Opinión
Es la banda de los enanos, estúpido
Es la banda de los enanos, estúpido: .Por Luis Velázquez Alvaray.- Desde el año 2002 comencé a investigar el entramado de la mafia judicial más grande del mundo. Venezuela tiene esos curiosos récords.
Denuncié hasta el cansancio, como está plataforma delictiva terminaría por destruir el país; la armazón incluía todas las esferas del poder, desde la vice presidencia de la República, hasta el último tribunal municipal. Allí, de una lista de más de cien connotados jerarcas del régimen, figuraban un señor llamado Raúl Gorrín y Gustavo Perdomo, quienes vendían sentencias junto con Maikel Moreno y tenían campo abierto en la fiscalía, donde mandaban a sus anchas.
Le presenté personalmente la denuncia a Hugo Chávez, cuyo anillo de seguridad era parte de la banda. Al presidente del TSJ y de la sala constitucional Omar Mora y Luisa Estela Morales, quienes a los pocos minutos se lo hicieron saber a los enanos, a quienes rendían pleitesía, junto al Fiscal Isaías Rodríguez, quien como falso decente, escurrió el bulto, entregándoselo a la fiscal sexta nacional Luisa Ortega Díaz. De la denuncia hoy, década y media después, todavía no se ha dado respuesta.
El negocio de los enanos se fue extendiendo al narcotráfico, al contrabando, al crimen organizado. El Presidente del tribunal, por ejemplo, firmó una credencial a Makled, para que recibiera trato preferencial en todas las instancias judiciales. Gorrín y Perdomo, junto a los hermanos Chacón, decidieron incursionar en la banca. De allí viene este desfalco del cual todavía no se conoce ni una cuarta parte. José Vicente Rangel e Isaías Rodríguez, participaron Junto a Maikel Moreno, Gorrín y el conjunto enano, en la muerte del fiscal Anderson, precisamente por una disputa bancaria, que Rodríguez sabiamente, con testigos falsos, desdibujó con creciente impunidad.
De los enanos se deriva el saqueo a Pdvsa, los soles, crímenes a rivales en el negocio, como el caso de Aguilarte y el General Wilmer Moreno; los colectivos al mando de Freddy Bernal y toda una infraestructura hamponil donde es difícil conseguir un hueso sano.
Esta camorra gubernamental siempre la ha coordinado Nicolás Maduro; primero desde la asamblea nacional, después desde el ministerio de relaciones exteriores y ahora desde Miraflores. Chávez conocía todo el andamiaje y ordenaba los envíos a cuba para necesidades apremiantes de la isla. A sus hijos y hermanos, bajo el embozo de supuesta honestidad, que profesaba de palabra. Allí están sus pupilos, su familia y sucesores.
La banda de los enanos también derivó hacia los medios. La mejor explicación de esta invasión mediática, fue suscrita por él periodista Juan Carlos Zapata, en Konzapata, de enero de 2016. Allí describe como el canal Globovisión sirve para comprar conciencias y difamar a quien se les opone. Es importante este trabajo de indudable inteligencia periodística.
Esta peligrosa organización, por su manipulación de la libertad de expresión, constituye una gran maquinaria donde participan supuestos comunicadores independientes, artistas y conquistadores de almas, para que la tiranía acentúe su dominio y demuestre al mundo que existe un periodismo abierto y plural, cuando en realidad, es una gigantesca manipulación de la opinión pública. Es una inmensa y perversa maquinaria que se esconde en los faroles y movimiento de las cámaras, diseñada con falsos independientes y disfrazados opositores, para mediatizar las actividades contra el crimen organizado.
“Globovisiocracia”, es un fenómeno a estudiar, para conocer las verdaderas historias, de un periodismo asesino. En los crímenes de la “globovisiocracia”, Gorrin es la cara, tras ella se esconden las principales figuras de la tiranía: el propio Maduro, José Vicente Rangel, los banqueros Chacón, que ocultan allí gran parte de su fortuna. Es una larga lista, que mezcla entre sus intereses tráfico de drogas, saqueo del oro, robó del petróleo, el aluminio, asalto a las arcas y por supuesto mucho dinero para repartir. De allí que las principales anclas del canal son poseedores de inmensas fortunas en todo el mundo. Será un trabajo milimétrico para desentrañar ese monstruo que se esconde en el búnker de la florida. Dinero o amenazas, así funciona la extensa red comunicacional del Chavismo.
Quien suscribe pasó por el pelotón de fusilamiento moral de la banda de los enanos, donde Gorrín es apenas uno y Andrade Otro. Faltan miles que conforman esta mafia. Allí el gran capo es Maduro quien ordena la muerte de personas como fue enseñado en La Habana. De allá vienen estos lodos.
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Opinión
Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana
Por: Luis Junior Vivas
En medio de la angustia y el dolor que provocan la reciente tragedia vivida en Venezuela por los terremltos del 24 de Junio, ha quedado al descubierto una de las facetas más oscuras de la era digital: la mercantilización del sufrimiento. Mientras rescatistas, voluntarios y comunidades enteras se debaten entre los escombros, las pérdidas materiales y el duelo para salvar vidas, un grupo de creadores de contenido, influencers y supuestos comunicadores han decidido convertir la desgracia en su próximo contenido viral.
Bajo el lema implícito de «todo vale por un clic», las redes sociales se han inundado de videos dramatizados, imágenes explícitas descontextualizadas e incluso burlas veladas que rozan la crueldad. No hay intención de ayudar, no hay centros de acopio en sus biografías, ni canales de apoyo real; solo hay una búsqueda frenética de engagement a costa del dolor ajeno.
El problema va más allá de la falta de empatía. Al actuar de mala fe para figurar en los algoritmos, estos personajes no solo muestran una total indolencia y falta de humanidad, sino que se convierten en un obstáculo para las labores de emergencia.
Al difundir contenidos sin verificar:
Obstruyen los canales oficiales: Entorpecen la logística de rescate al viralizar alarmas falsas o solicitudes de ayuda obsoletas.
Generan pánico innecesario: Juegan con la salud mental de quienes están lejos esperando noticias de sus familiares.
Las plataformas digitales nacieron para conectarnos, pero hoy, en manos de la irresponsabilidad, son herramientas que deshumanizan.
El dolor de los venezolanos no puede seguir siendo el libreto de quienes buscan monetizar o inflar sus métricas. La libertad de expresión y el alcance de las redes sociales conllevan una responsabilidad ética que estos creadores han decidido ignorar deliberadamente.
Es hora de que la audiencia reaccione. La solución no solo pasa por la denuncia pública de estos actos de mala fe, sino por aplicar la sanción más efectiva en el entorno digital: el unfollow y el bloqueo. Dejemos de consumir el morbo travestido de información. En momentos de crisis, Venezuela necesita manos que ayuden, ojos que informen con rigor y corazones con verdadera humanidad; no pantallas que enredan, confunden y se alimentan de las lágrimas de un pueblo.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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