Hombre & Mujer
Cuatro cosas que no sabias acerca de la misión Apolo 11
Cincuenta años después, el programa Lunar Apolo sigue siendo probablemente el mayor logro tecnológico de la humanidad a la fecha.
El 16 de julio de 1969, los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins fueron atados a su nave espacial Apolo en la parte superior del vasto cohete Saturno V y fueron propulsados hacia la órbita en solo 11 minutos.
Cuatro días después, Armstrong y Aldrin se convirtieron en los primeros humanos en pisar la superficie lunar.
A continuación les ofrecemos una guía de los cuatro hechos menos conocidos acerca la histórica primera misión lunar de la humanidad.
1) Saturno V sigue siendo el cohete más grande y poderoso jamás construido
Con más de 100 mts (363 pies), el cohete Saturno V quemó unas 20 toneladas de combustible por segundo en el lanzamiento. El propelente representó el 85% de su peso total.
«Creo que todos estábamos sorprendidos de lo fuerte que era esa cosa», dijo el astronauta del Apolo 8, Frank Borman, en 2011.
El astronauta Charlie Duke comparó la sensación de separación en el escenario, cuando se descarta parte de la nave espacial, con un «choque de trenes».

Saturno V sigue siendo el cohete más grande y poderoso jamás construido. Foto: BBC.
2) Apolo era aproximadamente del mismo tamaño que un automóvil grande
Armstrong, Aldrin y Collins pasaron ocho días juntos viajando casi un millón de millas hacia la Luna y de vuelta en un espacio aproximadamente del tamaño de un automóvil grande.
Los astronautas fueron atados en «sillones» tipo banco durante el lanzamiento y el aterrizaje en el Módulo de Comando, que medía 3.9 mts (12.8 pies) en su punto más ancho.
Definitivamente,la nave no era lugar para que se sentara ningún claustrofóbico.

Apolo era aproximadamente del mismo tamaño que un automóvil grande. Foto: BBC.
3) Mujeres afroamericanas con habilidades matemáticas ayudaron a elaborar la ruta hacia la Luna.
En la era pre-digital, la NASA empleaba a un gran número de mujeres matemáticas como «computadoras humanas». Muchas eran afroamericanas.
Su trabajo en el procesamiento de datos y la realización de cálculos complicados fue fundamental para el éxito del programa espacial.

La heroina espacial norteamericana Katherine Johnson, pasó 33 años trabajando para la NASA. Foto: BBC.
4) Nadie sabe dónde está ahora el módulo Apollo 11
Un total de 10 módulos lunares fueron enviados al espacio y seis humanos lograron alunizar en ellos.
Una vez utilizadas las naves, las mismas eran desechadas y algunas se estrellaron en la luna, otras se quemaron en la atmósfera de la Tierra; y en al menos un caso, el módulo se colocó en órbita al rededor del Sol.

Nadie sabe dónde está ahora el módulo Apollo 11. Foto: BBC.
Sin embargo, aun en la actualidad, nadie sabe exactamente adonde fue a parar el módulo lunar del Apolo 11.
Con información de: ACN|BBC|Nasa
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Hombre & Mujer
El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab
La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.
Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.
Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida
El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.
En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.
La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo
Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.
«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»
La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.
En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.
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