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Librería El Buscón celebró los 62 años del Banco del Libro

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62 años Banco del Libro
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Los espacios del Trasnocho Cultural sirvieron de recinto para la celebración de los 62 años del Banco del Libro organizada por Katyna Henríquez, gerente de la Librería El Buscón.

Este evento tuvo lugar en los espacios de la Sala TAC y abrió las compuertas para un diálogo sobre el Banco del Libro.

Institución que ha recorrido un largo camino validando las posibilidades inmensas de elaboración personal y social que tiene la lectura.

El evento se inició con palabras de Katyna Henríquez y José Pisano, director del Centro Cultural Trasnocho, quienes felicitaron a María Beatriz Medina y a Olga González, presidenta y directora de Proyectos del banco del Libro por tan invalorable labor al frente de la institución.

Continuó la celebración con una amena conversación moderada por Sashenka García y en la que se contó con la participación de Carlos Dini, director Ejecutivo del Dividendo Voluntario para la Comunidad.

62 años Banco del Libro

También fueron proyectados dos vídeos que mostraron parte de esa aventura bancolibrera en una mezcla de testimonios y acciones directas del trabajo de campo.

El primero de los videos fue realizado por José Urriola y, el segundo recoge momentos estelares por parte de la Televisión Sueca cuando el Banco recibió el premio Astrid Lindgren Memorial.

Nota de prensa

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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