Economía
Precios se disparan a la velocidad del dólar paralelo en Venezuela
Desde comienzo de 2025, la gran mayoría de los venezolanos han visto cómo han aumentado los precios en bolívares de muchos rubros, a la par de un dólar en sus varias modalidades que dispara la inflación.
La inflación en Venezuela se aceleró en febrero de 2025, de acuerdo con un reporte publicado por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OFV), una entidad independiente que recopila los indicadores económicos del país en contraste con las cifras oficiales, que el Banco Central de Venezuela no publica desde hace varios meses.
La inflación mensual de febrero, según destaca el OFV, fue del 12,8%, mientras que el pasado enero fue de 7,9%, lo que implicó un repunte del 3,9% en los precios.
Aún no hay cifras de marzo, pero basta con salir a la calle, a algún mercado o centro comercial para palpar de primera mano lo que sí saben los consumidores venezolanos: los precios han subido con mucha celeridad y poco control de las autoridades.
“Los datos de inflación se corresponden con un aumento del precio promedio del dólar de 15% respecto al mes anterior, lo que denota que los precios están moviéndose al ritmo de la divisa estadounidense”, sostiene el OVF.
Algunos testimonios
María Chirino, de 76 años, vecina de la parroquia Candelaria, comentó para Efecto Cocuyo que sí ha notado una gran diferencia en los precios con respecto a diciembre.
«Todo ha subido, y no van ni cuatro meses de 2024; sobre todo la comida. Si hace uno o dos meses un kilo de queso amarillo lo encontrabas en 6 dólares, ahora ya va por 17 en algunos supermercados. Ni se diga las medicinas. Un remedio para el oído, que tengo que usar por lo que me queda de vida, antes se conseguía en 5 dólares y ya está en 10. Y los sueldos ni suben un poquito», dijo.
La misma apreciación sobre precios la tiene Roger Pernalete, quien recorría la mañana de este martes los pasillos del centro comercial Sambil La Candelaria, para ver precios. Dijo que la brecha cambiaria y la subida del dólar hizo que un teléfono celular que la semana pasada costaba 110 dólares, esta semana ya va por 135.
Alimentos, los que más suben de precios
Los alimentos son los rubros que más denotaron ese aumento que perciben los consumidores. Sobre todo, los que se venden en los comercios informales, pues los grandes supermercados se ven obligados a cobrar sus precios a tasa BCV.
«Ya esto es un abuso. Antes uno iba a los buhoneros porque vendían más barato. Ahora es mejor ir a los supermercados a comprar la comida. Hasta los gochos que venden las verduras cobran más», dijo por su parte Emilia Santoro, mientras se dirigía a un abasto «de chinos» en San Bernardino para comprar algo que llevar a la mesa.
Rubros con mayores aumentos
Mientras reina la incertidumbre por el recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela, la cotización del dólar rompió la semana pasada la barrera de los 100 bolívares en el mercado paralelo, que esta semana bajó notablemente hasta los 98 bolívares en promedio, aunque al cierre del miércoles volvió a superar esa cifra para llegar a 103,93 bolívares. La tasa oficial, en contraste, es de 69,5 bolívares por dólar.
Según el OVF los rubros que más aumentaron de precio en febrero fueron:
Esparcimiento: 21,2%
Equipamiento: 17,8%
Restaurantes y Hoteles: 17,9%
Vestido y Calzado: 17,1%
Alimentos: 13,3%
Las maromas del gobierno
Italo Atencio, presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (Ansa), informó sobre una reunión sostenida por este gremio con el gobierno de Nicolás Maduro para tratar el tema de la fuerte brecha cambiaria.
En entrevista para el Circuito Éxitos, Atencio dijo que el Ejecutivo propuso la asignación prioritaria de divisas para los sectores considerados claves, como los dedicados a la producción de alimentos, a fin de contrarrestar la presión en los precios de la comida.
«Hay que hacer una lista de esos sectores, compartirla con el Ejecutivo para que esos sectores tengan divisas a la tasa BCV y de esa manera solo los sectores suntuarios vayan a un mercado distinto, como pasa en todos los países del mundo», dijo.
