Hombre & Mujer
¿A qué edad se tiene los mejores orgasmos?
Los orgasmos son una mezcla de sensaciones que nos relajan, nos hacen vibrar y perder la razón, pues el placer que nos dan se apodera de nosotros sin que queramos evitarlo.
Pues, un tema muy importante en la vida sexual de las parejas es el tema de la sexualidad y por ende, el tener un orgasmo. Pero, ¿cuál es la edad ideal para tener mejores orgasmos?
Esta pregunta es la que se hicieron en una aplicación, la cual se dio la tarea de encontrar la edad perfecta en la que las mujeres disfrutan al máximo de su sexualidad y de sus orgasmos.
Este estudio fue realizado por Natural Cycles y encuestó a más de 2.000 mujeres sobre su satisfacción sexual, la atracción que sienten por su pareja y la frecuencia de sus orgasmos. Para eso se entrevistaron a tres grupos de mujeres: menores de 23 años, de 23 a 26 años y mayores de 36 años.

Edad ideal mejores orgasmos
Resultados de la investigación
Según la investigación, a los 36 años la mayoría de las mujeres presumió de una vida sexual mucho más plena. Además, quienes están en esta edad se sienten más atractivas, aceptan que disfrutan mucho más del sexo y reconocen que el número de encuentros sexuales aumentó considerablemente desde su juventud. Por esta razón, la calidad y la cantidad de sus orgasmos también aumenta.
Amanda Bobbier, gerente de la aplicación asegura que «con el paso de los años, conoces mejor tu cuerpo por lo que la vida sexual es más placentera y se tiene más confianza en tu persona».
¿La peor edad para tener orgasmos? Según esta investigación las mujeres de 23 años o menos no disfrutan tanto de sus orgasmos o no se sienten completamente plenas con su vida sexual. Esto se debe a la juventud y a que a esta edad se inicia la actividad sexual como adulto.
ACN/ Cantineo Que Te Veo
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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