Hombre & Mujer
El demócrata de la música, maestro José Antonio Abreu
Un sábado de Semana Santa, llegó la noticia del fallecimiento de José Antonio Abreu; músico y fundador del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Ese día, el mundo de la cultura, tanto dentro del país como fuera de él; se unió para reconocer la labor de este venezolano universal; que sacó la música académica de los museos y la llevó a niños y jóvenes de diferentes estratos sociales.
El 24 de marzo de 2018, además de un día triste para quienes se formaron bajo su tutela; fue propicio para entender el alcance del propósito de vida del maestro Abreu; democratizar la música. De ello, dio fe, por ejemplo, Sir Simon Rattle, actual director musical de la Orquesta Sinfónica de Londres; «el maestro Abreu dedicó su vida a cambiar la vida de generaciones de jóvenes a través de la música y del Sistema. Gracias a su influencia, más y más gente joven de todo el mundo puede beneficiarse del poder de la música; para llegar a todos y lograr un cambio. Trabajar con estos jóvenes músicos; es un privilegio, un gran placer y le hace a uno poner los pies sobre la tierra».
Ciertamente, el ideario del también economista, político y gerente cultural, estuvo marcado por una creencia inalterable; el poder transformador de la música, a la que dedicó su vida desde la composición, la ejecución del piano; el clavecín o el órgano, la dirección y la docencia. Para Abreu, el Sistema siempre fue «un proyecto social porque aspira a aplicar la música al desarrollo del hombre; y nacional porque aspira a que todo el país participe de él».

El maestro recibió reconocimientos por parte de sus estudiantes. Foto: Fundamusical.
Quería ser músico y en músico se convirtió
En 1951, una joven pianista argentina se presentó en Barquisimeto. A esa función, asistió con su padre un niño de once años que, conmovido hasta el alma por lo que vio; sintió y vivió en ese concierto, decidió que quería ser músico; y en músico se convirtió. En 2006, esa misma pianista, ya con ochenta y un años, regresó a Venezuela a dar un concierto memorable. Allí, estaba para recibirla y presentarla al público; el niño a quien la magia de su prodigio convirtió en músico. Ella, Pía Sebastiani y él, José Antonio Abreu.
Aquel niño, inició sus clases de piano de la mano de una excelente maestra llamada Doralisa de Medina; ella era intuitiva, gran pianista, discípula de extraordinarias maestras francesas; quien enseñaba sin poner trabas académicas artificiales, de manera que el niño avanzaba a su propio ritmo y por eso tenía muchos alumnos.

Quería ser músico y así fue, incluso logró ser más que eso. Foto: El Universal.
«Tocar y luchar»
En el momento en que nace la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, el 12 de febrero de 1975, el lema fue “Tocar y Luchar”; éstos son dos verbos que sugieren combatividad. Sobre ello, el maestro comentó, que desde el principio, cuando se suscitan las primeras resistencias; “entendemos que no podemos sólo tocar, que no podíamos abandonar el sentido de lucha que aquello implicaba. ¿Con qué objeto?, probar ante las fuerzas contrarias que nos asistía la razón. Había que vencer obstáculos”.
Enfatizó, que tuvieron que luchar mucho durante los años iniciales para a dar conocer en todos sus aspectos; esa reforma de educación musical que desemboca en el proyecto de El Sistema. Seguidamente, dar a conocer las bondades, “no sólo artísticas sino las sociales y las comunitarias”; además, evidenciar la necesidad de que los organismos del Estado, las empresas públicas y privadas apoyaran de manera permanente y estable; a fin de que se construyera un programa sustentable.
http://https://www.youtube.com/watch?v=08HidJ6O5C8&feature=youtu.be
¿Puede esperar media hora más?
Los inicios fueron duros, a pesar de la aprobación del proyecto, los fondos para lo que Abreu quería hacer no eran suficientes. Nadie podía imaginarse. la magnitud de lo que José Antonio Abreu había concebido. Solo él lo imaginaba, con el empuje, el tesón y el convencimiento que tienen los grandes hombres.
Ahí empezó su cruzada de pedir para sus orquestas, con la paciencia y la mística de un santo; haciendo horas y horas de antesala, muchas veces a funcionarios mediocres y a empresarios engreídos. «¿Puede esperar media hora más?, le decían; «espero todo lo que tenga que esperar?, respondía. Esa media hora, se convertía en uno, dos, tres, cuatro horas… A veces más.
Abreu, siempre llevaba un libro que leer o una partitura que estudiar, mientras le seguían preguntando «¿puede volver mañana?» y él firmemente respondía, «no, yo espero». Con la misma pasión, buscaba que le regalaran un violín que cien, porque sabía que ese instrumento, más que un instrumento musical, era la herramienta para cambiar la vida de un niño y su familia.
Porque un niño expuesto al método, la disciplina y el orden de una orquesta; sería exitoso en todo lo que se propusiera hacer en su vida. Ya varias generaciones, son testimonios viviente de esta realidad.

En sus inicios, El Sistema, tenía recursos pero no los suficientes para todo lo que Abreu pensaba hacer. Foto: Fundamusical.
Su legado
Sus hermanos se quejaban de su terquedad, sobre todo en lo que tocaba su salud; pues siempre piso todos su deberes por delante de él. Pero para lograr crear una obra, como el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, hay que ser empecinadamente terco.
Las personas que lo conocieron, aseguran que su capacidad de trabajo era infinita. No tenía horarios, ni descanso; dio todo por lo que creía, por lo que soñaba, por lo que amaba. Su obra, su maravillosa obra, estaba signada por el amor, por eso, ha sido tan exitosa. En relación a ese trabajo, Davis France, Sistema Felow de 2012, comentó; «aprendí en Venezuela, que no hay carencia personal que no pueda ser llenada con la entrega total de uno mismo a los demás».
El escritor estadounidense, William Arthur Ward, expresó que «el maestro mediocre, dice. El buena mestro, explica. El maestro superior, demuestra y el maestro grande, inspira». Inspirador y admirado Maestro Abreu, querido maestro, usted mismo lo dijo; «no hay nada más sublime en la vida que dar». Por eso, a lo largo de los siglos, cada vez que un niño o un joven venezolano; tome un instrumento musical en su manos, hará sonar su obra de amor. Cada nota musitará, «gracias Maestro, infinitas gracias por todo lo que hemos recibido».
Además de composito, pianista, clavecinista y organista, se graduó como Economista Summa Cum Laude y; recibió Doctorados Honoris Causa en Economía, Mpusica, Educación y Medicina de diversas universidades en el mundo. Es considera uno de los íconos culturales y musicales de Venezuela.

Obtuvo varios Doctorados Honoris Causa, otorgado por universidades del mundo. Foto: Fundamusical.
ACN/Fundamusical/El Universal/Foto: EU/FM
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Hombre & Mujer
El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab
La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.
Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.
Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida
El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.
En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.
La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo
Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.
«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»
La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.
En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.
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