Opinión
CPI, colapso y geopolítica
CPI, Colapso y geopolítica: Por Leopoldo Puchi.- Venezuela atraviesa por serios problemas internos, en particular de naturaleza económica y social, que se expresan en el descenso de la producción nacional, hiperinflación y empobrecimiento de las condiciones de vida de la población. A ello se le añade una alta conflictividad política y el deterioro del marco institucional.
A esta crítica situación se le suman las tensiones de orden internacional que aparecieron en el momento en que Venezuela decidió separarse del dispositivo geopolítico del que había hecho parte. Por esta razón, ahora se encuentra en el ojo de un huracán de tensiones en el que participan gobiernos de varios países.
Algunos sectores de los centros de poder occidental consideran que pudiera aceptarse esa decisión de Venezuela o que, en todo caso, se tendrían que encontrar fórmulas de convivencia a pesar de la decisión tomada, mientras que otros factores estiman que hay que reinsertar al país en su órbita tradicional por cualquier medio. A los unos se les ha denominado “diplomáticos” y a los otros “militaristas”.
Quienes han recurrido a la Corte Penal Internacional para obtener una decisión que implique una condena hacen parte de las corrientes llamadas “militaristas”, partidarias de acciones de fuerza para alcanzar el objetivo propuesto, puesto que una sentencia condenatoria solo pudiera ejecutarse si se recurre al uso de la violencia física. Se degradaría así la CPI a un rol de validación de una intervención extranjera. En la misma línea de las corrientes “militaristas” se inscribe lo planteado por William Brownfield, quien ha sugerido la opción de precipitar al país en un colapso absoluto “aunque ello produzca un periodo de sufrimiento”.
Un efecto negativo de esta visión es que induce a la oposición a la espera de una intervención, que se considera vendría inevitablemente por el colapso o vía decisión de la CPI. Algo semejante ocurrió con el llamado a la abstención del 20 mayo, que fue inducido desde varios países de la Unión Europea y el Grupo de Lima.
Ahora bien, desde las corrientes “diplomáticas” también hay nuevas iniciativas. Llega la noticia de que el gobierno español ha decidido propiciar la búsqueda de acuerdos. Se trataría de la promoción del “diálogo político y de cómo abrir cauces de colaboración”, ha indicado Josep Borrell.
Con anterioridad se había conocido la iniciativa del Departamento de Estado de enviar una delegación de alto nivel para sostener reuniones en Venezuela, pero fueron suspendidas en el último momento por las contradicciones entre los diferentes grupos que conforman la administración estadounidense. Del mismo modo, la visita a Venezuela del senador Bob Corker puede entenderse como un esfuerzo en la misma dirección.
Aunque son diferentes entre sí, estas iniciativas responden a una visión “diplomática”. La inclinación definitiva de Donald Trump no se conoce, pero sin duda se sabrá luego de las elecciones de noviembre. Veremos si es colapso, CPI o acuerdos pacíficos.
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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