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Ni la robotica ha podido contra el coronavirus
El teorema de Bayes triunfa en la robótica, siglos después de su formulación. El teólogo ha resucitado, y con qué vigor. Muchas de las herramientas matemáticas que utilizamos para caracterizar la propagación del coronavirus covid-19, o de cualquier otro agente infeccioso, se basan en la inferencia bayesiana, como también lo hacen las técnicas de comparación de secuencias de ADN con que se analizan a diario los genomas de cualquier ser vivo.
La magnitud de la epidemia sigue oculta. Científicos chinos desvelan la puerta de entrada del coronavirus a las células humanas. Los números dicen, en comparación, que el coronavirus es peor que la gripe.
Un teólogo con clase
El teorema de Bayes triunfa en la robótica, siglos después de su formulación y ayuda en la campaña de laboratorios contra el covid 19.
Un robot hace una demostración, durante la celebración del «European Robotics Forum», en el Palacio de Ferias y de Congreso de Málaga.JORGE ZAPATA / EFE
Thomas Bayes (1702-1761) sólo publicó dos libros en vida; pero sus meros títulos le retratan de dos fogonazos. El primero se llamaba Benevolencia divina, o un intento de probar que el principal fin de las divinas providencia y gobernanza es la felicidad de sus criaturas.
Supongo que Bayes no habría escrito esa obra de literatura fantástica; de haber vivido en el siglo XX; comprobando así el verdadero alcance de la providencia divina en dos guerras mundiales; un holocausto y dos bombardeos nucleares sobre la población civil. Incluso en un lenguaje moderno, sustituyendo a Dios por Darwin, el título del libro seguiría sin funcionar, porque tampoco el objetivo de la evolución es dotar de felicidad a sus criaturas. También las dota de hambre, sufrimiento y penalidad. Pero Bayes era un teólogo, y por tanto su trabajo era explorar el mundo de lo inexistente.
Su otro libro se llamaba “Una introducción a la doctrina de las derivadas”; y una defensa de los matemáticos contra las objeciones del autor de ‘El analista’. Este era un tema mucho más espinoso para un teólogo; porque el autor de El analista era nada menos que el obispo George Berkley; un influyente filósofo irlandés de la época.
En el analista, el obispo criticaba los fundamentos de los cálculos (derivados, integrales); desarrollados por Newton para entender el mundo físico. Bayes salió en defensa de Newton en su libro, aunque no se atrevió a publicarlo con su nombre. El obispo debía pesar mucho sobre los hombros del teólogo. El caso es que Bayes también era un matemático, otro gremio dedicado a explorar lo inexistente; si bien de forma mucho más racional, creativa y fructífera. Son las paradojas de la mente humana.
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Legado del teólogo y matemático inglés para la posteridad
Tras la muerte de Bayes en 1761, sin embargo, los allegados que revisaron los papeles acumulados en su casa de Tunbridge Wells, condado de Kent, descubrieron el verdadero legado que el teólogo y matemático inglés dejó a la posteridad. Hoy lo llamamos teorema de Bayes –y a sus extensiones, inferencia bayesiana— y consiste en una técnica estadística rompedora, que va revisando sus predicciones a medida que le llegan nuevos datos sobre el mundo. Parecía tan herético en su tiempo que, como es obvio, ni se atrevió a darlo a la imprenta. En el siglo XIX, el lógico británico George Boole criticó la estadística bayesiana por “subjetiva” y envió la estadística por senderos alternativos que siguen siendo los dominantes.
Muchas de las herramientas matemáticas que utilizamos para caracterizar la propagación del coronavirus covid-19, o de cualquier otro agente infeccioso, se basan en la inferencia bayesiana.
El teólogo ha resucitado con vigor
Pero el teólogo ha resucitado, y con qué vigor. Muchas de las herramientas matemáticas que utilizamos para caracterizar la propagación del coronavirus covid-19, o de cualquier otro agente infeccioso, se basan en la inferencia bayesiana, como también lo hacen las técnicas de comparación de secuencias de ADN con que se analizan a diario los genomas de cualquier ser vivo. Un método que va corrigiendo sus predicciones según le llegan nuevos datos parece óptimo para analizar la evolución de los genes y las especies, y los resultados no hacen más que demostrar su validez día tras día. Lee en Materia cómo una de las cuestiones más apremiantes de la tecnología, garantizar que los robots y los coches autónomos sean seguros, se basa en el teorema que Bayes no se atrevió a publicar en vida. Eso daría que pensar a un teólogo, ¿no creen?
ACN/El Páis/Javier Sampedro/The Trust Project
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La utilidad real de los microcréditos frente a la cuesta de la vuelta al colegio
Cuando julio empieza a acabarse miles de familias venezolanas en España sienten la misma presión: uniformes, zapatos, útiles, mensualidades. En 2026 esa cuesta se ha vuelto todavía más empinada.
Qué está pasando este año con los gastos escolares
El costo de una lista escolar completa sigue subiendo por encima de los ingresos promedio de buena parte de las familias. Entre uniformes, calzado, mochilas y material didáctico, muchos padres terminan necesitando una suma que no tienen disponible de una sola vez. Ahí es donde entran los microcréditos: montos pequeños, plazos cortos y desembolsos rápidos, pensados justamente para necesidades puntuales como esta.
Cómo funcionan los microcréditos pensados para la vuelta al colegio
A diferencia de un préstamo bancario tradicional, el microcrédito no exige un historial extenso ni garantías complicadas. Muchas fintech y bancos comunales han diseñado productos específicos para este momento del año, con montos que van desde lo justo para un par de zapatos hasta lo necesario para cubrir toda la lista. El desembolso suele ser en cuestión de horas, y el pago se organiza en cuotas cortas, generalmente de cuatro a ocho semanas.
La utilidad depende del uso que se le dé
El problema aparece cuando se convierte en una costumbre, es decir, cuando cada temporada escolar termina resolviéndose a base de deuda porque el presupuesto familiar nunca logra recuperarse del año anterior. En ese escenario, la utilidad del microcrédito se diluye y el beneficio de corto plazo puede convertirse en una carga repetida.
Antes de solicitar uno, conviene hacer números
Lo más sano es comparar el costo total del microcrédito, incluyendo intereses y comisiones, contra el costo de esperar o de buscar alternativas como ropa de segunda mano en buen estado, compras compartidas entre familias o programas de donación de uniformes que varias alcaldías y fundaciones han impulsado este año. Si después de esa comparación el microcrédito sigue siendo la opción más razonable, entonces sí cumple su función.
Una herramienta, no una solución mágica
Los microcréditos pueden ser una utilidad real cuando se usan con cabeza fría, plazos claros y un propósito específico. Lo importante es que la familia mantenga el control de la deuda y no al revés.
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