Hombre & Mujer
Padre venezolano trabaja junto a su pequeño hijo en Perú (+Video)
Muchas historias de inmigrantes alcanzan nuestro corazón, pero algunas tienen el potencial de mostrarnos a la distancia la cruda realidad de aquellos que han abandonado su terruño natal, como en este caso de un padre que trabaja en una conocida empresa de servicios de delivery, junto a su pequeño hijo en una bicicleta por las calles peruanas.
Esta es la historia de Miguel Darío Quero González (30), quién forma parte de los millones de venezolanos que eligieron abandonar las fronteras de su patria para buscar nuevos horizontes y el sustento para sus seres queridos, lejos de la crisis, el desempleo y las carencias de insumos básicos que azotan a nuestro país.
Miguel es una padre venezolano, que labora para la conocida empresa de servicios de Delivery «Rappi». Durante toda la jornada laboral, Miguel debe compartir el trabajo de las entregas en su bicicleta con su hijo (menor de edad), a través de las congestionadas calles del Perú.
El sacrificio de un padre venezolano
Tal como lo relata Miguel Quero, en la entrevista que le realizó la animadora y locutora Dayana Seijas; misma que fue publicada a través del perfil de instagram @venezolanos_peru, no tiene la capacidad económica para dejar su hijo al cuidado especializado durante su jornada laboral; razón por la cual debe llevarlo consigo en su bicicleta.
Por esta razón, este padre venezolano admite ser cuidadoso al encontrarse en la calle, transitando mayormente a través de ciclovías, aceras (veredas); le lleva siempre su protección (casco), le provee suficiente hidratación y alimentos durante la jornada.
Miguel comparte que es común para el durante el día alternar su trabajo con el rol de padre, pues lleva a su hijo al parque o a lugares de esparcimiento; donde puede compartir con el mas allá de sus ocupaciones laborales diarias.
Añora volver a una Venezuela libre y productiva
Miguel dice en la entrevista, que ya tiene dos años sin ver a sus padres (lo cual le hizo quebrar un poco la voz al relatar esa amarga realidad). Este padre venezolano nos dice que nunca le había tocado separarse tanto de su familia como le ha tocado hacerlo.
Conmovido ante su propio relato, Miguel Quero dice que lamenta tener que quitarle a su hijo parte de la infancia, dada la situación económica a la que debe enfrentare como migrante en tierras peruanas. Sin embargo, indica que siempre recuerda los consejos de su abuelo, quien le afirmaba que «todo pasa», lo cual de alguna manera le reconforta.
Miguel indica que su mayor deseo, al igual que millones de venezolanos que comparten las penurias de ser migrantes por latinoamérica, es volver a Venezuela; pero cuando sea un país libre y productivo de nuevo.
Con información de: ACN|Redes
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La utilidad real de los microcréditos frente a la cuesta de la vuelta al colegio
Cuando julio empieza a acabarse miles de familias venezolanas en España sienten la misma presión: uniformes, zapatos, útiles, mensualidades. En 2026 esa cuesta se ha vuelto todavía más empinada.
Qué está pasando este año con los gastos escolares
El costo de una lista escolar completa sigue subiendo por encima de los ingresos promedio de buena parte de las familias. Entre uniformes, calzado, mochilas y material didáctico, muchos padres terminan necesitando una suma que no tienen disponible de una sola vez. Ahí es donde entran los microcréditos: montos pequeños, plazos cortos y desembolsos rápidos, pensados justamente para necesidades puntuales como esta.
Cómo funcionan los microcréditos pensados para la vuelta al colegio
A diferencia de un préstamo bancario tradicional, el microcrédito no exige un historial extenso ni garantías complicadas. Muchas fintech y bancos comunales han diseñado productos específicos para este momento del año, con montos que van desde lo justo para un par de zapatos hasta lo necesario para cubrir toda la lista. El desembolso suele ser en cuestión de horas, y el pago se organiza en cuotas cortas, generalmente de cuatro a ocho semanas.
La utilidad depende del uso que se le dé
El problema aparece cuando se convierte en una costumbre, es decir, cuando cada temporada escolar termina resolviéndose a base de deuda porque el presupuesto familiar nunca logra recuperarse del año anterior. En ese escenario, la utilidad del microcrédito se diluye y el beneficio de corto plazo puede convertirse en una carga repetida.
Antes de solicitar uno, conviene hacer números
Lo más sano es comparar el costo total del microcrédito, incluyendo intereses y comisiones, contra el costo de esperar o de buscar alternativas como ropa de segunda mano en buen estado, compras compartidas entre familias o programas de donación de uniformes que varias alcaldías y fundaciones han impulsado este año. Si después de esa comparación el microcrédito sigue siendo la opción más razonable, entonces sí cumple su función.
Una herramienta, no una solución mágica
Los microcréditos pueden ser una utilidad real cuando se usan con cabeza fría, plazos claros y un propósito específico. Lo importante es que la familia mantenga el control de la deuda y no al revés.
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