Opinión
Alianza de Zapatero con dictadores en América Latina rechazan españoles
Alianza de Zapatero con dictadores en América rechazan españoles: Por Coromoto Álvarez.- Los españoles en su inmensa mayoría rechazan las alianzas del expresidente Rodríguez Zapatero con las dictaduras en América Latina.
La cercanía del exmandatario socialista con los tiranos iberoamericanos encabezados por los hermanos Fidel y Raúl Castro en Cuba, según encuestas privilegiadas, no es aceptable para el pluripartidismo y la masa independiente de España.
El País y otras publicaciones de la península ibérica y del archipiélago canario se hacen eco de las críticas desglosadas por sus analistas durante los últimos días, a propósito del zapatero que José Luís Rodríguez pretendió dar sin barajo en una partida de dominó para ahorcarle el doble seis a los factores de la oposición venezolana en el monólogo montado con los agentes de Maduro en República Dominicana, con el fin de adelantar por vía inconstitucional las elecciones presidenciales convocadas por la llamada ¨asamblea nacional constituyente¨, escrita en minúsculas dado el sesgo de ilegitimidad que denuncian la comunidad internacional y la Mesa de la Unidad Democrática en Venezuela.
El retintín del andariego andaluz cobraba fuerza en las filas del oficialismo que ambiciona perpetuarse en el poder con el cabeza de lista que reemplazó a Hugo Chávez en la heredada primera magistratura, al estilo de la dinastía de otras latitudes, entre ellas la que impera en Corea del Norte que amenaza con sus bombas nucleares, no solamente a Estados Unidos de Norteamérica, la cual con un verdugo al frente de sus ejecutorias, luce como aliado del régimen de Caracas, a la par del médico asesino que manda en Siria, de acuerdo con la interpretación del director de un tabloide que hace muchos años dejó de ser el diario del pueblo para cultivar la disciplina apologética que cosechan sus amos.
Colaboradores consuetudinarios que nutren nuestras estafetas persisten sin cruzar el charco en el imperativo de abrir un debate a nivel internacional para descubrir el mal paso que dio Zapatero en el Nuevo Mundo.
Mientras se propagaba el hambre y la miseria entre los venezolanos que comen basura, secuelas de una economía estatizada que arrebató a los pobres las posibilidades de mejorar su calidad de vida y a la población y su dirigencia la supervivencia que garantiza la Constitución Nacional, el expresidente Felipe González, militante de la misma tolda de su paisano que se parece al actor cómico Míster Bean con el sarcasmo en su fingida sonrisa, denunciaba que el lenguaje soez de los discípulos de la sucesión castrista, de José Stalin y de Adolfo Hitler, sin menoscabo del léxico de otros déspotas, apenas serviría para ocultar el rostro de la persecución y del fusilamiento en manos del terrorismo musulmán y la guerrilla colombiana por estas tierras.
La epidemia de la tiranía que amenaza con expandirse desde el sur del Río Grande hasta La Patagonia comenzó a tener cura en Argentina, Brasil, Ecuador y Perú con medicinas oportunamente acertadas con el convencimiento popular.
Por lo pronto se observa la merma del PSOE mientras Zapatero continúe sus andanzas perversas.
No deje de leer: CIDH exhorta al Gobierno de Maduro retomar el orden democrático
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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