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Disfunción erectil la causaría factor genético

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Revelan un factor genético que aumenta el riesgo de disfunción eréctil. El descubrimiento puede hacer posible el desarrollo de nuevas terapias; que «ayuden a los hombres que no responden a los tratamientos actuales»; señaló el autor principal del estudio, Eric Jorgenson. «Esto lo cambia todo»

Un grupo de investigadores de universidades de EE.UU. ha logrado por primera vez; detectar un factor genético que puede causar impotencia. Se trata de unas variaciones en un lugar específico del genoma —locus genético— cerca del gen SIM1 que están «significativamente asociadas;  con un mayor riesgo de disfunción eréctil».

El estudio, publicado este 8 de octubre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), fue llevado a cabo por dos grupos paralelos en los que los científicos analizaron los datos de unos 259.000 hombres. La investigación determinó que un 26 % de todos los casos de disfunción eréctil estaban relacionados con variaciones en el locus SIM1.

Hunter Wessells, el jefe de urología en la Universidad de Washington en Seattle y uno de los autores del estudio, afirmó que se trata de la primera vez en la que se encuentra «una prueba convincente de que en realidad hay un componente genético independiente de otras posibles causas» y subrayó la importancia del hallazgo: «esto lo cambia todo».

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Aparte de este nuevo factor, la impotencia también puede ser causada por la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, entre otros. En ese contexto, el descubrimiento de este locus genético, que «parece actuar independientemente de esos factores de riesgo», puede hacer posible el desarrollo de nuevos tratamientos que «ayudarán a los hombres que no responden a los tratamientos actuales», señaló el autor principal del estudio, Eric Jorgenson, citado por AFP. De acuerdo con el experto, las terapias disponibles actualmente no producen ningún efecto en cerca de la mitad del total de casos de impotencia.

Mientras tanto, este descubrimiento «abre la posibilidad del desarrollo de tratamientos farmacológicos» contra la impotencia más efectivos, reza el estudio.

ACN/revistas

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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