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De nuevo el diálogo

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La vulnerabilidad - acn
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De nuevo el diálogo; Por Luis Fuenmayor Toro.- Al parecer, según lo refieren algunos órganos de prensa, reaparece en el escenario político la posibilidad de reiniciar un nuevo diálogo entre el gobierno y quienes se le oponen. Supongo que esta nueva posibilidad ha venido siendo trabajada desde hace algún tiempo por grupos e individuos ligados tanto al gobierno como a la oposición, pero impulsada además por intereses internacionales, que quieren buscar una salida negociada y pacífica a la crisis venezolana actual. Las visitas recientes de figuras estadounidenses claramente apuntan en este sentido e incluso en la posibilidad de un respaldo de la Casa Blanca a estas gestiones. El gobierno de Trump es claro partidario de una salida pacífica, negociada e interna a la crisis existente, pese a que siempre señale, como ha sido su costumbre en distintos conflictos en el mundo, que no desecha ningún otro escenario, el militar incluido. La primera potencia siempre trata de dejar claro su poderío en este aspecto.

Desde ya señalo que no voy a caer en el chantaje de quienes no quieren diálogo sino guerra, pero carecen de fuerzas internas y externas para lograr sus objetivos y han demostrado una incapacidad total para buscar salidas diferentes. Por tanto, señalo desde ya que estoy de acuerdo con que se reactiven las conversaciones entre el gobierno y quienes se le oponen. Los seres humanos tienen una cualidad importante, que los diferencia de los otros animales, y es el don de la palabra, del lenguaje articulado, con el cual pueden comunicarse de una manera compleja, inexistente en el resto de la naturaleza. Es impensable que no utilicemos esta capacidad evolutiva. Quienes quieran permanecer en etapas anteriores de la evolución pues que lo hagan, pero que se olviden que tienen algún derecho a descalificar a quienes no vamos a renunciar a una posibilidad que nos distingue.

Desde ya también señalo que el diálogo tiene que ser entre el gobierno y quienes se le oponen, entendiendo que la “franquicia” opositora ya no está sólo integrada por quienes dialogaron en Santo Domingo y fracasaron. Ellos deben estar presentes en el nuevo diálogo, pues son parte de la diatriba política, pero otros deben ser incorporados en igualdad de condiciones, pues han demostrado claramente ser una oposición opuesta a salidas externas a la crisis, contraria a salidas violentas, que actúa dentro de la Constitución y que tiene a las elecciones como método de resolver los problemas en forma democrática. Un diálogo sin la presencia de estos dos sectores opositores no conduciría a nada, ya que ambos tienen representatividad política clara y posiciones distintas, que de alguna manera tienen que verse reflejadas en las discusiones y sobre todo en los acuerdos que se logren.

Debe quedar claro también que el diálogo es con el gobierno o con el régimen, como a muchos les gusta llamarlo; con la dictadura de Maduro, si se quiere. Con un gobierno que no nos gusta, que estamos enfrentando, del que queremos salir, pero que existe independientemente de nuestros deseos. Rechazamos entonces que se exija como condición para iniciar el diálogo la renuncia o la salida del Presidente de la República. Quienes mantienen esta posición, sin tener ninguna fuerza para imponerla, están en la realidad trabajando por salidas externas a la nación venezolana. Simplemente no quieren diálogo, ni desean que los acuerdos se logren aquí en Venezuela y que las decisiones las tomemos nosotros los venezolanos, en función de los intereses superiores de la nación y de la patria.

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Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Luis vivas opinion
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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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