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Un pequeño arreglo de rosas cuesta la mitad del salario mínimo

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La crisis económica en Venezuela incide en la celebración del día de las madres. Vendedores han tenido que modificar y diversificar sus productos para ofrecer arreglos más económicos, sin embargo, el más sencillo y el que menos cuesta, vale la mitad del salario mínimo.

Liber Rojas, trabajador desde hace más de 15 años en la urbanización La Granja en Naguanagua, ha visto cómo a través de los años se disminuye la cantidad de pedidos, hace cuatro años llegaban varios camiones con cientos de rosas, antes había hasta 17 trabajadores, hoy, son sólo cuatro personas las que se necesitan para preparar todos los arreglos para este día.

“Un día como hoy estaba la gente abarrotada comprando, haciendo cola para poder pagar, cola para llevarse los arreglos (…) no tenía un toldo sino cinco toldos puestos y hoy un toldo y dos mesitas. Antes hacíamos como 300 arreglos y ahora hacemos como 50, 60”, explicó Liber.

Precisó que las opciones varían desde 20 mil bolívares soberanos, 40, 50, 60, 150, “y así sucesivamente van subiendo según lo que tenga el cliente”.

La señora Indira Cañas, consultada para este trabajo, destacó que la prioridad en su familia con respecto a los recursos económicos es para comprar comida, dijo que este día de las madres saldría a un centro comercial solo a ver, “el presupuesto se ha acortado debido a la situación del país, no tenemos nada actualmente planeado, vamos a salir a los centros comerciales a ver porque ahorita eso es lo que se tiene, antes le compraba un obsequio a mi mamá o un arreglo floral y se le regalaba pero ahora todo ha cambiado”.

Liber y su equipo crearon flores con otros materiales para aquellos que tuviesen el presupuesto más ajustado y así puedieran darle algo a sus madres en este día.

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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