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¡Almuerzo nutritivo y bajo en calorías! Croquetas de espinacas

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croquetas de espinacas
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Las espinacas son una fuente maravillosa de vitamina E y vitaminas del complejo B, su preparación es fácil y rápida. Las croquetas de espinacas, son una excelente opción.

Su versatilidad a la hora de prepararse es amplia; económica y son bajas en calorías.

Por estas razones las recetas con espinacas resultan siempre deliciosas y nutritivas; además su presentación puede resultar toda una experiencia creativa.



Esta receta es sencillita y deliciosa, puede presentarse como entrada ó como un acompañamiento ligero.

Este plato se trata de unas croquetas bañadas en una ligera crema de leche; y con triángulos de pan cuadrado tostados.

Para seis personas

Ingredientes de croquetas de espinacas

  • 1 Kg. de espinacas
  • 3 huevos
  • 2 cdas de harina de trigo
  • 90 gr. de mantequilla
  • aceite para freír
  • ¼ de lt de crema de leche
  • sal y pimienta al gusto
  • 4 rebanadas de pan cuadrado

Preparación

Lave bien las espinacas en agua abundante. Sumergirlas en una olla con agua caliente con sal; y a partir de que hierva cuente 5 minutos, retire entonces las espinacas, escurralas bien y córtelas finamente.

Reserve. Aparte derrita la mantequilla en una sartén amplia y añada las espinacas salseándolas ligeramente; añada la harina y sofría unos dos minutos, agregue leche y cocinar unos dos minutos más mezclando todo bien.

Bata los huevos muy bien y proceda a incorporarlos lentamente a la mezcla anterior, salpimiente y cocine a fuego lento. Deje enfriar.

Para hacer las croquetas, tome cucharadas soperas de espinacas y páselas por una sartén enharinada dándoles forma; calentar tres cucharadas de aceite con 20 gr. de mantequilla, fría las croquetas dorándolas bien.

Corte el pan en pequeños triángulos y fría en el resto de la mantequilla.

Disponga las croquetas en una fuente y cubra con crema de leche caliente; decore con el pan frito y sirva el resto de crema en una salsera.

ACN/Vezuela Tuya

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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