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Vicios de la fiscal prófuga (II)

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Vicios de la fiscal prófuga (II): Por José Luis Centeno S.- Los allanamientos efectuados, tras la declaratoria del TSJ en el exilio de haber méritos para enjuiciar a Nicolás Maduro, tuvieron efecto en la solicitante del Antejuicio, por estar en riesgo de incautación valiosas propiedades suyas que albergarían cuantiosas fortunas. No presentar el acto conclusivo en el lapso previsto, expresa que la intencionalidad de la proponente se quedó en sus estados mentales, de donde no debió sacarla, al hacerlo, la ética o la filosofía moral nos coloca ante un errático comportamiento, contrario a la supuesta autoridad moral por la cual tendría que ser aceptada y respetada como adalid de la justicia.

El patrimonio mal habido que procuran conservar en complicidad de parientes de dudosa reputación, descarta un sentido de la moral en Luisa Ortega y Germán Ferrer. María Alejandra Pérez González, esposa de Rubén Darío Ortega Suárez, destaca entre sus testaferros, sobre ella pesan graves señalamientos: “Socia protegida del manto Ferrer-Ortega”, dada a oscuras negociaciones; “cabecilla de los fiscales mafiosos” del “cartel de extorsión” y “Encubridora” o “inquisidora” en casos políticos, los expedientes del asesinato de Danilo Anderson y de PDVAL quedaron en sus manos, sin hacer alarde de la ferocidad mostrada, por ejemplo, en el trámite para la extradición del general Néstor González González.

Ese es el background de María Alejandra, fingida dueña de otra suntuosa casa que Luisa y Germán compraron hace dos años en La Boyera, ubicada en la Calle 17 de esa urbanización de Caracas, cerca del Polideportivo, no se le distingue nombre ni número, la tiene como domicilio principal el matrimonio Ortega Pérez, titular también de una acción en el exclusivo Golf Club Valle Arriba, comprada hace un año, en el expediente respectivo llevado por el club está todo lo referente a la acción y al palacete donde viven, ahí una visitadora social los entrevistó, cumpliendo uno de los requisitos de admisión al club, donde su presencia es causa de malestar por cuanto es vista como fruto de la corrupción.

Para adquirir ese inmueble, el empresario Fernando Frayz Trapote, sujeto de acción penal a cargo de María Alejandra, personalmente le dio a ella parte del dinero en Caracas y el resto en España, a través de Story, C.A., empresa de maletín “relacionada con otro familiar del círculo íntimo de Ortega Díaz, Julio Ernesto Durán Malaver”, Director de la Comisión Ministerial de Proyectos Especiales y Director General de la Oficina de Tecnologías de Información del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz.

En este contexto, ver a Germán Ferrer en conversaciones con autoridades de EEUU para salvar el pellejo, siendo el encargado de una red que protegía la corrupción en Venezuela, encontrarlo hoy día difundiendo arengas revolucionarias en nombre del “Colectivo Resistencia y Rebelión” y agitando la nacionalidad Colombiana de Maduro, mientras tiende puentes y afloja dinero para que no sigan allanando e incautando sus invalorables propiedades, afianza el convencimiento de que los males actuales en Venezuela fueron causados por esa manera de proceder interesado, lo cual explica la inacción de su esposa en relación con el Antejuicio, luego de crear falsas expectativas en torno a ese procedimiento.

Preguntarme, ¿dónde está la autoridad moral de Luisa Ortega Díaz, de Germán Ferrer, para venderse como salvadores? No es un capricho. Es una cuestión de realidades, las que permitieron a la OEA determinar la comisión de 7 crímenes de lesa humanidad en Venezuela, siendo Luisa cadena de mando del régimen acusado, así como las reseñadas en el expediente que la abogada Tamara Suju lleva ante la misma instancia penal internacional a la que remitieron el Informe OEA. Siendo loable el esfuerzo de Luis Almagro, que no debe olvidar incluir entre los responsables a Ortega Díaz, hablamos de crímenes de lesa humanidad, que tienen alcance internacional y exigen un castigo para no restarle efectividad a la ley.

Es claro, Maduro, sólo, no pudo cometer esos crímenes, necesitó, obligatoria y principalmente, la complicidad de la titular de la acción penal en Venezuela, de otra manera, es inconcebible la actuación impune de los 11 posibles responsables señalados por la OEA; en consecuencia, presentarse como paladines de la justicia y la libertad, decir que no sirvieron al régimen sino al país, es una insolencia reveladora de la falta de sinceridad en la creación de atenuantes, de lo contrario, Ortega Díaz hubiese acusado a Nicolás Maduro, como correspondía en el marco del Antejuicio.

Luisa y Germán, muestran la más asquerosa manera de protegerse de la justicia al procurar salvar su responsabilidad y su indebido peculio, omitiendo la obligación de reparar el daño que causaron, desde esa perspectiva, hechos de corrupción los descalifican como nuestros salvadores (sin obviar el “inconstitucional nombramiento” de LOD, demostrado en un agudo análisis del coronel y abogado Ángel Alberto Bellorín), en virtud de la cantidad de bienes que consiguieron aprovechándose del cargo, los cuales prefieren conservar dándole oxígeno a Maduro truncando el procedimiento de Antejuicio.

