Economía
Petróleo venezolano se hunde a mínimos de dos años
Petróleo venezolano se hunde a mínimos de dos años. El crudo Merey, referencia de exportación petrolera venezolana, cerró noviembre de 2025 en 47,51 dólares por barril ($/b), su nivel más bajo en casi dos años.
La caída refleja no solo la volatilidad del mercado energético global, sino también las crecientes presiones que enfrenta Pdvsa en los mercados asiáticos, donde se ha visto obligada a ofrecer descuentos más profundos para mantener competitividad.
Los datos de la OPEP publicados en su más reciente informe muestran que el Merey inició 2025 en 66,86 dólares y se mantuvo en torno a los 60 durante el primer trimestre.
A partir de mayo, el precio comenzó a deteriorarse con fuerza, hasta caer a 48,56 dólares en octubre y 47,51 en noviembre. En comparación con 2024, cuando el barril se cotizaba en 59,58 dólares en noviembre, la caída interanual supera el 20%.
Petróleo venezolano se hunde a mínimos de dos años
Según Reuters, Pdvsa ha tenido que vender cargamentos de Merey con rebajas de hasta 15 dólares por barril por debajo del Brent, frente a los descuentos de entre 5 y 8 dólares aplicados a finales de 2024. La abundancia de crudo sancionado proveniente de Rusia e Irán en Asia ha intensificado la competencia, obligando a Venezuela a ajustar sus precios para no perder mercado.
Los operadores señalan además que los riesgos asociados al embarque en puertos venezolanos —en un Caribe con mayor presencia militar estadounidense— han elevado los costos de transporte y reducido el margen de negociación de la estatal.
La combinación de precios internacionales más bajos y descuentos adicionales en Asia erosiona los ingresos de exportación de Venezuela, en un contexto de restricciones financieras y necesidad de divisas. El desplome del Merey limita la capacidad del gobierno para sostener el gasto público y complica la estabilidad cambiaria, mientras el sector privado enfrenta mayor incertidumbre sobre el acceso a dólares para importaciones.
| Mes | 2024 (US$ / b) | 2025 (US$ / b) |
|---|---|---|
| Enero | 66,50 | 66,86 |
| Febrero | 67,27 | 64,96 |
| Marzo | 70,98 | 61,10 |
| Abril | 74,91 | 56,72 |
| Mayo | 70,55 | 51,73 |
| Junio | 69,23 | 56,86 |
| Julio | 67,61 | 58,14 |
| Agosto | 62,15 | 56,22 |
| Septiembre | 54,91 | 55,29 |
| Octubre | 58,30 | 48,56 |
| Noviembre | 59,58 | 47,51 |
| Diciembre | 61,13 | — |
| Fuente: Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) | ||
Nota: celdas vacías (—) indican datos de 2025 no suministrados.
ACN/MAS/Finanzas Digital
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Economía
Terremotos cambian el panorama económico de Venezuela: entre inflación y estancamiento
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela. El doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio alteró las expectativas económicas que el país tenía para el cierre de 2026.
Antes de la emergencia, los pronósticos apuntaban a un año de mayor dinamismo, impulsado por el aumento de la producción petrolera, una mayor apertura de los mercados internacionales y la flexibilización parcial de algunas sanciones estadounidenses.
Pero el escenario cambió. Para Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la economía venezolana podría enfrentar ahora un período de estancamiento como consecuencia del esfuerzo financiero que exigirá la reconstrucción de las zonas afectadas.
“Probablemente en el año haya, en el mejor de los casos, un crecimiento cero del Producto Interno Bruto. Y en el peor, una caída que pudiera ser del dos o tres por ciento”, señala.
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela: Del crecimiento esperado al desafío de reconstruir
Las estimaciones sobre el impacto económico de los terremotos varían considerablemente.
La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) calculó que los daños podrían alcanzar los US$37.000 millones, una cifra equivalente a cerca de un tercio del Producto Interno Bruto venezolano.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, ubicó las pérdidas económicas en alrededor de US$6.700 millones, entre 6% y 7% del PIB.
Lahoud considera que esos cálculos podrían estar sobredimensionados y estima que el costo real de la reconstrucción estaría más cerca de los US$4.000 millones.
“La cifra que estima la ONU luce exagerada. Un cálculo más honesto estaría por ese orden, que sería lo que el gobierno necesitaría para reconstruir las localidades afectadas”, afirma.
A su juicio, aunque el estado La Guaira fue una de las regiones más golpeadas, su peso económico no justificaría una pérdida equivalente a varios puntos del PIB nacional.
El petróleo evita un golpe mayor
Uno de los elementos que podría limitar el impacto económico del desastre es que la infraestructura petrolera no sufrió daños estructurales significativos.
La industria petrolera continúa siendo el principal motor de generación de ingresos externos para Venezuela y, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción venezolana cerró junio en alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, sin cambios importantes frente al mes anterior.
Para Lahoud, esta situación permite que el país mantenga una fuente de ingresos mientras enfrenta la reconstrucción.
Sin embargo, advierte que el problema estará en la distribución de esos recursos: cuánto dinero podrá dirigirse a reparar viviendas, infraestructura y servicios sin afectar otros sectores de la economía.
La reconstrucción como oportunidad económica
Aunque el terremoto representa un golpe inmediato, el economista considera que la reconstrucción podría convertirse también en un factor de dinamización económica si se gestiona adecuadamente.
La reparación de viviendas, infraestructura pública y edificios privados podría impulsar sectores como construcción, materiales y servicios asociados.
Solo en La Guaira, una de las entidades más afectadas, al menos 158 edificios resultaron destruidos o severamente afectados. Según estimaciones de Anova Policy Research, sustituir o reconstruir esas estructuras podría requerir alrededor de US$2.370 millones.
Para Lahoud, la magnitud del desafío obliga a replantear el papel del Estado y abrir mayor espacio al sector privado.
“La mejor medida sería dejar la recuperación en manos de la empresa privada, para evitar que el gasto público siga aumentando”, sostiene.
El dilema del financiamiento
El economista considera que Venezuela necesitará recurrir a financiamiento internacional para afrontar la emergencia, aunque reconoce que la situación de la deuda externa limita esa posibilidad.
Actualmente, el país permanece en mora con buena parte de sus acreedores, lo que dificulta el acceso tradicional a los mercados financieros.
Lahoud estima que la deuda externa venezolana ronda los US$170.000 millones, incluyendo bonos, deuda flotante, compromisos con organismos multilaterales y otros pasivos.
Por ello, considera que cualquier plan de reconstrucción deberá ir acompañado de una estrategia para reorganizar las obligaciones financieras del país.
“La deuda no puede ser el primer problema que se atienda. Antes están los servicios públicos, la reconstrucción y la definición de una política económica”, concluye.
ACN/MAS/Finanzas Digital/El Ucabista
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