Connect with us

Opinión

Venezuela busca un milagro

Publicado

on

milagro
Compartir
  • 14
    Shares

Venezuela busca un milagro: Por Delia Berastegui de Leon.- Con criterio/En el sentir del pueblo venezolano, en la creencia de los católicos, José Gregorio Hernández es un Santo, pero se requiere de un milagro verificado por la Comisión Médica de la Congregación para las Causas de los Santos, para que la Iglesia católica lo eleve a los altares y podamos venerar su imagen dentro de los templos.

Él es un modelo de vida cristiana muy cercano a nosotros, muy nuestro, un hombre contemporáneo nacido en Venezuela, que supo llevar una vida normal pero regida por los dictámenes que Jesús nuestro Dios nos dejó en la Biblia.  Era conocido como un profesor culto (hablaba español, francés, alemán, inglés, italiano, portugués,  dominaba el latín, era músico y filósofo, exigente y se caracterizaba por la puntualidad en el cumplimiento de sus deberes profesorales. Un verdadero hombre ejemplar, un venezolano como los muchos hombres y mujeres de recto proceder y honesto comportamiento que han nacido en esta bendita tierra aun cuando permanecen  anónimo para  la mayoría del pueblo son dignos de admiración en su comunidad y en su entorno familiar.

Como sabemos, la Santa Sede es muy estricta en cuanto a los pasos necesarios para la beatificación. El más importante, que fue la declaración de las Virtudes heroicas es decir, el reconocimiento de la santidad de vida del Dr. José Gregorio Hernández, ya se dio el 16 de enero de 1986. Pero aún falta uno fundamental que es el milagro verificado y reconocido como tal por la Santa Sede.

Para que una curación sea admitida como verdadero milagro, es absolutamente necesario que sea instantánea y total, no explicable desde el punto de vista médico. No basta una curación lenta y progresiva, ni incompleta o parcial. Tampoco una curación sorprendente cuando se han aplicado los oportunos tratamientos médicos, es necesario que el enfermo, de ser posible, y sus allegados hayan invocado expresamente la intercesión exclusiva del Dr. José Gregorio Hernández para obtener de Dios misericordioso la gracia de la sanación. Es decir, la gracia de la curación debe ser fruto de la oración comunitaria de una familia, de unos vecinos, de una comunidad religiosa. La oración individual es muy buena; sin embargo, para autenticar un milagro se requiere el testimonio de muchas personas, y eso se consigue con la oración comunitaria. No basta el testimonio de una sola persona.

A  150 años del natalicio del Siervo de Dios y a propósito de ello, hay que recordar que José Gregorio Hernández es un modelo perfecto de la unión entre la fe en Dios y la ciencia.

Murió de forma trágica, al golpearse la cabeza con el borde de la acera a consecuencia del impacto con un automóvil, en la esquina de Amadores, La Pastora,  Caracas. Sus restos reposan en la  Iglesia Parroquial de La candelaria ubicada en el centro de la ciudad de Caracas, después de estar por mucho tiempo en el Cementerio General del Sur, peregrinaciones constante de devotos de Venezuela, algunos países  latinoamericanos y del Caribe, llegan a Isnotú su pueblo natal a pagar promesas y pedir milagros.

Quiera Dios que el 2.018 sea el año de su beatificación y podamos venerar a nuestro José Gregorio Hernández en la Iglesia universal

ACN/deliaberasteguideleon@gmail.com

No deje de leer: Inflación de febrero cerró en 80% determinó la AN

Comentarios de Facebook

Opinión

Las turbas nicaraguenses y los colectivos chavistas

Publicado

on

Las turbas nicaraguenses - acn
Compartir
  • 4
    Shares

Las turbas nicaraguenses y los colectivos chavistas: Por Luis Velázquez Alvaray.- El dirigente político en la resistencia, Antonio Ledezma, ha señalado la necesidad de acentuar la lucha contra la dictadura no solo de Venezuela, sino también de Nicaragua, tiranos que mantienen azotados a sus pueblos, con la misma fórmula, cumpliendo directrices impartidas desde la Habana, isla colonizadora del siglo XXI. Hoy Ledezma resume esta catástrofe: “Los métodos para asesinar son los mismos en Venezuela y en Nicaragua. Son dos dictaduras tuteladas por Castristas. Matan a placer, sin recato, ni contemplación. Su fin es el mismo: controlar el poder por el poder mismo, sin reparar la tragedia en que hunden a sus pueblos”.

Temidos. Turbas y colectivos, Nicaragua y Venezuela. Motos de alta cilindrada, hechas en China, llenas de sangre inocente, conductores asaltantes, entrenados para matar. Regreso a la edad media: violencia e ignorancia. Así describen en los medios del mundo a estos asesinos que arrastran con todo: la vida, los celulares, las carteras de sus víctimas, sus computadoras personales.

Los ejércitos de ambos países los protegen. Mejor, son un solo cuerpo armado, que cometen las mismas fechorías: asesinan a mansalva.

Avanzan a plena luz del día. Son protegidos por las fuerzas gubernamentales. Es un bandidaje que dispara a sus anchas.

Las turbas y los colectivos andan encapuchados, con cascos. No piensan para agredir. Gritan vulgaridades, drogados, su límite es la muerte.

En toda protesta pública permanecen al acecho. Los uniformados los cuidan y les señalan cuando actuar.

Son pandillas más fuertes que las conocidas de algunos países, ya que cuentan con el apoyo del Estado: dinero, impunidad, dueños de la “patria”.

Rodilla en tierra, fusil en mano. Pánico a su llegada. Viven entre Caracas y Managua, según las necesidades. Un cubano dirige a los encapuchados de las tres nacionalidades. También se les llama milicia nacional, Bolivariana o Sandinista

Maduro y Ortega, en sus alocuciones públicas, les hablan con códigos e interpretaciones que solo ellos manejan: “candelita que se prenda, candelita que hay que apagar”. Lenguaje delincuencial. Los Presidentes son dos colectivos más, dos integrantes de las turbas.

El alto mando está en la isla. Tienen un jefe inmediato: en Nicaragua se llama Pedro Orozco. En Venezuela Freddy Bernal. Andan camuflados, rodeados, en oportunidades se desprenden de su indumentaria para que la gente sepa que mandan, que dan ordenes, como aquella en el Táchira contra un conocido ganadero: “denle un tiro en la frente, yo voy camino al 23 de enero”.

No deje de leer: “El cuento chino es que China no es un imperio” dice José Pulido

Comentarios de Facebook
Seguir Leyendo

Facebook

Carabobo

Sucesos

Lo más leído