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Arístides Bastidas cautivo al mundo salvando la pureza de su alma

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Arístides Bastidas cautivo al mundo salvando la pureza de su alma: Por Coromoto Álvarez.- Con la paciencia del aprendiz que  cabalga por el desierto para cultivar en tierra fértil la semilla del conocimiento, descubrimos en Arístides Bastidas, la investidura musical de su ancestro, sin concesiones frente al tremedal del determinismo, con el acento de la poesía que nace de la locura por su entrega al periodismo científico, cautivando al mundo   con el amor que sintió y padeció con estoicismo para salvar la pureza de su alma, a seis años de lejanía en un intento por acercarnos a la primera centuria de su nacimiento.

La melodía que nuestro compañero de viaje desliza en su prosa repercutirá por siempre en los cantares del estudiante, del académico y del ranchero de alpargatas que le vio nacer del vientre de una muchacha campesina que se dilató en el parto.

Como el niño que quiere el juguete y el perro que come los huesos, aun cuando se decepcionó por el latigazo que recibió de un cura y luego de saltar de un extremo a otro para distanciarse luego del Partido Comunista, según confesó ante sus colegas de profesión, este Doctor Honoris Causa de la UCV que apenas cursó el primer año de bachillerato en el liceo Fermín Toro de Caracas, escogimos de su cosecha un libro que nos obsequió el doctor Pablo Salcedo Nadal con el título ‘’ El anhelo constante’’, en el cual plasma con la fuerza de su espíritu cada vez más robustecido por sus lecturas insaciables, la impronta de una obra apetecible con el sabor de sus enseñanzas.

En páginas de la historia de épocas distintas, Pedro Grijalva y el redactor de esta nota, pertenecientes al Círculo de Periodismo Científico que fundó Arístides Bastidas, inmersos en la sumatoria de testimonios, hoy rendimos culto a este pasajero del Vía Crucis de Jesús de Nazaret, Día del Médico, fecha que seleccionaron los profesionales de esta rama, no para exaltar al griego Arístides, de las Guerras Médicas, a quien por cierto apodaban el ‘’ Justo’’, sino para enaltecer la sabiduría y civilidad del doctor José María Vargas, con pasantía efímera por la Presidencia de la República como lo fue el corto período en Miraflores del escritor Rómulo Gallegos. El doctor Vargas, acechado por el militarismo, cuando el conspirador reaccionario de charreteras Pedro Carujo le increpó con su proclama: ´´ El mundo es de los valientes´´ aunque nadie se lo preguntaba, el doctor Vargas, con la serenidad que abrigaba en su yo interior respondió al coronel insurrecto: ´´ El mundo es del hombre justo y honrado´´, del mismo modo que Arístides Bastidas pregonaría tal frase en sus luchas y huelgas clandestinas contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez que al fin se desplomó mediante una alianza cívico-militar el 23 de enero de 1958.

Con la premura del espacio que nos atrapa, este poeta de ‘’La ‘’Ciencia Amena’’, resume su orientación filosófica en cuatro versos de Antonio Machado: — Moneda que está en la mano- quizá se deba guardar- y la monedita del alma- se pierde si no se da-.

 

Un científico autodidacta, dirigió la página de ciencia del semanario dominical del diario «El Nacional»,  (1968 -1981)dónde desde 1971 hasta su muerte escribió la columna diaria “La Ciencia Amena”.

Un fuera de serie

Arístides Bastidas (12 marzo 1924 – 23 septiembre 1992) fue un venezolano periodista, educador y científico, y  uno de los pioneros de lo que se denomina  «periodismo científico» en Venezuela.

Breve biografía de Bastidas

Arístides Bastidas nació en San Pablo, en el estado de Yaracuy, hijo de Nemesio Bastidas y Castorila Gámez. Se mudó a Caracas con su familia en 1936, instalándose en un barrio modesto en el sur de la capital. Empezó ahí pero no terminó los estudios porque la presión económica familiar lo obligó a realizar varios trabajos, hasta 1945, cuando comenzó en el periodismo impreso. Él simpatizó con la resistencia contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958).

Bastidas consideró la popularización de la ciencia como una herramienta para lograr la autodeterminación tecnológica y cultural de los países. Fue  cofundador de  la Asociación Iberoamericana de Periodismo Científico de Venezuela) en Venezuela en 1974.

Murió en Caracas, capital de Venezuela, el 23 de septiembre de 1992. El municipio de Arístides Bastidas, con la ciudad natal de Bastidas, San Pablo, como capital, fue creado por el gobierno venezolano, poco después de su muerte en 1993, para conmemorarlo. La Unidad Educativa Colegio Arístides Bastidas también recibió su nombre.

ACN/C.A.

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El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab

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Presentación libros de Tarek William Saab
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La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.

Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.

Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida

El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.

En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.

La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo

Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.

«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»

La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.

En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.

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