A su juicio, esta estrategia podría ser parte una de una solución, pero aclaró que también es importante definir la estructura de costos en bolívares y dólares, el mecanismo de fijación de precios, así como «ver claramente cuáles son las obligaciones que vamos a tener en divisas y cuáles no».
Con información de ACN/EC/Efecto Cocuyo
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Economía
Terremotos cambian el panorama económico de Venezuela: entre inflación y estancamiento
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela. El doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio alteró las expectativas económicas que el país tenía para el cierre de 2026.
Antes de la emergencia, los pronósticos apuntaban a un año de mayor dinamismo, impulsado por el aumento de la producción petrolera, una mayor apertura de los mercados internacionales y la flexibilización parcial de algunas sanciones estadounidenses.
Pero el escenario cambió. Para Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la economía venezolana podría enfrentar ahora un período de estancamiento como consecuencia del esfuerzo financiero que exigirá la reconstrucción de las zonas afectadas.
“Probablemente en el año haya, en el mejor de los casos, un crecimiento cero del Producto Interno Bruto. Y en el peor, una caída que pudiera ser del dos o tres por ciento”, señala.
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela: Del crecimiento esperado al desafío de reconstruir
Las estimaciones sobre el impacto económico de los terremotos varían considerablemente.
La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) calculó que los daños podrían alcanzar los US$37.000 millones, una cifra equivalente a cerca de un tercio del Producto Interno Bruto venezolano.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, ubicó las pérdidas económicas en alrededor de US$6.700 millones, entre 6% y 7% del PIB.
Lahoud considera que esos cálculos podrían estar sobredimensionados y estima que el costo real de la reconstrucción estaría más cerca de los US$4.000 millones.
“La cifra que estima la ONU luce exagerada. Un cálculo más honesto estaría por ese orden, que sería lo que el gobierno necesitaría para reconstruir las localidades afectadas”, afirma.
A su juicio, aunque el estado La Guaira fue una de las regiones más golpeadas, su peso económico no justificaría una pérdida equivalente a varios puntos del PIB nacional.
El petróleo evita un golpe mayor
Uno de los elementos que podría limitar el impacto económico del desastre es que la infraestructura petrolera no sufrió daños estructurales significativos.
La industria petrolera continúa siendo el principal motor de generación de ingresos externos para Venezuela y, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción venezolana cerró junio en alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, sin cambios importantes frente al mes anterior.
Para Lahoud, esta situación permite que el país mantenga una fuente de ingresos mientras enfrenta la reconstrucción.
Sin embargo, advierte que el problema estará en la distribución de esos recursos: cuánto dinero podrá dirigirse a reparar viviendas, infraestructura y servicios sin afectar otros sectores de la economía.
La reconstrucción como oportunidad económica
Aunque el terremoto representa un golpe inmediato, el economista considera que la reconstrucción podría convertirse también en un factor de dinamización económica si se gestiona adecuadamente.
La reparación de viviendas, infraestructura pública y edificios privados podría impulsar sectores como construcción, materiales y servicios asociados.
Solo en La Guaira, una de las entidades más afectadas, al menos 158 edificios resultaron destruidos o severamente afectados. Según estimaciones de Anova Policy Research, sustituir o reconstruir esas estructuras podría requerir alrededor de US$2.370 millones.
Para Lahoud, la magnitud del desafío obliga a replantear el papel del Estado y abrir mayor espacio al sector privado.
“La mejor medida sería dejar la recuperación en manos de la empresa privada, para evitar que el gasto público siga aumentando”, sostiene.
El dilema del financiamiento
El economista considera que Venezuela necesitará recurrir a financiamiento internacional para afrontar la emergencia, aunque reconoce que la situación de la deuda externa limita esa posibilidad.
Actualmente, el país permanece en mora con buena parte de sus acreedores, lo que dificulta el acceso tradicional a los mercados financieros.
Lahoud estima que la deuda externa venezolana ronda los US$170.000 millones, incluyendo bonos, deuda flotante, compromisos con organismos multilaterales y otros pasivos.
Por ello, considera que cualquier plan de reconstrucción deberá ir acompañado de una estrategia para reorganizar las obligaciones financieras del país.
“La deuda no puede ser el primer problema que se atienda. Antes están los servicios públicos, la reconstrucción y la definición de una política económica”, concluye.
ACN/MAS/Finanzas Digital/El Ucabista
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