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Congreso de Varacruz confunde nombre y nacionalidad del «Gabo»

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"Gabo" confundido - acn
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Por error, el Congreso del Estado de Veracruz cambió  la nacionalidad y nombre;  del poeta y escritor colombiano, Gabriel García Márquez;  a quien le atribuyó un origen mexicano y lo renombró Francisco.

Justo hoy 6 de marzo el poeta y uno de los escritores más destacado del boom latinoamericano, cumpliría 92 años. Al estilo de Vicente Fox, el congreso de Veracruz confunde nacionalidad y nombre del escritor Gabriel García Márquez.

En realidad “Gabo” nació un 6 de marzo de 1927 en el municipio de Aracataca en el departamento de Magdalena en Colombia y hoy cumpliría 92 años; falleció el 17 de abril de 2014 en la Ciudad de México.

La publicación hecha en el perfil oficial de Facebook del Legislativo veracruzano emitió una imagen con el nombre de “Francisco García Márquez”, seguido de una leyenda como “escritor mexicano”; la imagen fue eliminada y después se compartió otro gráfico con los datos correctos.

Hoy el servicio de streaming Netflix informó que la familia de García Márquez cedió los derechos de “Cien Años de Soledad”, una de las novelas más emblemáticas del Nobel de Literatura 1982, para la realización de una serie.

El traspié del Congreso veracruzano nos recuerda a las confusiones literarias del ex presidente de México, Vicente Fox, cuando en 2002 cambió por “José” el nombre del escritor argentino Jorge Luis Borges durante el Congreso de la Lengua Española en Madrid; o cuando en 2007 adjudicó la nacionalidad colombiana al escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Colaterales:

‘Bienvenido a Macondo’, Netflix anuncia serie sobre ‘cien años de soledad’ de Gabriel García Márquez (video)

ACN/Indigo Staff/portada post ©

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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