis energética en Europa, ante la inminente llegada del otoño e invierno, indican fuentes implicadas al plan.
Mientras tanto, el presidente del país, Pedro Sánchez, pidió a los ciudadanos que se preparen para “cualquier escenario” con la pronta llega del verano al país.
Según la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores), el ultimo barril de petróleo que llegó a la nación europea fue en el 2020, antes de suspender los convenios debido a las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos.
España estudia importar petróleo de Venezuela
El medio la información indicó que la guerra de Ucrania ha generado una marcha atrás para recuperar el envío de crudo venezolano a España, quienes han seguido de cerca la situación el restablecimiento de relaciones comerciales entre Estados Unidos y Caracas en materia energética.
De esta forma, Madrid estaría preparada para recibir petróleo luego de una interrupción de 22 meses del suministro.
La gran beneficiada de este cambio de postura sería Repsol. La petrolera española es propietaria un 40% en la empresa mixta Petroquiriquire junto a la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) y PDVSA Social.
Además posee otro 50% junto a la italiana Eni en la sociedad Cardón IV, que se dedica solamente a la producción y venta de gas en Venezuela.
Venezuela ha sido uno de los principales suministradores de petróleo a España desde América.
En el año 2019 se produjo un repunte de la compra de petróleo al país, con casi 2,3 millones de toneladas, una cifra que no se conocía desde cuatro ejercicios antes y que es muy parecida a la que se llegó a comprar a Rusia el año pasado.
ACN /Notitarde
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Economía
Terremotos cambian el panorama económico de Venezuela: entre inflación y estancamiento
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela. El doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio alteró las expectativas económicas que el país tenía para el cierre de 2026.
Antes de la emergencia, los pronósticos apuntaban a un año de mayor dinamismo, impulsado por el aumento de la producción petrolera, una mayor apertura de los mercados internacionales y la flexibilización parcial de algunas sanciones estadounidenses.
Pero el escenario cambió. Para Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la economía venezolana podría enfrentar ahora un período de estancamiento como consecuencia del esfuerzo financiero que exigirá la reconstrucción de las zonas afectadas.
“Probablemente en el año haya, en el mejor de los casos, un crecimiento cero del Producto Interno Bruto. Y en el peor, una caída que pudiera ser del dos o tres por ciento”, señala.
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela: Del crecimiento esperado al desafío de reconstruir
Las estimaciones sobre el impacto económico de los terremotos varían considerablemente.
La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) calculó que los daños podrían alcanzar los US$37.000 millones, una cifra equivalente a cerca de un tercio del Producto Interno Bruto venezolano.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, ubicó las pérdidas económicas en alrededor de US$6.700 millones, entre 6% y 7% del PIB.
Lahoud considera que esos cálculos podrían estar sobredimensionados y estima que el costo real de la reconstrucción estaría más cerca de los US$4.000 millones.
“La cifra que estima la ONU luce exagerada. Un cálculo más honesto estaría por ese orden, que sería lo que el gobierno necesitaría para reconstruir las localidades afectadas”, afirma.
A su juicio, aunque el estado La Guaira fue una de las regiones más golpeadas, su peso económico no justificaría una pérdida equivalente a varios puntos del PIB nacional.
El petróleo evita un golpe mayor
Uno de los elementos que podría limitar el impacto económico del desastre es que la infraestructura petrolera no sufrió daños estructurales significativos.
La industria petrolera continúa siendo el principal motor de generación de ingresos externos para Venezuela y, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción venezolana cerró junio en alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, sin cambios importantes frente al mes anterior.
Para Lahoud, esta situación permite que el país mantenga una fuente de ingresos mientras enfrenta la reconstrucción.
Sin embargo, advierte que el problema estará en la distribución de esos recursos: cuánto dinero podrá dirigirse a reparar viviendas, infraestructura y servicios sin afectar otros sectores de la economía.
La reconstrucción como oportunidad económica
Aunque el terremoto representa un golpe inmediato, el economista considera que la reconstrucción podría convertirse también en un factor de dinamización económica si se gestiona adecuadamente.
La reparación de viviendas, infraestructura pública y edificios privados podría impulsar sectores como construcción, materiales y servicios asociados.
Solo en La Guaira, una de las entidades más afectadas, al menos 158 edificios resultaron destruidos o severamente afectados. Según estimaciones de Anova Policy Research, sustituir o reconstruir esas estructuras podría requerir alrededor de US$2.370 millones.
Para Lahoud, la magnitud del desafío obliga a replantear el papel del Estado y abrir mayor espacio al sector privado.
“La mejor medida sería dejar la recuperación en manos de la empresa privada, para evitar que el gasto público siga aumentando”, sostiene.
El dilema del financiamiento
El economista considera que Venezuela necesitará recurrir a financiamiento internacional para afrontar la emergencia, aunque reconoce que la situación de la deuda externa limita esa posibilidad.
Actualmente, el país permanece en mora con buena parte de sus acreedores, lo que dificulta el acceso tradicional a los mercados financieros.
Lahoud estima que la deuda externa venezolana ronda los US$170.000 millones, incluyendo bonos, deuda flotante, compromisos con organismos multilaterales y otros pasivos.
Por ello, considera que cualquier plan de reconstrucción deberá ir acompañado de una estrategia para reorganizar las obligaciones financieras del país.
“La deuda no puede ser el primer problema que se atienda. Antes están los servicios públicos, la reconstrucción y la definición de una política económica”, concluye.
ACN/MAS/Finanzas Digital/El Ucabista
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