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La vulnerabilidad - acn
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Apartheid: Por Luis Fuenmayor Toro.- En forma muy breve pero precisa, debo decir que el “apartheid”, voz africana que literalmente significa separación, fue la palabra utilizada para describir el régimen sudafricano de segregación racial que estuvo vigente hasta 1992. La minoría blanca hegemónica crea un sistema de total separación geográfica, habitacional, de estudios, de asistencia médica, de propiedad, de recreación y de derechos civiles y políticos, entre ella y la mayoría negra, que llega incluso a prohibir y perseguir las relaciones sexuales entre ambos grupos. El propósito era mantener el dominio absoluto del poder, que en otras condiciones habría perdido más temprano que tarde. Este tipo de segregación de la población ha sido adoptado, con las necesarias adaptaciones a nuestra realidad, por el régimen de Nicolás Maduro exactamente con los mismos propósitos ya señalados en el caso de Sudáfrica: mantenerse en el poder.

En la nación africana, los gobernantes eran los blancos; en Venezuela, los gobernantes discriminadores son los dirigentes del PSUV y la separación que establecen no es entre blancos y negros, pues sería materialmente imposible construirla, dada la mezcla de razas que somos felizmente lo venezolanos, pese a la intención de algunos perversos ignorantes que quieren crear sus republiquitas dizque afrodescendientes. La venezolanidad de nuestra gente ha logrado sin embargo detener esta secesión nacional “revolucionaria”. Pero estos revolucionarios de pacotilla, cuyo denominador común es el fracaso y el resentimiento, siguen empeñados en dividir al país entre quienes están con ellos (equivalentes a los blancos sudafricanos) y quienes les adversan, la inmensa mayoría de la población, equivalente a los subyugados de entonces. Las proporciones hasta se parecen, pues Maduro y sus secuaces son si acaso el 20 por ciento, el mismo porcentaje de la minoría blanca racista derrotada por Mandela.

A veces diera la impresión, que hay algunos en el Gobierno que tienen conciencia de las graves equivocaciones y perversiones cometidas y de la necesidad de rectificar, no porque estén pensando en el bienestar de la gente, sino porque sería la única manera de continuar en el poder, por un poco más, o de salir ordenadamente del mismo y regresar dentro de algún tiempo. Pero la realidad nos hace ver que o no existen tales individuos o están demasiado amarrados por el resto mayoritario de los inconscientes extremistas, de quienes quieren imponerse a sangre y fuego y no les importa lo que le ocurra a la nación. ¿Cómo es posible, que luego de tener la experiencia fracasada en Táchira con el famoso “chip” de control de la venta de gasolina, vuelvan a insistir en un método similar pero ahora en todo el país con el carnet de la patria? Hay que ser imbécil o simplemente ser malévolo y odiar a los venezolanos para repetir un error gravísimo.

Además, plantear que sólo quienes tengan dicho carnet y enlacen su automóvil al mismo tendrán una gasolina subsidiada, mientras quienes no lo hagan pagarán precios mucho más elevados, implica dos situaciones absurdas que significan la presencia de un “apartheid” generado por el Gobierno venezolano. Primero, porque el subsidio no lo van a recibir quienes tienen menores ingresos, quienes son más vulnerables, ni quienes trabajan con su auto y viven de ese trabajo, ni tampoco quienes se desplazan en funciones vitales para toda comunidad: trabajadores de la salud, maestros y profesores, funcionarios públicos en labores vitales para el Estado. No. Nada de eso. El subsidio es para quienes tengan el carnet de la patria, que el gobierno supone son sus votantes y su apoyo político. Lo ya dicho. Son el equivalente a los blancos explotadores sudafricanos, que tendrán todas las prebendas mientras el resto de los venezolanos serán discriminados.

En segundo lugar, tener dos precios de la gasolina generará corrupción inmediata, como ellos saben la generó CADIVI y todos los otros sistemas que mantenían dos o más precios del dólar. ¿No han terminado de vivir la tragedia de los cambios diferenciales del dólar, que entiendo van a corregir de ahora en adelante, y ya entran en otro sistema de precios diferenciales? ¿Es que no han vivido la corrupción con las cajas CLAP, precisamente por las diferencias de precios ente sus productos y sus similares en el mercado? ¿Es esto algo nuevo para el gobierno? Es inentendible que alguien con dos dedos de frente asuma una conducta de este tipo y nada menos que con la gasolina. Veremos a los “pimpineros” en Caracas y en las grandes ciudades comprando gasolina subsidiada y vendiéndola a quienes no tienen subsidio, con todo lo que esta actividad significa: gasolina adulterada, depósitos ilegales de combustibles sin ninguna seguridad, entre otros. Pero, es que adicionalmente, no se reducirá entonces el contrabando de extracción.

¿Mejorará la imagen internacional del gobierno? No. ¿Mejorará su apoyo interno? No. ¿Resolverán algún problema? Tampoco. ¿Esos que obligue a tener el carnet de la patria, serán sus futuros nuevos votantes? No. Nunca. Mis 58 años en la política terminaron por convencerme, que la inmensa mayoría de quienes la ejercen están motivados sólo por tener el poder, es más, por detentarlo, y no por trabajar en mejorar las condiciones de vida de sus pueblos. Las mejoras que evidentemente se han producido a lo largo del tiempo, incluso en Venezuela, son causadas principalmente por la necesidad de hacer algunas cosas en favor de la gente, si se quiere mantener el poder. Pero esa posibilidad en la actualidad en Venezuela está negada porque la destrucción ha sido muy grande, la ignorancia y el sectarismo también y no hay forma de obtener recursos en divisas frescos y mucho menos con medidas como las señaladas.

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Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Luis vivas opinion
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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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