Al estar cónsonos con el régimen, al cual dicen adversar, particularmente Luisa Ortega, reafirma cómo violentó a más no poder derechos y garantías constitucionales cayendo en crímenes de lesa humanidad. En ese sentido, sólo pido un acto de justicia para quienes ella les violó los derechos humanos, sus víctimas en número elevado, al respecto coincido con Iván Duque que, una vez electo Presidente de Colombia, manifestó no oponerse al proceso de paz, eso sí, exigió castigo para quienes hayan incurrido en delitos de lesa humanidad. Empeño descrito en palabras de Alberto Barrera Tyzska, “Hacer patria es: recordar lo que duele”.

José Luis Centeno S. (@jolcesal) – jolcesal@hotmail.com  –  @jolcesal

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El gran fraude

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El Gran Fraude: Por José Luis Centeno S.- ¡El 28!, de diciembre. ¿Día de los inocentes? Esa es la premisa de una insolente, “vernos la cara de pendejos”, para vendernos un fraude como fundamento de la recuperación del Estado de Derecho en Venezuela, siendo ella la líder, cuando avaló por más de cinco años toda la vagabundería hecha mientras ocultaba que Chávez murió ese día. Ella sabía las consecuencias y convalidó esa gran ilegalidad, ahora viene a echarles el muerto a los demás, un gran fraude en contra del pueblo venezolano, y eso hay que castigarlo. Yo, al igual que muchos, “me niego a que me metan gato por liebre”.

Lo que no entiendo es quién asesora a Luisa Ortega Díaz de Ferrer, ella cree que con cinismo va a tapar el sol con un dedo. Su razonamiento es pueril, “como estoy diciendo la verdad, me van a perdonar”. No tenemos nada que probar, al menos yo no tengo nada que probar, a confesión de parte relevo de prueba, y ella está confesando que no sólo avaló sino que está incursa en todos los delitos cometidos después de la muerte de Chávez. ¡Delitos de lesa humanidad! Si pretende que la perdonen, eso significaría que todos en el régimen seguirán cometiendo delito al saber que los van a perdonar.

Lo que yo no dudo es que Luisa Ortega está diciendo una gran verdad, que Chávez sí murió el 28 de diciembre de 2012, está reconociendo que cometió delito, está admitiendo que en su condición de Fiscal General estaba obligada a denunciar el caso, de abrirles procedimiento a todos ellos. ¿Sí o no? Ahora quiere echarle la culpa a Diosdado, y no es mi intención quitarle responsabilidad a este último, sino resaltar que actuaron en complicidad y ahora procuran salvar responsabilidades echándose la culpa unos a otros. Tapar lo obvio con una jugada, presentándose como la salvadora, eludiendo que ella es la principal responsable del fraude.

Desde ese 28, cuando convinieron que un muerto siguiera mandando en el país, la comisión de delitos ha sido recurrente, invistiendo funcionarios, contrayendo compromisos internacionales, haciendo elecciones, dictando políticas económicas, para eso inventaron la firma electrónica, ¡dialogando!, persiguiendo y encarcelando por motivos políticos.

Todos en el alto gobierno se asociaron para cometer fraude y ella avaló ese concierto que sirvió igualmente para empeorar atropellos a María Lourdes Afiuni, Leopoldo López, Kamel Salame, Lorent Saleh, Antonio Ledezma, Joshua Holt y cientos de presos políticos, víctimas de graves violaciones de derechos humanos que se cometieron cuando ella ocultó que Chávez había muerto.

Aceptar la confesión de esta señora como una reivindicación, es revalidar que impunemente se cometa delito en la administración pública, como hicieron y hacen en la Fiscalía, CNE, alto mando militar, Defensoría del Pueblo, Contraloría, en suma, en todos los poderes públicos, porque todos estuvieron en el velorio, todos sabían que protagonizaban un fraude.

Habría que admitir también, en un eventual enjuiciamiento de Maduro, que él no era Fiscal, Juez, Magistrado, Defensor del Pueblo ni Ministro, menos carcelero ni policía; que ellos, designados en sus cargos para administrar justicia siendo garantes de la Constitución y las leyes, fueron los ejecutores de los crímenes de lesa humanidad que se le atribuyen. En esas condiciones, una acusación contra él se cae en cualquier corte. ¿Sí o no?

Gracias a esa complicidad, este pueblo está pasando hambre y necesidades, al igual que los venezolanos en el exilio, en virtud de ello, exijo al TSJ en el exterior que le abra un procedimiento, tanto a ella como a todos los que eran cadena de mando. Insto al @TSJ_Legitimo a que la procese, que la enjuicie, sin cometer errores, no puede ser que ellos convaliden lo que hizo Luisa Ortega Díaz siendo emisivos ante los graves delitos en los que está incursa, infracciones que no se pueden aislar de ese gran fraude, pues ella estaba al frente del Ministerio Público.

Insisto, no necesitamos probar nada, ella está convicta y confesa. Si no lo hacen, quedaría libre de responsabilidad una cuerda de malhechores que en complicidad con ella pretenden callar la verdad y evadir la justicia.

jolcesal@hotmail.com  –  @jolcesal

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