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Reflexion sobre candidatura de Falcón

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La vulnerabilidad - acn
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Reflexión sobre candidatura de Falcón: Por Luis Fuenmayor Toro.- Hemos venido trabajando, desde por lo menos 2009, en abierta confrontación con la llamada polarización electoral venezolana. La consideramos una construcción sociopolítica en parte heredada del antiguo bipartidismo adeco copeyano, asumida como propósito por el Gobierno de Chávez, interesado en dividir al país en dos bloques: quienes lo apoyaban y quienes lo adversaban. Pero esto no lo hizo solo, para ser exitoso en esta materia, que lo fue, debió contar con el consenso de los partidos políticos derrotados en 1998 y sus herederos. Sólo así se pudo establecer un control social y político de la población, que llegó a considerar como únicas a las dos fuerzas mediáticamente enfrentadas. Y digo mediáticamente, en esta reflexión, porque los medios de comunicación alentaron esta situación artificialmente construida y porque, en la práctica, la llamada polarización no evitó los acuerdos nacionales y regionales entre el gobierno y aquella oposición, ni tampoco paralizó los negocios conjuntos para apropiarse de la renta petrolera.

La polarización, a través de su instrumento: la Ley Orgánica de Procesos Electorales, sirvió ampliamente al gobierno para mantener control de los organismos legales deliberantes del poder público, con mayorías calificadas que les permitían actuar con prescindencia de quienes se les opusieran.  Y siguiendo con mi reflexión, a esa oposición le permitió mantenerse en la escena política como la alternativa al gobierno, en espera de tiempos más propicios. La ignorancia e incapacidad gubernamentales, junto con el sectarismo y la corrupción, favorecieron la llegada de otros tiempos, a pesar de los graves errores de las políticas opositoras. Y todo ello se manifestó en diciembre de 2015, donde el mismo sistema electoral de carácter mayoritario, le permite a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) obtener todas las mayorías necesarias de la Asamblea Nacional, para decidir con prescindencia de los votos de la bancada gubernamental. Y eso se logra con sólo tener una diferencia en votos del 14 por ciento sobre la votación del Partido Socialista Unido de Venezuela.

A partir de ese momento, y acelerado por el engolosinamiento político de la MUD y su decisión de utilizar esas mayorías para desplazar del poder en forma inmediata a Nicolás Maduro, el gobierno asume la decisión de no participar en procesos electorales en los cuales no tenga cierta seguridad de triunfar. Mediante la utilización del poder del Estado, el gobierno elimina la mayoría absoluta opositora de la Asamblea Nacional desincorporando a los diputados de Amazonas, se opone a las leyes aprobadas por el Poder Legislativo con decisiones aviesas e ilegales del Tribunal Supremo, que las declara inconstitucionales; interfiere y termina difiriendo la realización del referendo revocatorio presidencial, inhabilita líderes políticos a través de la Contraloría General o con decisiones judiciales malintencionadas y fija las elecciones de gobernadores y alcaldes en fechas impropias, colocando además obstáculos para la existencia y actividad normal de los partidos políticos de oposición.

El Presidente ha podido ejercer, en esta forma arbitraria el poder del Estado, porque hasta ahora ha tenido el apoyo de los cuadros militares que controlan la FANB. El desarrollo de este contexto nacional permite e impulsa la aparición de la injerencia externa en nuestros asuntos, la cual es solicitada en mayor o menor grado por la MUD y sus sectores más radicales, estos últimos hoy separados de ella. El escenario actual incluye sanciones económicas y judiciales contra el país y contra una gran cantidad de funcionarios gubernamentales, el desconocimiento del resultado de las elecciones a realizarse en mayo y la posibilidad de una intervención militar por la vía del corredor humanitario. Es en esta situación que tres partidos lanzan la candidatura de Henri Falcón, reivindicando con esa decisión algo muy importante: la MUD y su mutante actual el Frente Amplio Venezuela Libre no son la única oposición existente en Venezuela, ni tienen ningún derecho ni gestión exitosa ninguna para asumirse con tal.

Otros grupos políticos también decidieron asumir el reto y lanzar candidatos presidenciales: la Unidad Política Popular 89 con Reinaldo Quijada y el Frente Amplio Nacional Bolivariano con el general® Francisco Visconti, quienes independientemente de tener mucho menores fuerzas que la alianza de Henri Falcón son bienvenidos en su decisión. Hay por lo tanto varias oposiciones en el país y, aunque este hecho le disguste a la oposición polarizada porque interfiere con sus planes hegemónicos, ésta es una nueva realidad que deben tener en cuenta. Es una victoria contra la polarización excluyente establecida durante la mayor parte de los últimos 19 años. Y ya por eso, la candidatura de Falcón resulta atractiva a quienes queremos que la pluralidad se pueda expresar en Venezuela.

Se entiende que la candidatura de Falcón deba extender sus brazos en busca de apoyos mayores a los actualmente obtenidos. Para ello debe actuar con gran amplitud y conversar con todo el mundo. Lo ideal sería un candidato único capaz de derrotar por paliza a Nicolás Maduro. Hay que buscar apoyos dentro de los inicialmente partidarios del Frente Amplio Venezuela Libre y también dentro de las filas chavecista, disidentes o no. Se trata de lograr un consenso mayor, desde el punto de vista cualitativo, que el que en un momento llegó a tener Capriles Radonski. Y eso no se puede lograr asumiendo el programa de la MUD, en el cual habrá propuestas que son de sentido común y habrá que asumirlas plenamente, pero en el que existen muchas carencias y algunas fidelidades ajenas al interés nacional, que deben ser subsanadas en forma temprana. Volveremos sobre esta materia.

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Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Luis vivas opinion
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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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